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23/10/2011
un convenio con el gobierno de la ciudad fija plazo de un año para la entrega de un estudio con recomendaciones acerca de mejoras a introducir en el predio de 300 hectáreas.
La multinacional Repsol-YPF intervendrá en la Reserva Ecológica
Por Alfredo Roberti


Grulla en Costanera Sur frente a la ex laguna de Los Coipos, de la Reserva Ecológica. Fue tapa de Revista La Urdimbre en julio de 2006. Pertenece a una de las 250 especies de aves que abandonaron el parque natural a partir de la sequía de la temporada 2007-2008, por la desaparición de los espejos de agua y falta de mantenimiento del Gobierno en los años subsecuentes (Foto La Urdimbre).

El Ministerio de Ambiente y Espacio Público y la Fundación YPF firmaron un Convenio de Cooperación y Asistencia Técnica que tendrá como eje un estudio a cargo de la multinacional.

Según el acuerdo, ambas partes se comprometen a concretar acciones para que dicho Ministerio pueda mejorar o aplicar con mayor eficiencia el Plan de Manejo de la Reserva Ecológica Costanera Sur.

“Las mencionadas acciones se materializarán en la realización, por parte de la FYPF, de diferentes estudios que permitan enriquecer y reactivar el mencionado Plan de Manejo y sus correspondientes recomendaciones, con la visión compartida de ver convertida a la Reserva Ecológica Costanera Sur en un espacio público, renovado y moderno, energéticamente autosuficiente y accesible a todos, enfocados a objetivos relacionados con la educación, la recreación, el turismo, la investigación y la conservación de la naturaleza a través de una gestión adecuada y del diseño de infraestructura y actividades innovadoras que promuevan conductas ambientalmente responsables en los ciudadanos” se detalla.

Por su parte, el Ministerio de Ambiente y Espacio Público se compromete a “tomar en cuenta las recomendaciones que surjan como consecuencia de dichos estudios, para optimizar el manejo de la Reserva Ecológica Costanera Sur y de esa forma poner en valor y potenciar su misión educativa, dado que se trata de un área natural de origen artificial, única por poseer características biológicas y culturales sobresalientes y una ubicación estratégica para el ejercicio de la educación ambiental”.

La autoridad de aplicación del convenio es la Dirección General de Espacios Verdes y tendrá validez por un año desde su firma (1 de agosto de 2011) con renovación automática a menos que una de las partes manifieste su voluntad de rescindirlo (fuente nuevomadero.com.ar)

Peligro subyacente

Según el sitio fundacionypf.org.ar, desde hace ya varios años, Repsol YPF apadrina los parques más importantes de la ciudad de Buenos Aires: el Rosedal de Palermo —en el Parque 3 de Febrero— y el Parque Carlos Thays, sobre la Avenida del Libertador y Callao.

En ellos, además de las tareas de cuidado y puesta en valor de los espacios verdes, se realizan actividades culturales como el programa “Sonidos del Atardecer”, un ciclo de conciertos al aire libre abiertos al público en general, en el marco del Convenio de Padrinazgo de Parques Urbanos firmado con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El hecho de firmar un convenio sobre la Reserva por parte de la multinacional, parece implicar un cálculo de costos antes de extender el patrocinio que ya realiza –a los dos mencionados parques urbanos– a las 300 hectáreas de la Reserva natural de la Costanera Sur.

El peligro implícito en esta clase de convenios reside en el desplazamiento de la responsabilidad oficial por un lado y por el otro en el paraguas técnico que puede brindar un estudio externo para realizar obras que desnaturalicen el ambiente de la Reserva.

Los espejos de agua, si bien desaparecieron por la sequía de 2007/08, no han vuelto a recuperarse debido a la total desatención del GCBA a lo largo de estos años. No combatir las especies vegetales invasoras de las lagunas —que no se vuelven a llenar como antaño en temporadas de lluvias— es el ejemplo más evidente. Ha cambiado radicalmente la belleza del lugar con la desparición de la mayor parte de las 250 especies de aves que, en distintas épocas del año, podían observarse.

La intervención de un consultor externo para remediar el abandono de una función indelegable del Gobierno
—que no destina presupuesto a mantener este excepcional espacio público— es de lamentar, aunque las recomendaciones resultaren sólidas de aquí a un año.

Entretanto inquieta que se defina a la Reserva como área natural de origen artificial siendo obra exclusiva de la naturaleza. Los escombros del relleno original no ameritan para compartir el podio, pero pueden abrir la puerta a indeseadas transformaciones.