08/05/2009
7 de Mayo, Día de la Minería,
día de duelo
Por Norberto Costa *
En la América Latina de hoy, para todas las organizaciones
que defienden la vida y el derecho a vivirla en un medio ambiente
sano, el Día de la Minería no puede ser otra cosa
que un día de duelo.
Cada uno de nosotros debe guardar el recuerdo de alguna película
que mostraba alguna tragedia ocurrida en una mina: sufridos y
valientes obreros mineros quedando atrapados en las galerías
subterráneas. Algunos aplastados por escombros. Otros aguardando
la llegada de los socorristas mientras se iban quedando sin oxígeno.
Pero no sólo pasaba en las películas.
Miles de obreros mineros se han sacrificado, se han enfermado
de silicosis y han muerto de cáncer en los pulmones, además
de los accidentados. Miles de trabajadores que han sufrido la
explotación en sus cuerpos para ganar el sustento de sus
familias, mientras las ganancias millonarias quedaban en manos
de unos pocos, como siempre.
Ese espíritu de sacrificio, esos actos heroicos de los
mineros, nos han hecho verlos con simpatía y admiración
y cabe aclarar que nuestra lucha no es contra ellos.
Lo que sucede es que en la actualidad la minería metalífera
(oro, cobre, molibdeno, etc) ya no es como antes. Ya no se explotan
los yacimientos cavando galerías y con mineros de casco
con linterna y pica. Hoy se trata de la megaminería: dinamita
montañas enteras, las reduce a pequeñas partículas,
dejando cráteres de más de 2 kilómetros de
diámetro y 750 metros de profundidad, y las rocía
abundantemente con químicos altamente tóxicos (cianuro,
ácido sulfúrico y otros) y enormes cantidades de
agua (80 millones de litros diarios como mínimo) y consumiendo
muchísima electricidad y combustibles.
Todo el material inerte (que no tiene valor económico)
queda depositado al aire libre en escombreras y diques de cola
(enormes lagos artificiales de sopa química) produciendo
por cientos de años contaminación ambiental y drenajes
ácidos hacia los ríos y napas de agua. Ya no son
miles de obreros mineros, su trabajo fue reemplazado por la demolición
total. Los explosivos, las gigantescas palas mecánicas
y los enormes camiones los han desplazado y solo unos pocos consiguen
trabajo.
Lo que continúa constante, desde la llegada de los españoles
hasta hoy, es la contaminación del ambiente y el saqueo
de los recursos. La minería tradicional contaminaba y solamente
dejaba pueblos fantasmas. La megaminería química
actual mega-contamina regiones enteras (aire, suelos y aguas)
y dejará zonas de sacrificio devastadas con sus habitantes
enfermos y sin sustento como sucede en Catamarca y en San Juan.
Además con el actual código minero hecho a medida
de las transnacionales llevan adelante un mega-saqueo de nuestros
recursos.
*Integrante de Movida Ambiental Termas, Unión
de Asambleas Ciudadanas (UAC).