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revista La Urdimbre nro. 108 - ENERO 2012
Esta es la edición número 108, enero 2012, de nuestra revista mensual gratuita

Liberan cóndor rehabilitado en zoo de Buenos Aires
cóndor liberado en Catamarca

SUBTES: Forever Young
Pr Agrupación Amigos del Subte
con melodías de época. A partir del 8 de enero, domingos de enero y febrero a las 18 hs.
Visita guiada en el Edificio de la ex Munich
ex confiteria munich
liberan molinetes en lapsos matutinos y vespertinos
Protesta sindical por aumento en subtes


las funciones se reanudarán el próximo mes de febrero
El Planetario equipado con tecnología de última generación
plaanetario Galileo Galilei
La "Defensora" y la especulación inmobiliaria
Por Enrique Viale, Sebastián Pilo y Jonatan Baldiviezo*
para su posterior puesta en valor
La Ciudad propone expropiar la ex Confitería El Molino


¿A quiénes defiende Alicia Pierini?
en la ex esma
Presentan archivo de la memoria de la diversidad sexual
archivo de la memoria de la diversidad sexual
para invertir en el Centro Cívico de barracas
Venderán el Edificio del Plata

derrumbe de edificio bartolomé mitre 1200
Evitable pérdida de patrimonio y de una vida
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Nota en Edición Impresa de La Urdimbre, agosto 2007
EL ROSEDAL –de noche– NO es un lecho de rosas (o: También hay GATOS fuera del botánico)

El responsable oficial del Parque Tres de Febrero, emitió una resolución prohibiendo la oferta de sexo en el Rosedal. La zona es frecuentada por unos 200 travestis y unos 3000 clientes todas las noches. La medida resultó efímera, no llegó a ponerse en práctica. A García Elorrio lo desautorizó su jefe, mientras los travestis se aprestaban a manifestar frente al Palacio de Gobierno.

Pero el conflicto hizo aflorar un tema que había tenido un primer capítulo protagonizado por los travestis y vecinos de la calle Godoy Cruz y en un contexto más amplio la cuestión de oferta de sexo en el espacio público. En el 2005 los travestis se mudaron al Parque Tres de Febrero, zona en la que no hay iglesias o escuelas en un radio de 200 metros como marca el Código Contravencional de la Ciudad.

La decisión de no innovar se confirmó el lunes 23 tras una protesta que organizaciones de travestis realizaron frente a la Jefatura de Gobierno y de los duros cuestionamientos tanto del titular de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), César Cigliutti, como de la de la Defensora del Pueblo de la Ciudad, Alicia Pierini, entre otros.

El ministro de Medio Ambiente del Gobierno de la Ciudad, Juan Manuel Velasco, recibió a los representantes de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero y comunicó que se suspendía la aplicación de la resolución firmada por el subsecretario de Áreas Protegidas, Javier García Elorrio (según Marcelo A. Moreno en Clarín del 25/07, el “funcionario municipal que quiso anticiparse al sentimiento de Macri e intentó limpiar –¿étnicamente?– al Rosedal de travestis”. En la reunión se acordó crear una Mesa de Diálogo para consensuar medidas de protección para el área.
“En la mesa de diálogo vamos a proponer que el Estado escuche nuestras demandas concretas”, sostuvo Lohana Berkins, titular de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (Alitt) en declaraciones al matutino Página 12. “Que reconozca nuestro derecho a la vivienda, al trabajo, a la salud, que no use el propio Estado estos debates hechos para la televisión, que no estigmatice. Es una forma absolutamente violenta, nos desconoce como ciudadanas, y nos trata como si fuéramos la peor escoria.”

El macrismo, a través de Martín Borrelli, adelantó la posición del PRO en la Legislatura al afirmar que el Rosedal no es un lugar compatible con la oferta de sexo. “Es cierto que se tolera la prostitución a más de 200 metros de casas, templos y escuelas –afirmó el legislador–pero la ley también dice que el Estado puede declarar áreas no autorizadas para ello. En el Rosedal se llegó a una situación de abuso, parece un prostíbulo a cielo abierto. Cuando asumamos el Gobierno evaluaremos soluciones”.

Los gatos de Palermo
Quienes ejercen el oficio en la vía publica, sean transexuales o prostitutas, son en general personas de escasos recursos para quienes el comercio sexual es en realidad una salida laboral con escasas alternativas de sustitución. Pero, en el ramo hay un nivel superior: los “gatos”. Sobre un caso en particular discurre Ernesto Magneto en una nota aparecida originalmente en el medio colega palermonline.com.ar:

Palermo tiene muchas historias. Muchos paseos, monumentos y edificios refinados. Es uno de los barrios más atractivos de nuestra ciudad. Muchos turistas acuden atraídos por sus hermosas calles. ¿Pero por qué negar otro de sus atractivos? Los gatos. Y no precisamente los que están en el botánico.
Es que si uno se dedica a recorrer el consabido rubro 59, el de las ofertas de sexo, podrá constatar que muchas de las características telefónicas pertenecen a Palermo, y, a diferencia de otros barrios como el Centro o Constitución, los “pisos” de nuestro vecindario son en su inmensa mayoría de categoría alta o media alta, pues en este tipo de producto, sin duda, existe también una oferta y una demanda.

Y lo que cuesta, vale. Como en el truco. Y para acceder a ellos hay que ir como mínimo con un ancho de bastos. Además de estar al palo. Prohibidos o no, los “gatos” forman parte de la realidad humana desde tiempos inmemoriales, no por algo se la denomina la profesión más antigua del mundo.

Y es así. Por diversas razones, se acude a ellos. Algunos no quieren pasar por el proceso de levantarse una mina. Otros no pueden. Algunos están casados y no pueden correr riesgos. Son múltiples las razones. Pero hay una simple verdad. Si existen, por algo será. Y los hay para todos los estratos sociales.

Palermo es uno de los barrios más caros, de mayor categoría, y por lo tanto sus “pisos” también tienen mujeres de categoría, en edificios a veces suntuosos, con hermosos departamentos que tan caro cuesta mantener, y tocar el portero eléctrico en cualquiera de ellos suele ser, de por sí, una experiencia plagada de adrenalina. Para que negarlo. La espera, percibir quien baja a atendernos, y la aventura de entrar al departamento, suele ser un viaje especial, tan lleno de aventura e incertidumbre.

Al constatar telefónicamente el precio, uno ya sabe con quien puede encontrarse. Y generalmente no hay tantas sorpresas. Si el precio se eleva por encima de los 150 pesos, no puede haber sorpresa alguna.

Casi con seguridad la mujer esperada, casi nunca por encima de los 25 años, tendrá un buen cuerpo, un buen trato y hasta un cariño ficticio pero bien actuado, cuando no hasta una profesión o estudios insospechados.

Todo esto permite que esa hora de “amor pasajero” sea una experiencia algo más “dulce” que otras repetidamente denigrantes. Pues al fin y al cabo, cuando la adrenalina pasa, y el desahogo (para ser algo elegante) es inevitable, muchas veces uno se pregunta si volvería a repetir la experiencia. Porque claro que todo es pasajero. Pero los orgasmos son una especie de esencia o extracto de aquella metáfora.

Sandra, su “nom de guerre” , trabaja a la salida de la Facultad de Psicología, donde estudia hace tres años, unas seis horas por día en un coqueto departamento de la calle Arenales. Es moderna, tiene buen léxico y sabe que cuanto más dulce sea, mas repetidamente la visitarán sus clientes. Y levantarse 900 a 2500 pesos diarios, luego de todos los gastos, no muchos lo pueden hacer.

Además de estudiar va al gimnasio y hasta no hace tanto concurría a un Estudio Pilates de una renombrada marca, claro que nadie la conoce por esos lares.
Y vista desde afuera, parece una de esas mujeres tan paquetas. Pero en la intimidad Sandra se transforma. Y además tiene novio. Otra historia de Belle de Jour.

Cuando termine su carrera, dice, dejará de ser “gato”. Tendrá un consultorio. El tiempo lo dirá.

Pero por ahora viste sexies tacos altos, ropa de marca que se quita suavemente, y por debajo una lingerie casi transparente que acompaña sus curvas. Su cuerpo es sensual y lo sabe. También hace “domicilios”. Pero eso tiene otro precio.

Cuando recibe en su “piso”, previo llamado, su departamento luce limpio, casi tan perfumado como ella, con un aire a saumerio, y entre claroscuros recibe a sus clientes y les brinda además de su cuerpo y su cariño horario, algún vaso de whisky de renombrada marca.

Un equipo de audio o una televisión, para quien desee ver alguna otra cosa que Cartoon Network, son el complemento inevitable para que los clientes vuelvan y la recomienden.

Usa sus talentos para que ellos se queden más de la media u hora pactada. Y así, pasa sus horas hasta que sale a la calle para volver a su casa, donde aún vive con sus padres.

Ellos piensan que trabaja de secretaria en un consultorio y de alguna forma lo es.

Aunque a veces también le piden que se vista de colegiala o enfermera. Sus clientes, claro. Todas las fantasías todas. Sandra vive en un mundo de fantasías, al igual que sus padres. Al igual que sus clientes que fantasean con un levante así pero real. Es que al fin y al cabo, la vida es sueño, sólo que éste sale algo más caro.