Señores de las buenas palabras, de los buenos modales
y de intelectuales discursos; hoy quiero tomarme la licencia,
hacer uso de la amnistía para las pobres malas palabras
solicitada por mi hermano y compatriota “El Negro Fontanarrosa”
en el Congreso de la Lengua celebrado hace poco tiempo en mi
país.
Quiero escribir como un “pelotudo” que soy, de
fácil emoción y de sangre gringa, que me jode
sobremanera, primero, no poder interpretar esta cosa jodida
de la muerte en los tipos buenos, interesantes, inteligentes,
pensadores populares y que toda la “mierda” de ciencia
que tanto se promociona no sirva para un “carajo”
y segundo: ¿Por qué? los “hijos de puta”,
asesinos, genocidas, saqueadores de tanta sangre joven siguen
vivos, siendo la “mierda” que son.
Se nos fue un grande de verdad, un grande que estaba metido
en lo más profundo de la carne del pueblo. Su lenguaje
era el nuestro, el de los comunes. Se fue cuando nos hacía
falta para que nos “cagáramos” de risa en
medio de tanta decadencia socio-cultural que se adoptó
desde los modelos “hijos de puta” que nos impusieron
hace décadas. Se nos fue el Negro de todos, que hacía
honor a la amistad desde el Mendieta hasta su infaltable mesa
de café con amigos, en su Rosario de siempre.
¡La puta que lo parió a la muerte! si me lleva
a un tipo que vale, a un tipo que queremos porque ha sabido
vivir y sentir como nosotros. De que vale ponerle palabras “buenas”
a la bronca, a la incomprensión, me “cago”
en ellas hoy, más no me importa corregir nada aún
me crean ese “pelotudo” que tantas veces los odiosos
ilustrados pueden haber creído. No voy a pedir definiciones
ni utilizar puntos suspensivos para escribir las denominadas
malas palabras. No crean tampoco que pretendo hacer de ellas
un estilo, no, tengo mi estilo, mi simple forma de escribir,
pero hoy reitero, me he querido tomar de esas pelotas…
que tuvo el Negro para tirar tanto españolismo acartonado
o argentinismo de elite y hacerlos cagar de risa a los intelectuales
del mundo pidiendo nada menos que una amnistía para las
“malas palabras”
¡Que lo parió Negro!, que cagada andar sin vos
y con tanta mierda suelta.