La
Unión de Asambleas Ciudadanas convoca a la “Marcha
Nacional Ambiental, Por la vida y la dignidad, Contra el Saqueo
y la Contaminación” el miércoles 12 de diciembre
a las 12 en Plaza de Mayo
En el comunicado exigen la inmediata aplicación del
principio de licencia social o consulta popular previa y reclaman
del Gobierno medidas concretas en cumplimiento del compromiso
firmado por el Presidente y todos los gobernadores el 3 de mayo
de 2006 en Gualeguaychú, asumiendo los problemas ambientales
como causa nacional.
Solicitan la declaración de la emergencia ambiental
nacional y regional –y urbano-ambiental en las grandes
ciudades– a la par que manifiestan su rechazo a la construcción
de edificios en torre. Se oponen al proyecto de ley nacional
que faculta al poder ejecutivo a enajenar tierras ferroviarias.
Reclaman la derogación inmediata de las leyes mineras
y del proyecto binacional Pascua - Lama.
Exigen asimismo que se declare la emergencia hídrica
y sanitaria y se encare el saneamiento integral de las cuencas
Matanza-Riachuelo, Reconquista y estuario del Plata, la expansión
de las redes de agua y cloacas y la construcción de plantas
de tratamiento de efluentes.
Demandan se elabore una política integral en el tratamiento
de la basura con participación de organizaciones ambientalistas
y sociales y la derogación del decreto que creó
el Cinturón Ecológico.Se pronuncian también
contra los agrocombustibles, la fumigación y el monocultivo.
Requieren por último el desprocesamiento de los luchadores
sociales y el apoyo a los medios de comunicación que
desarrollan el tema ambiental haciendo visibles los problemas
que fundamenta la declaración de la emergencia.
DECLARACIÓN DE LA MARCHA NACIONAL
AMBIENTAL
Esta es la segunda marcha nacional ambiental y no estamos mejor
que hace un año, por el contrario, soportamos 365 días
más de un impacto ambiental con efecto multiplicador
y de un saqueo de bienes comunes con el mismo efecto exponencial,
responsabilidad de los acuerdos entre los gobiernos y las corporaciones
empresariales.
La lucha de las asambleas populares, las asociaciones vecinales,
las organizaciones sociales, movimientos campesinos, pueblos
originarios y vecinos en general en todo el territorio del país,
tiene un común denominador: la defensa de las condiciones
de vida digna de nuestros pueblos y la preservación de
los bienes comunes, tal como llamamos a las riquezas de este
planeta.
Hoy reafirmamos nuestra lucha en repudio de la política
gubernamental; la destrucción y el saqueo en todo el
país por parte de los monopolios extranjeros y de sus
socios locales; la laxitud en las leyes y en su cumplimiento;
la búsqueda ambiciosa de réditos políticos
y económicos y la corrupción, causas fundamentales
por las que todos los días perecen muchos habitantes
de nuestro país.
Sostenemos y defendemos la decidida movilización y la
lucha de pueblos como Gualeguaychú, para impedir la instalación
y funcionamiento de Botnia y el avance de la contaminación;
Esquel, que detuvo a la empresa minera Meridian Gold; Famatina,
Pituil, Chilecito y Chañar Muyo que, junto con otros
pueblos de la cordillera, llevan diez meses de corte para impedir
la instalación de la empresa minera Barrick Gold; comunidades
indígenas como Lonko Purrán que en la provincia
de Neuquén enfrentan a las empresas petroleras, tal como
lo viene haciendo desde hace diez años el pueblo de General
Mosconi en la provincia de Salta, entre otros.
Como resultado de esta lucha y resistencia de las comunidades,
ya son seis las provincias que sancionaron leyes que prohíben
la minería a cielo abierto con uso de sustancias tóxicas:
Chubut, Río Negro, La Rioja, Tucumán, La Pampa
y Mendoza
Continuando el camino de estas resistencias, volvemos a esta
plaza para reafirmar nuestra lucha contra la contaminación
ambiental.
La Cordillera de los Andes, fábrica de agua, cuna de
glaciares de roca, se extingue debido a la actividad del depredador
minero que interrumpe su ciclo natural y contribuye así
al calentamiento global, generado mayormente por el derroche
y consumismo del 20% de la población mundial que vive
a expensas del 80 % restante, los pueblos del sur.
La cordillera, en toda su extensión, es invadida por
transnacionales en pos de minerales críticos y estratégicos
cuya extracción requiere de cuantiosos volúmenes
de agua, de compuestos químicos tóxicos y de energía
subsidiada que el gobierno se comprometió a cederles.
La Barrick Gold es su principal representante.
Paralelamente, las obras hidroeléctricas proyectadas
en la Patagonia tienen el mismo fin que la del Chocón-Hidronor
SA, principal proveedor de energía de la Mina La Alumbrera,
en Catamarca. Los habitantes del interior del país saben
bien a dónde va a parar la energía que falta;
de igual modo que los hidrocarburos, petróleo y gas,
toda la rapiña cruza las fronteras del país.
En este mismo marco se halla la lucha en el litoral al recibir
el impacto feroz de las fábricas de pasta de celulosa
que, curiosamente, requieren de iguales insumos que las transnacionales
mineras: agua, suelo y energía, que falta o escasea en
sus países de origen.
Los monopolios, generadores de contaminación y destrucción
del hábitat en busca de obtener una máxima y rápida
ganancia, afectan también a los hermanos pueblos uruguayo
y chileno.
El salvaje proceso de expansión de las fronteras agropecuarias
para atender a los mercados externos, fundamentalmente con la
soja y ahora con los agrocombustibles (mal llamados biocombustibles)
, destruyendo e incendiando montes y bosques nativos, elimina
economías regionales y avanza sobre tierras no aptas
para la agricultura, expulsando a miles de pequeños productores
y trabajadores del campo, que terminan engrosando las villas
miserias de las grandes ciudades y generando amplios territorios
inundables.
El problema del sobre pastoreo y la consiguiente erosión
del suelo; el hacinamiento y engorde de ganado (feed lot) que
persigue un rinde que prevalece sobre una alimentación
sana; la siembra intensiva y extensiva de especies exóticas
perjudiciales; la pérdida de los cinturones verdes hortícolas,
proveedores de alimentos frescos a escala local y regional;
la fumigación de pesticidas sobre cultivos y poblaciones;
son patrones de producción agropecuaria que nos distancian
cada día más de la soberanía alimentaria.
La apropiación de fuentes de agua (ríos y acuíferos);
la extranjerización del territorio; el saqueo de nuestros
hidrocarburos; la persecución y el despojo a los pueblos
originarios, son otros ejemplos de esta grave situación.
Las pesquerías continentales y marítimas en franco
proceso de agotamiento por sobreexplotación a favor de
empresas extranjeras; la existencia de pasteras contaminantes;
la contaminación del aire, del agua y del suelo que se
acentúa en los parques industriales, con su consiguiente
impacto (envenenamiento) sobre las poblaciones circundantes;
la contaminación por residuos radiactivos; los polos
petroquímicos de Bahía Blanca y La Plata, el paradigmático
caso de Dock Sud y la Villa Inflamable en Avellaneda (Buenos
Aires) y en el Gran Rosario (Santa Fe); la contaminación
del Reconquista y el Luján; la depredación y contaminación
del Delta y sus humedales y de la cuenca del Matanza-Riachuelo,
con un impacto directo sobre millones de argentinos, donde los
índices de mortalidad infantil de los barrios asentados
en sus márgenes, duplican el promedio de Capital Federal,
demostrando así que este genocidio ambiental facilitado
por los gobiernos nacional, provincial y municipales, no se
soluciona con los meros paliativos propuestos.
Muchas de estas prácticas están amparadas en
el secreto de los procesos industriales y extractivos y el rechazo
por parte de las empresas y el gobierno a la formación
de auditorias independientes a cargo de los trabajadores y organizaciones
ambientalistas y sociales.
La Argentina no es ajena a otros proyectos de dominación
que azotan a los países de América Latina, como
el IIRSA ( Iniciativa para la Integración de la Infraestructura
Regional Sudamericana), plan que viene avanzando y que consiste
en la construcción de la infraestructura necesaria para
concretar el saqueo de los bienes comunes. Así, se vienen
construyendo rutas, ferrocarriles, hidrovías, puertos,
gasoductos, oleoductos, acueductos, telecomunicaciones, en cuya
construcción los estados latinoamericanos se endeudan
en beneficio de los sectores económicos que dominan el
mercado mundial. Este megaproyecto de infraestructura apunta
a implementar nuevas bases de ordenamiento territorial y social
en América Latina, una nueva geografía que establecerá
fronteras que ignoran historias e identidades construidas a
lo largo de siglos de existencia de nuestros países.
En un país con el 85% de la población residiendo
en áreas urbanas, resulta lógico que muchas de
las problemáticas estén asociadas a las ciudades;
como el calamitoso manejo de residuos cuyo caso más resonante
es el CEAMSE y los rellenos "sanitarios" asentados
precisamente en áreas urbanas, vigente desde la dictadura
militar hasta el presente; la falta de acceso al agua potable
y a cloacas; la ausencia de plantas de tratamiento de efluentes;
la proliferación contaminante de las antenas de telefonía
celular; la privatización de la costa; la reducción
de los espacios verdes urbanos y el aumento de la polución
ambiental en pos de la especulación inmobiliaria (edificación
indiscriminada); la contaminación sonora y del aire por
el tránsito automotor; la elevación de las napas
freáticas en partidos del Gran Buenos Aires; los transformadores,
que al ser desmantelados arrojan el PCB al río aumentando
su contaminación; la coexistencia con industrias contaminantes;
las inadecuadas condiciones de seguridad e higiene laboral a
las que son sometidos los trabajadores.
Estos son algunos de los temas que han tenido más repercusión
pública, aunque no son los únicos problemas que
afectan a la población, especialmente a los sectores
más vulnerables por su condición socioeconómica,
con altos niveles de desempleo estructural, privándolos
del acceso a la vivienda, la salud y la educación, a
una vida digna, llevándolos a graves condiciones de hacinamiento,
sobre todo en los barrios humildes en los que se potencia el
efecto.
¿Cuánto dinero destina el gobierno para el tendido
de agua potable y cloacas que alivien la situación de
los barrios afectados? ¿Cuánto al saneamiento
de la cuenca Riachuelo-Matanza que constituye una gran cloaca
abierta que contamina ahora y desde hace años? ¿Cuánto
destina en concepto de pago de intereses de deuda externa y
a subsidios que constituyen ganancias de empresas privatizadas?
Este panorama nos demuestra que las tierras y los bienes comunes
de nuestro país están en la mira de los grandes
intereses capitalistas nacionales y extranjeros, razón
por la cual las comunidades que allí habitan constituyen
un obstáculo para su apropiación y explotación.
Para enfrentar las resistencias que construyen los pueblos
frente al saqueo, las poderosas corporaciones transnacionales,
con la complicidad de los poderes políticos locales,
provinciales y nacionales, utilizan estrategias también
poderosas. Así, la militarización en las zonas
en disputa; la aprobación de leyes como la llamada "antiterrorista",
intentando aplicarlas a quienes se resisten; y la judicialización
y criminalización de las luchas, manteniendo hoy más
de cinco mil luchadores/as populares procesados, forman parte
del cuadro de situación que busca hacer desaparecer los
obstáculos que impiden concretar los grandes negociados.
Reivindicamos nuestros métodos de lucha: asambleas,
movilizaciones, cortes; son el camino que tomamos frente a gobiernos
que no dan respuesta.
No nos arrodillamos. Estamos dispuestos a defender con la lucha
nuestros bienes comunes y el derecho a una vida digna para todos.