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Artículos principales de La Urdimbre, edición impresa,
abril 2006

¿OTRO CAFÉ TRADICIONAL MENOS?

El inminente cierre de un bar tradicional del Sur movilizó a parroquianos y simpatizantes dispuestos a impedirlo. En una época de grandes cambios quieren mantener inalterable un lugar de encuentro y memorias compartidas. Se resisten a canjear el plástico y el acero del progreso por la calidez de la madera y el café demorado en la charla con amigos. Juntaron más de 14 mil firmas y apelan a legisladores, funcionarios y jueces. Pero las leyes del mercado podrían sepultar las ilusiones de estos porteños nostalgiosos.

Movida vecinal para evitar el cierre del Bar Británico
Por Eduardo Scirica

“No al desalojo!!! Los vecinos y amigos del “Bar Británico” adherimos a mantener abierta esta casa de San Telmo, con su tradición, su cultura y su incalculable historia, que también es nuestra...” reza el texto que los vecinos firman para evitar el cierre de un bar que integra la lista de la Comisión de Protección de Cafés, Bares y Confiterías Notables, de la Ciudad de Buenos Aires.

–El bar representa toda mi vida. Hace 45 años que estamos alquilando. Cuando vine en 1957 de un pueblito del campo en La Coruña, la Argentina andaba muy bien. En 1960 alquilamos con mis dos socios”, dice Pepe Miñones. Recuerda innumerables historias. En sus mesas Ernesto Sábato escribió silenciosamente “Sobre héroes y tumbas”. Entre tantas historias, una vez durante el conflicto entre Azules y Colorados, se cruzaron los combatientes en el bar Británico. Los militares querían que los comensales se retiraran, pero los parroquianos no quisieron saber nada y hasta terminamos atendiéndolos antes que se agarren a los tiros a la salida, cuenta Pepe.
La historia del bar comenzó en 1928 y se le puso el nombre porque en la zona vivían muchos ingleses. Durante la guerra de Malvinas y en 1983, se llamó bar Tánico. Es frecuentado por escritores, artistas, bohemios y vecinos de la zona.

El Británico, ubicado en la esquina de Defensa y Brasil, es un bar abierto todos los días las 24 horas. En los fines de semana se suelen encontrar aficionados de ajedrez jugando partidas contra reloj, dibujantes, poetas y escritores que se acercan a ofrecer sus obras; vecinos que se juntan para debatir acciones a seguir para solucionar distintos problemas del barrio, intelectuales, artistas, bohemios y toda clase de personajes.

El proyecto de los locatarios es que el bar siga conservando el mismo estilo, su identidad, tradición, historia y costumbres. Como los tres socios son mayores y tienen algunos problemas físicos, quieren que continúen con el bar el hijo de uno de ellos y Carlos Encina, un mozo que atiende a los clientes desde hace 23 años. El proyecto del dueño es otro. Quiere darles a los locatarios -que pagan un alquiler de 4.500 pesos mensuales- 20 mil pesos en indemnización por todo concepto y vender al mejor postor. El último contrato venció en diciembre de 2004. Cuando finalizó, el dueño les ofreció un alquiler sin contrato, de palabra, argumentando los vaivenes de la situación económica del país. Después de más de 40 años de trato, los gallegos aceptaron. En octubre del año pasado el dueño los citó con un escribano y firmaron unos papeles que en realidad posibilitan el desalojo. En enero les avisó que el 31 de marzo se tenían que ir.

–Todo tiene un principio y un fin. Cuando empecé tenía 23 años, ahora casi 70. Aunque trabajo 8 horas, en un momento trabajé 12 horas diarias. Este bar representa mi vida, toda una historia que quedó acá, cuenta José.

“En esta hora decisiva, los vecinos y amigos del bar nos estamos dando cita en sus mesas, a discutir la manera de preserva este lugar histórico ubicado nada menos que en el Casco Histórico fundacional de la ciudad de Buenos Aires. Invitamos a toda la comunidad y a los visitantes extranjeros que se acerquen a firmar, brindando así su apoyo para la preservación y difusión de nuestro patrimonio cultural y la conservación de nuestra identidad barrial”, convocan los carteles publicados en el Bar Británico.

En sus mesas donde históricamente surgieron ideas, proyectos, sueños e historias, se estudian distintas estrategias para defender un espacio público que es un símbolo de San Telmo y de la identidad de Buenos Aires.

Salvar un símbolo para conservar la identidad barrial
Las transformaciones urbanas de los últimos años en San Telmo, están provocando cambios que atentan contra la clásica identidad barrial. El tradicional mercado de Defensa y Carlos Calvo, prácticamente pasó a ser una manzana de anticuarios. La peluquería La Moderna, que funcionó en Defensa 1148 atendida por los hermanos Labore entre 1952 y el 2004, se convirtió en un lugar de venta de cueros. El crecimiento del turismo también implica la aparición de muchos bares y restaurantes con precios dolarizados, el aumento en los alquileres de viviendas y pérdida de lugares históricos por el aumento del valor de la propiedad.

Es de esperar que San Telmo no se convierta en los próximos años en una zona exclusivamente “fashion”: un lugar presentado al turismo como Casco Histórico sin lugares con historia; un barrio de folletos turísticos o de visitas guiadas, porque cada vez cuente con menos vecinos por los costos de la vivienda. Es de esperar que San Telmo no termine siendo un barrio difundido como arrabalero sin rastros de arrabal; un barrio de tango sin milongas, en el cual solo subsistan las tanguerías for export; un barrio candombero sin negros, un barrio tradicional de Buenos Aires sin símbolos ni espacios públicos de encuentro.
E.S.

El sábado 1 de abril activistas opuestos al cierre del bar Británico se dieron cita en el lugar. Era el plazo fijado por el dueño para que “los gallegos” entregaran las llaves. Hubo un “llaverazo” de los amigos del bar que exibieron ruidosamente las llaves de sus casas como símbolo del despojo que sentían. Finalmente el propietario decidió suspender por ahora la toma de posesión de su local y el bar sigue abierto. ¿Hasta cuándo? No se sabe. La experiencia con otros bares notables, como el Café de Los Angelitos en Rincón y Rivadavia para citar uno, hacen suponer que las leyes del mercado terminarán ganando la partida. La realidad es que por cada café tradicional que cierra debe haber cinco franquicias Mac Donalds dispuestas a abrir.


PRENSA Y PODER EN LA DICTADURA
Después de 30 años: canallas, canallitas y canalladas
1ra. Parte
Por Ricardo Horvath para Red Eco Alternativo

“El periodismo argentino, en general, es opositor con los gobiernos constitucionales y es oficialista con los regímenes militares”. Ariel Delgado Revista El Porteño, octubre de 1983.

Hay varias afirmaciones que definen al periodismo en forma clara y terminante. Heinz Dieterich dice de la prensa que son “monopolios de adoctrinación”, Antonio Tabucchi asegura que se trata de “medios de convicción”, Noam Chomsky entiende que los medios de comunicación son una industria de relaciones públicas de la élite industrial y política. Según Lenin, “la burguesía entendía por libertad de prensa la libertad de los ricos de publicar periódicos, el acaparamiento de la libertad por los capitalistas, que condujo por doquier en todos los países, sin exceptuar los más libres, a la venalidad de la prensa”. Se puede argüir que la última se trata de una visión parcial ya que proviene de un marxista. Sin embargo, son muchos los empresarios capitalistas que confesaron públicamente sus opiniones en forma coincidente.

Algunos ejemplos: a principios del siglo XX Karl Bücher definía al periódico como un texto que se redacta para vender espacio publicitario; Lord Nordcliffe, un magnate de la prensa inglesa de la misma época, aseguraba que “Dios enseñó a los hombres la lectura para que yo pueda decirles a quién deben amar, a quién deben odiar y lo que deben pensar”; Louis Molle, editor del Washington Daily, se preguntaba acerca de quién disfrutaba de la libertad de prensa y se respondía que eran “los propietarios de los periódicos y sus semejantes”. W. A. Withe, que fuera presidente de la Asociación de Editores de Estados Unidos, afirmó sin empacho que “el periodismo era en otro tiempo una vocación elevada, hoy es una industria, una inversión al 8% (...) la industria del periodismo es un negocio y nada más”, en coincidencia con Lord Thompson al reconocer: “Yo compro periódicos para ganar dinero, y así poder comprar más periódicos para ganar más dinero”. Con posterioridad, ya en 1965, el liberal alemán Paul Sethe escribía que “la libertad de expresión es la libertad de 200 ricos a difundir su opinión”. En los ‘80 el economista y comunicólogo norteamericano Herbert I. Schiller era terminante: “Hoy el imperialismo de los medios de comunicación es indistinguible del imperialismo. Ahora incorpora una parte vital de la economía, así como también la esencia cultural del imperialismo”.
Ante la claridad del significado de la prensa y el periodismo en la sociedad capitalista, nos preguntamos: ¿vale la pena analizar lo que hizo la prensa desde 1976 o realizar algo más práctico y simplemente reproducir algo de lo escrito por entonces en lo que pasó a llamarse la prensa canalla?
Debe quedar en claro que tras la caída del régimen militar la prensa y los periodistas canallas se transformaron en voceros de la “democracia”, seres “objetivos” e “independientes”. Al respecto una reflexión de José Saramago: “Ningún trabajo es independiente, y no se puede hablar de la independencia del periodista. Al igual que en 1482 se llegó a la conclusión de que era imposible la cuadratura del círculo, hoy se llega a la conclusión de que es imposible la objetividad”.

Mensajes y mensajeros

Bernardo Neustadt en revista Extra, abril de 1976:
“Restaurar la armónica convivencia, dando gracias a Dios de que el pronunciamiento del 24 –suena mal eso de golpe– se haya conseguido sin derramamiento de sangre argentina”.

Revista Gente, firmado “un amigo”, 16 de diciembre de 1977:
“Después del 24 de marzo de 1976, usted sintió un alivio, sintió que retornaba el orden. Que todo el cuerpo social enfermo recibía una transfusión de sangre salvadora”. La familia Vigil era la propietaria de esta revista, y entre sus redactores “estrella” se encontraban Samuel “Chiche” Gelblung y Reneé Sallas.

Revista La Semana de Editorial Perfil, febrero de 1977.
“Cambio 16 es una revista semanal que se publica en Madrid. Su tendencia puede calificarse de izquierdista y su material orilla en algunas ocasiones la apología de la violencia (...) Como es obvio sus notas se ocupan prolijamente de hostilizar al actual gobierno y la prédica se centra en un tema de gran consumo en Europa: el de los derechos humanos”. Director, editor, propietario: Jorge Fontevecchia.

Radiolandia 2000, marzo de 1979
“Los mismos que se sintieron más argentinos con el triunfo de nuestro equipo en el mundial están dispuestos a aplaudir los resultados positivos del proceso. Sus expectativas son bastante concretas: paz, bienestar para todos, orden, libertad, seguridad, trabajo, salarios dignos y estabilidad”. La revista pertenecía a la Editorial Abril, por entonces en manos de la logia italiana P-2, vinculada a Massera y la marina.

Revista Somos, 25 de abril de 1980
“Testimonio. De La Habana a Moscú entre custodias, preguntas y miedo. Enrique Vázquez, secretario de redacción de SOMOS, viajó a Lima para cubrir el caso de los refugiados cubanos. Luego, con una visa de 72 horas, intentó entrar en la Habana. Allí fue detenido e interrogado durante más de 3 horas. No sólo no le permitieron entrar: lo obligaron a seguir viaje a Moscú, donde también pasó momentos difíciles. Este es su testimonio: un reflejo fiel de la vida en el mundo comunista, recogido a lo largo de un viaje de 30 mil kilómetros”. La nota concluía así: “Pero estoy seguro de que si de algo me sirvió la experiencia, es para reconocer cuándo, cómo y dónde puedo ser libre. Y disfrutar la libertad”. Sí, Enrique Vázquez, el mismo posterior –y todavía– fanático alfonsinista.

Diario La Razón, 27 /03/1976:
“Quien conoce el pensamiento de estos hombres de armas sabe que no vienen a perseguir a nadie (...) Las Fuerzas Armadas saben perfectamente que lo suyo es una misión de reordenamiento y reparación de la República”.

Diario Clarín, 24 de marzo de 1976:
“Es la culminación de un largo proceso, durante el cual los mandos castrenses decidieron prepararse para dar este trascendente paso, en caso de que el proceso tomase un rumbo que pusiera en peligro la integridad nacional”.

Mariano Grondona en El Cronista Comercial, setiembre de 1979:
“Por creer que el derecho a la seguridad es un derecho humano que el Estado debe proteger, los argentinos recibimos hoy la visita de la CIDH. Esto es lo malo. Que está aquí porque somos derechos y humanos”.

La Nación, 23 de junio de 1978
“ Más de trescientas entidades de diverso carácter han resuelto coordinar una acción que contrarreste la insidiosa campaña que contra nuestro país llevan en el exterior sectores vinculados con el extremismo internacional que hallan eco inusual en algunos medios de difusión”.

(Sigue en el pxmo. número)


Inesperado giro que enfrenta a pobres contra desamparados
Otro incendio con víctimas fatales revela una red de corrupción y explotación laboral

Residentes bolivianos en Buenos Aires marchan por la avenida de Mayo exhibiendo la bandera de su país. Antes se habían concentrado frente a la sede del Gobierno de la Ciudad reclamando ser escuchados por Telerman. La manifestación de un millar de trabajadores costureros –que reivindicaba su condición de residentes legales exhibiendo documentos de identidad– pedía interrumpir las inspecciones conjuntas lanzadas por el GCBA, la AFIP, el Ministerio de Trabajo y la Policía Federal que consideran indiscriminadas y que están afectando sus fuentes de trabajo. A lo largo de tres horas durante la mañana del lunes 3 de abril entonaron cánticos contrarios a Gustavo Vera, (“Vera mentiroso, Vera mentiroso”) un argentino miembro de la Asamblea “La Alameda” de Lacarra y Directorio, titular de la recientemente creada “Unión de Trabajadores Costureros” que lidera la embestida contra los talleres clandestinos.

Una situación que sale a la luz a raíz del trágico incendio en el taller textil de Caballito es el destino final de las prendas que se confeccionan en esos lugares. Según José Orellana, un ciudadano boliviano que trabajó en uno de esos talleres con mano de obra esclava, en ellos no se fabricarían prendas “truchas” o imitaciones de marcas conocidas. En declaraciones a una emisora radial Orellana afirmó que en general la producción es para marcas prestigiosas.

En los EE. UU. Nike, la conocida marca de calzado deportivo, fue una de las varias empresas que enfrentaron un gran escándalo cuando se dio a conocer que sus productos eran fabricadas en el sudeste asiático en talleres que empleaban a niños en condiciones infrahumanas.

En el transcurso de la concentración frente al palacio municipal, la Urdimbre dialogó con un señor de origen boliviano –cuya ropa y calzado permían inferir que no era un obrero como la mayoría de los manifestantes– quien dijo que las empresas han dejado de comprarle. Se trataba efectivamente del dueño de un taller,

Pero –inquirió La Urdimbre– ¿es cierto que los trabajadores ganan 60 centavos por cada camisa?
–Los que dicen eso no saben nada de confección, respondió nuestro interlocutor. No saben, por ejemplo, que hay quienes hacen cuellos, quienes ponen botones, quienes cosen las prendas, etc. No se puede afirmar que una persona gana 60 centavos por camisa.
–¿Cuanto gana entonces?
–Hasta 40 pesos por día.
–Las denuncias indican que no llegan a ganar ni $ 300 por mes. Además ¿es cierto que los hacen trabajar hasta 18 horas por jornada?
–Nosostros a nuestros compatriotas bolivianos no les impedimos trabajar las horas extras que quieran. Cuánto más trabajan más ganan.

Queda claro que hay grandes marcas cuyas prendas tienen elevados precios al público que medran con costos irrisorios de producción. Algunos trabajadores que salieron al aire acusan a “coreanos y judíos”. Según nuestro entrevistado –quienes quieran que sean sus compradores, cuya identidad no reveló– el taller está parado por cancelación de los pedidos. Las empresas que encargan las prendas habrían dejado de comprar tan pronto como comenzaron las inspecciones a los talleres.

Dicho esto conviene aclarar que existe una gran producción de prendas truchas o sea imitaciones de marcas conocidas que se comercializan en lugares como La Salada. No necesariamente esas prendas provienen de talleres que mantienen a sus trabajadores en condiciones de servidumbre. La industria de la confección de ropa es una de las que mayor cantidad de mano de obra descentralizada tiene. Existen innumerables emprendimientos familiares que intervienen en una o más etapas de la confección de prendas y cuya única explotación son los precios que reciben por ser el escalón más necesitado en la cadena de producción.

Comunicado de Prensa
“La Unión de Trabajadores Costureros y la Alameda sostiene que el trágico incendio es el fruto del trabajo esclavo vigente en los talleres clandestinos que venimos denunciando desde hace varios meses junto a la Defensoría del Pueblo.

En el taller de Luis Viale trabajan 25 personas que junto con sus familias conformaban un grupo humano de cincuenta personas. La jornada de trabajo era de 16 a 18 hs. diarias sin descanso. Por el mísero precio de 0,80 centavos por prenda confeccionaban vaqueros para la firma JD que tiene locales en la avenida Avellaneda. Aspirando polvillo, expuestos a tuberculosis y anemia, los niños estaban encerrados y literalmente enrejados en la planta alta por orden de los dueños a fin de no «obstaculizar» la producción. Victimas de trata, traídos mediante engaños desde Bolivia con la promesa de un trabajo digno los obreros y obreras son esclavizados ni bien pisan la Argentina.

Más de cien talleres han sido detectados y denunciados por la Unión de Trabajadores Costureros desde octubre del año pasado junto a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, la Organización Internacional de Migraciones y la Procuración General de la Nación, únicos organismos del Estado que tomaron seria y responsablemente el tema desde entonces. A fines de octubre la Legislatura porteña votó un pedido de informes sobre el tema.

Durante diciembre y enero la Defensoría del Pueblo emitió resoluciones instando al GCBA a cumplir con el tratado internacional de asistencia a las víctimas de trata que obliga a los estados miembros de la ONU a garantizar vivienda, alimentación, educación, salud y planes de reinserción laboral a las víctimas de trata. Sin embargo, hasta la fecha hubo que lidiar con obstáculos increíbles para que los costureros esclavizados tuvieran asistencia a la altura del flagelo que padecieron y en muchos casos hubo que ayudarlos con la OIM y otras organizaciones.

Exigimos que se cumpla el tratado de asistencia a la víctima y se garantice la contención social a los miles de costureros sometidos a la servidumbre. Que se permita el accesos a la documentación masiva y gratuita. Que se confisquen las maquinarias de estos talleres esclavos para que sean entregadas a las víctimas a fin de que las trabajen en forma cooperativa como parte de un plan de reinserción laboral en condiciones dignas. Y advertimos que en la medida en que no se adopten medidas de raíz contra estas mafias, tragedias como la del taller de Luis Viale se seguirán repitiendo en diferentes barrios de la Ciudad”.

Acoso a la Asamblea 20 de Diciembre
Por Daniel Giovaninni, Prensa Asamblearia, 03/04/06.

En la tarde de hoy se vivió en el barrio de Parque Avellaneda, un acoso a la asamblea que funciona allí desde hace cuatro años. El local de La Alameda, Directorio y Lacarra, donde se desarrollan varios emprendimientos económicos cooperativos y es sede de la Unión de Trabajadores Costureros, tuvo que ser protegido, paradójicamente dada su historia, por una nutrida guardia de infantería, celulares, un carro hidrante y patrulleros.

Cuando Telerman salió a comunicar que se iba a combatir a todos los talleres clandestinos poniendo en la misma bolsa a los esclavistas, bolivianos o no y a los que tienen desde hace años un proyecto familiar, sumó a muchos hombres y mujeres a la movida organizada por aquellos que ya están caracterizados como manipuladores de los ciudadanos bolivianos, engañados en origen y traídos a la Argentina para trabajar en condiciones de esclavitud. A estos se agregaron los mismos sometidos a estas condiciones laborales, atemorizados por la pérdida de techo y comida para sí y sus hijos.

La consecuencia fue que se juntara un número considerable de trabajadores textiles frente a la sede del gobierno porteño desde el mediodía. Estos, luego se trasladaron hasta La Alameda, en la esquina de Directorio y Lacarra, donde ya estaba esperándolos desde las 16 horas, otro grupo.

Estos bolivianos ven a la Unión de Costureros como responsable de la situación y de las denuncias. Tamara, miembro de la Unión, nos dijo: ”Se nos responsabiliza por las denuncias sobre las que se están haciendo los allanamientos pero eso no es verdad. El gobierno se está manejando con las denuncias hechas por vecinos. Nosotros tenemos una lista de más de cien talleres clandestinos, pero no avanzamos hasta que no se nos garantice que se les dará asistencia a los trabajadores, documentos, máquinas y condiciones de trabajo”. Recordemos que el sindicato elaboro un proyecto de ley por el cual garantiza la expropiación de las maquinas para ser usadas por los trabajadores damnificados

Se pudo observar entre los organizadores a dos periodistas de la comunidad, Rolando Nogales, de la Página de Rolando y Alfredo Ayala, de Estación Latina, ambos relacionados con los talleristas esclavistas. Junto a ellos estaba Juan Carlos Salazar Nina, quien tiene una causa abierta por reducción a la servidumbre, que se tramita en el juzgado del Juez Oyarbide. El número lo completaban aquellos que habían llegado atemorizados ante la posibilidad de perder su fuente de trabajo familiar.

Ambos grupos de bolivianos estaban aglutinados por lo que José Schulman, representante de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, señaló como “el clásico discurso fascista que descalifica a alguien por lo que es, o como en este caso, por lo que no es. Gustavo Vera no es boliviano y esto ha despertado una clásica respuesta de cancha”.

Este discurso fue abonado por el Cónsul boliviano, Álvaro González Quint, quien en el mes de noviembre dijera que no hablaría con Vera por ser argentino. Esto motivó una denuncia por discriminación por parte de la Unión de trabajadores.

La manipulación discursiva por parte de los organizadores hizo que las demandas de los congregados se centraran en hacer quitar la bandera boliviana que flameaba en el lugar, así como el cartel de la asamblea que tiene las banderas de Argentina y Bolivia enlazadas y la pancarta de la Unión de Trabajadores Costureros –sindicato recientemente creado a instancias de muchos trabajadores que recuperaron su libertad y su voz– escrito en letras amarillas y verdes.

De las condiciones de esclavitud o de los seis muertos encerrados tras las rejas del taller de la calle Luis Viale, nada.


Historias de Vida: Los pibes chorros
VÍCTOR “EL FRENTE” VITAL
Por Hugo Presman

Víctor corre con esas zapatillas que tanto le gustan porque llevan la “V” de su nombre, hecha en la parte que besa el suelo. Corre sacándole unos cuantos metros a sus compinches, Luis y Coqui. Siente que el corazón late con fuerzas por el esfuerzo de la corrida y por la adrenalina que recorre su cuerpo cada vez que comete un robo. Y porque a pesar que no es un novato en el delito, cierto estremecimiento que no es miedo, sino preocupación, le seca la boca. Sabe que la bonaerense se la tiene jurada. Va a entrar en los laberintos de la Villa San Francisco, en San Fernando. Ese conglomerado que atenta contra la arquitectura y la estética, que tiene al norte la 25 y al sur La Esperanza, que ahora son barrios. Antes de entrar ve que Luis lo sigue de cerca, pero a Coqui, el cansancio le ha rendido sus piernas.

Los tres tienen 17 años. Víctor hace cuatro años, que empezó con pequeños robos, luego perpetró algunos de envergadura que le darían prestigio, hasta este último que le habían aconsejado que no lo haga porque la mueblería o carpintería, no era muy precisa la información, tenía vigilancia privada. Sin embargo, todo había salido bien aunque el botín sólo servirá para que con la parte que le corresponde, pueda llevar a Belén al Tropitango, o tal vez, si le dan ganas a escuchar a Leo Matiolli que tanto le gusta. Ya está adentro de los pasillos y se siente más seguro. Una sonrisa le ilumina la cara, aunque sabe que la yuta lo viene siguiendo. Mañana Crónica dirá, piensa Víctor: “ Otro asalto de pibes chorros, que se ocultaron en una villa”.

Mira el cielo y percibe que la lluvia acompañará posiblemente su salida nocturna. Es el sábado 6 de febrero de 1999 y Víctor, con Luis pisándole los talones se meten en el rancho de Inés Vera. O en argot de los pibes chorros, van a colar rancho

II
“Pibe chorro no se nace: se hace... La generación de jóvenes que hoy son conocidos como pibes chorros son casi todos niños de origen humilde, nacidos en la década del ochenta y llegados a la adolescencia a mediados de los noventa. Estos fueron años en los cuales las condiciones sociales de los sectores populares sufrieron cambios notorios. Hasta mediados de los setenta la pobreza en la Argentina había sido predominantemente de transición...Es decir, la mayoría de los pobres estaba en proceso de ascenso social y paulatinamente iban abandonando su condición de carentes. Pero a partir de mediados de los setenta y todos en los ochenta, esa tendencia se revierte, la pobreza se vuelve estructural y se dispara un proceso general de pauperización. En ese contexto, los humildes pierden posibilidades de ascenso social, con lo cual se estancan en su condición de carentes….Estas transformaciones estuvieron ligadas a modificaciones del mercado laboral.” *

III
Dos móviles policiales entran por la callejuela donde los pasos de Víctor y Luis parecen que aún resuenan. El móvil 12179 en los que van el Sargento Héctor Eusebio Sosa “alias” El Paraguayo” y los cabos Gabriel Arroyo y Juan Gómez. En el otro, el que lleva el número 12129 van Ricardo Rodríguez y Jorgelina Masón.

IV
“Para los hijos de marginados y desempleados-o de aquellos que acceden a empleos inestables y de baja remuneración-la calle, el grupo de pares o el tiempo libre sin ocupación específica se vuelven espacios de referencia. Imposibilitados ya de incorporar los valores tradicionales (porque han perdido sus sentidos y sus referencias) muchos jóvenes comienzan a generar nuevos sistemas de creencias, vida y cultura. Dado ese estado de cosas-ante la falta de proyectos a largo plazo-la violencia empieza a ser vista como una expresión del coraje y la destreza física. Y se vive en una especie de inmediatismo, entendido como la necesidad del disfrute repentino e ilimitado en tiempo y espacio.”*

V
Inés Vera tiene esa solidaridad que teje las carencias para sobrevivir. Las armas que recibe las tira detrás de un ropero. El dinero lo esconde debajo del colchón. La única habitación es pequeña y es difícil esconderse si la cana finalmente entra en el rancho. Pero Víctor y Luis saben que sin la tenencia de armas, si finalmente los apresan, el tiempo entre la detención y la libertad, será insignificante.
Víctor sabe que ahí en la Villa, tiene una red implícita de protección. Muchos de sus botines fueron repartidos entre todos. Como aquella vez que desvió un camión de La Serenísima que permitió que las familias, con pibes, es decir la inmensa mayoría de San Francisco comieran yogur durante varios días. Y otra vez que robaron un camión con camisas Lacoste y las repartieron. El Frente no puede dejar de esbozar una sonrisa, mezcla de complicidad y picardía, mientras susurra: “Parecíamos todos chetos, loco”

VI
“Durante los ochenta los jóvenes con bajos niveles de escolarización, posiblemente hijos de obreros manuales, comenzaron a experimentar la imposibilidad de repetir la trayectoria de sus padres. Vieron disminuidas sus opciones de encontrar un trabajo estable, con una remuneración básica que les permitiera cubrir sus necesidades y las de sus familias…..Probablemente si encontraban trabajos eran en el sector informal, mal remunerados sin estabilidad ni beneficios sociales.
… En conclusión: los hijos de estos jóvenes directamente no conocieron en sus padres el modelo de estabilidad laboral, dignidad personal y progreso social que predominó en la generación de sus abuelos.”*

VII
Un extraño silencio es todo lo que se percibe desde la puerta cerrada en el rancho de Inés Vera. Un presentimiento empieza a provocarle desazón a Víctor. Se mete bajo la mesa tapado por el mantel de hule que llega hasta el piso. Su madre, Sabina Sotello había hecho lo imposible para que abandone este recorrido que le advertía terminaría en un reformatorio o en un cajón. Había abandonado un trabajo tranquilo para convertirse, luego de un curso, en vigiladora privada en un supermercado. Pensaba que ese ejemplo iba a torcer el rumbo y el destino de El Frente. Su hermano mayor, Pato, trabajaba también en un supermercado, con turnos de 12 horas, en un cargo de supervisor. Su hermana Graciana, casada, vivía en Pacheco.

El ruido de dos móviles rompe el silencio. Frenada brusca, puerta de los vehículos que se abren y se cierran apresuradamente, botas que golpean contra el piso.

El miedo estrangula la garganta de Víctor y Luis. La realidad no es como en las policiales de la tele, piensa Víctor. Ahí el protagonista nunca manifiesta temor. Ahí el muchachito nunca muere. Ahí, la muchachita, María su novia hasta hace pocos días, terminaría casándose con él. Tal vez lo que está pasando no sea real. Pero Luis que retrocede desde la puerta hasta la mesa, le demuestra que no es un sueño y que los golpes contra la puerta son el comienzo de la pesadilla.

VIII
“Fue durante el transcurrir de estos procesos, que crecieron la mayor parte de quienes son definidos hoy como pibes chorros. Es un marco en el que se quiebran las antiguas estructuras laborales y familiares que habían organizado la existencia de la mayor parte de la sociedad durante décadas, al mismo tiempo que ciertas formas de consumo básico también se tornan progresivamente inalcanzables…..Sabemos por lo tanto, que quienes en la década de 1990 llegaron a convertirse en pibes chorros tienen como rasgo compartido, entre otras cosas, el haber sufrido desde su infancia desestructuración y privaciones…En noviembre de 1999, los jóvenes desocupados (de entre 15 y 24 años) duplicaban la tasa nacional de desempleo alcanzando el 27%. Las cifras indicaban también que el 40% de los jóvenes estaban bajo la línea de pobreza. En el 2004, 6 de cada 10 jóvenes eran pobres. *

IX
Mucho tiempo después, su madre Sabina Sotello, trataba de recordar porque a Víctor, le habían apodado El Frente. No había una definición precisa. Sus amigos sostienen que se ganó ese apodo “porque siempre iba al frente”. Contra la cana y contra aquellos jóvenes de su generación o un poco mayores “que no respetaban los códigos”. Esos que impiden robar donde se vive o cobrarle peaje al vecino. Esos que le había enseñado su “maestro” Mauro. El que conquistó y sedujo en la cárcel a Nadia. El que le contagió el sida a su gran amor. El que no ha vuelto a delinquir desde el 24 de diciembre de 1996, cuando quedó en libertad.
Todo eso iba creando un halo heroico de Víctor. Mientras la madre trabajaba, organizaba un comedor en la casa y traía a la gente para que comiera.

Cristián Alarcón, autor del libro “Cuando me muera quiero que me toquen cumbia. Vida de pibes chorros” afirma: “El Frente podía donar lo que llevaba en el bolsillo por la causa más incorrecta o más loable para todos; no había distingos morales en sus dádivas, en sus salvaciones cotidianas de la carencia ajena, ni en sus regalos intencionados. El Frente daba lo que tenía con un desapego que aún hoy, tal como lo recuerdan los unos y los otros en la villa, parece haber sido la bondad amoral de un niño pródigo”

Su madre sostiene: “Tengo un hijo que es un héroe, ex combatiente de Malvinas. Otra hija por suerte bien casada. La única oveja negra fue él. No tenía necesidad, pero robaba para dar. ¿ Querías un yogur, queso, te faltaba algo? Ahí estaba él. Yo nunca le acepté nada. Lo sacaba cagando. Y busqué ayuda. Fui a un lugar donde había tres psicólogos para 140 chicos. ¿A quién van a curar así?”. Menos probabilidades tuvo, cuando permaneció preso en la cárcel de alta seguridad de Mercedes.

X
“El declive y la desagregación del mundo de los trabajadores urbanos coinciden con un fuerte avance de la industria cultural y de la influencia de los medios masivos de comunicación en un mercado cada vez más globalizado Esto cobra mayor relevancia si tenemos en cuenta que los jóvenes pertenecientes a los sectores populares, a diferencia de sus abuelos y en muchos casos de sus padres, han sido socializados en un medio urbano. Así, aun en aquellos jóvenes cuya situación es de mayor vulnerabilidad y desorganización social y, en el límite, de anomia, las demandas de consumo son las mismas que la de los jóvenes que provienen de otros sectores sociales, con mayores oportunidades a la vista.” **

XI
Una mujer policía y dos hombres, con sus pistolas en las manos ingresan en el rancho. Héctor Sosa, “el paraguayo”, patea la mesa con la punta de la bota, según Luis, y un indefenso Víctor grita: “¡No tiren! ¡Nos entregamos! En esa habitación de dos por cinco, se está cumpliendo el vaticinio de su madre. Víctor intenta tapar el primer disparo, cruzando su mano sobre la cara. Fue inútil, el balazo le destrozó el rostro, entrando por la frente. Paradoja macabra. Cuatros balazos adicionales, lo remataron. Luis, con un balazo que le rozó la cabeza, se hizo el muerto, mientras la mitad del cuerpo quedaba en el exterior de la casilla.
Al rato empezó a llover, y así siguió los tres días siguientes. El martes, después de tres días de demora entregaron el cuerpo y lo sepultaron en el sector más pobre del cementerio de San Fernando, con su ataúd cubierto con las banderas de Boca y Tigre. Dos micros y un camión con acoplado transportaron a la gente que acompaño sus restos, mientras disparos al aire le pusieron acompañamiento musical a su despedida.

XII
La tumba de Víctor El Frente Vital está colmada de presentes y pedidos. Chicas de la villa que le piden que les arregle sus conflictos amorosos, o pibes chorros que le ruegan que los balazos de la yuta no los alcancen. Juan Manuel Mansilla, que tiene 15 años, dice que se curó de una dolencia cardíaca rezándole al Frente.

El 29 de julio, día del cumpleaños del Frente, la familia y los amigos organizan una enorme chocolateada para los pibes de la zona, acompañado de juegos variados.

Han pasado siete años de su muerte. Héctor Sosa, el policía que lo fusiló, estuvo excarcelado hasta el momento del juicio, fue juzgado y absuelto. Su abogado Alejandro Huici, también policía, hermano de otro policía que fuera implicado en la causa AMIA, argumentó en su alegato que los testigos mentían porque eran todos chorros, sosteniendo por lo tanto que no eran testigos sino cómplices. El Tribunal de San Isidro número 3 consideró en la sentencia no probada la materialidad del hecho.
El 18 de mayo del 2005, Sabina Sotello al frente de otras madres cuyos hijos fueron víctimas del gatillo fácil policial, efectuaron un escrache en la casa del sargento Héctor Eusebio Sosa, ubicada en Garín.
Algunas de las novias de Víctor, como María, Belén, Laura, han seguido sus vidas formando parejas. Luis Rojas, el compañero y cómplice de su última aventura delictiva, está preso por otros robos.

XIII
El sociólogo Artemio López, de la consultora Equis, cercana al gobierno, publicó el 29 de enero del 2006, una impresionante radiografía sobre un presente dramático de la juventud argentina. Entre otros datos, pueden mencionarse los siguientes:

• El 27% de los adolescentes y jóvenes argentinos se encuentran hoy desocupados.
• Son 830.000 menores de 24 años que buscan trabajo, pero no lo consiguen.
• Entre los 18 y 20 años, la exclusión laboral es todavía más marcada: el desempleo ronda entre el 35 y el 40%
• 550.000 chicos entre 14 y 18 años desertaron de la escuela secundaria.
• Hay más de 300 mil de entre 14 y 24 años que no estudian ni trabajan.
• De los que tienen empleo, 7 de cada 10 están en negro.
• Son 1,2 millones de trabajadores jóvenes en negro, con un salario promedio de trescientos pesos.
• 3,5 millones de jóvenes viven hoy en hogares pobres. De ellos, 1,3 millones son indigentes.

XIV
La cumbia villera es el género musical que refleja, en muchas de sus letras, la geografía, la vida impiadosa, la droga, el alcohol, la amputación de futuro, la imposibilidad de insertarse en la sociedad a través de un trabajo bien remunerado, que es una especie de marca en el orillo de los pibes chorros.

Una de ellas, que bien podría haber sido disfrutada por “El Frente”, es la del conjunto Meta Guacha, autores de Cumbia Chapa:

Suena la cumbia y los tambores
Todo el villerío está de fiesta
Traigan el vino, mucha cerveza que hoy el día es nuestro, y se festeja
Como no hay moneda, ni una changuita
y encima llueve me quedo en casa
Pongo una cumbia colombianita,
que la acompaña el ruido de las chapas
Si viene la negra estamos completos
Cerveza, vino, mortadela y queso
Si viene la negra estamos completos:
Ruidito a chapas, cigarrillo y sexo.


*”Los Pibes Chorros Estigma y Marginación” de Daniel Míguez
** “La Sociedad Excluyente. La Argentina bajo el signo del Neoliberalismo” Maristella Svampa