
Grulla en Costanera Sur frente
a la ex laguna de Los Coipos, de la Reserva Ecológica.
Fue tapa de Revista La Urdimbre en julio de 2006. Pertenece
a una de las 250 especies de aves que abandonaron el parque
natural a partir de la sequía de la temporada 2007-2008,
por la desaparición de los espejos de agua y falta de
mantenimiento del Gobierno en los años subsecuentes (Foto
La Urdimbre).
El Ministerio de Ambiente y Espacio Público y la Fundación
YPF firmaron un Convenio de Cooperación y Asistencia
Técnica que tendrá como eje un estudio a cargo
de la multinacional.
Según el acuerdo, ambas partes se comprometen a concretar
acciones para que dicho Ministerio pueda mejorar o aplicar con
mayor eficiencia el Plan de Manejo de la Reserva Ecológica
Costanera Sur.
“Las mencionadas acciones se materializarán en
la realización, por parte de la FYPF, de diferentes estudios
que permitan enriquecer y reactivar el mencionado Plan de Manejo
y sus correspondientes recomendaciones, con la visión
compartida de ver convertida a la Reserva Ecológica Costanera
Sur en un espacio público, renovado y moderno, energéticamente
autosuficiente y accesible a todos, enfocados a objetivos relacionados
con la educación, la recreación, el turismo, la
investigación y la conservación de la naturaleza
a través de una gestión adecuada y del diseño
de infraestructura y actividades innovadoras que promuevan conductas
ambientalmente responsables en los ciudadanos” se detalla.
Por su parte, el Ministerio de Ambiente y Espacio Público
se compromete a “tomar en cuenta las recomendaciones que
surjan como consecuencia de dichos estudios, para optimizar
el manejo de la Reserva Ecológica Costanera Sur y de
esa forma poner en valor y potenciar su misión educativa,
dado que se trata de un área natural de origen artificial,
única por poseer características biológicas
y culturales sobresalientes y una ubicación estratégica
para el ejercicio de la educación ambiental”.
La autoridad de aplicación del convenio es la Dirección
General de Espacios Verdes y tendrá validez por un año
desde su firma (1 de agosto de 2011) con renovación automática
a menos que una de las partes manifieste su voluntad de rescindirlo
(fuente nuevomadero.com.ar)
Peligro subyacente
Según el sitio fundacionypf.org.ar, desde hace ya varios
años, Repsol YPF apadrina los parques más importantes
de la ciudad de Buenos Aires: el Rosedal de Palermo —en
el Parque 3 de Febrero— y el Parque Carlos Thays, sobre
la Avenida del Libertador y Callao.
En ellos, además de las tareas de cuidado y puesta en
valor de los espacios verdes, se realizan actividades culturales
como el programa “Sonidos del Atardecer”, un ciclo
de conciertos al aire libre abiertos al público en general,
en el marco del Convenio de Padrinazgo de Parques Urbanos firmado
con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
El hecho de firmar un convenio sobre la Reserva por parte de
la multinacional, parece implicar un cálculo de costos
antes de extender el patrocinio que ya realiza –a los
dos mencionados parques urbanos– a las 300 hectáreas
de la Reserva natural de la Costanera Sur.
El peligro implícito en esta clase de convenios
reside en el desplazamiento de la responsabilidad oficial por
un lado y por el otro en el paraguas técnico que puede
brindar un estudio externo para realizar obras que desnaturalicen
el ambiente de la Reserva.
Los espejos de agua, si bien desaparecieron por la sequía
de 2007/08, no han vuelto a recuperarse debido a la total desatención
del GCBA a lo largo de estos años. No combatir las especies
vegetales invasoras de las lagunas —que no se vuelven
a llenar como antaño en temporadas de lluvias—
es el ejemplo más evidente. Ha cambiado radicalmente
la belleza del lugar con la desparición de la mayor parte
de las 250 especies de aves que, en distintas épocas
del año, podían observarse.
La intervención de un consultor externo para remediar
el abandono de una función indelegable del Gobierno
—que no destina presupuesto a mantener este excepcional
espacio público— es de lamentar, aunque las recomendaciones
resultaren sólidas de aquí a un año.
Entretanto inquieta que se defina a la Reserva como
área natural de origen artificial siendo obra exclusiva
de la naturaleza. Los escombros del relleno original no ameritan
para compartir el podio, pero pueden abrir la puerta a indeseadas
transformaciones.