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revista La Urdimbre nro. 108 - ENERO 2012
Esta es la edición número 108, enero 2012, de nuestra revista mensual gratuita

Liberan cóndor rehabilitado en zoo de Buenos Aires
cóndor liberado en Catamarca

SUBTES: Forever Young
Pr Agrupación Amigos del Subte
con melodías de época. A partir del 8 de enero, domingos de enero y febrero a las 18 hs.
Visita guiada en el Edificio de la ex Munich
ex confiteria munich
liberan molinetes en lapsos matutinos y vespertinos
Protesta sindical por aumento en subtes


las funciones se reanudarán el próximo mes de febrero
El Planetario equipado con tecnología de última generación
plaanetario Galileo Galilei
La "Defensora" y la especulación inmobiliaria
Por Enrique Viale, Sebastián Pilo y Jonatan Baldiviezo*
para su posterior puesta en valor
La Ciudad propone expropiar la ex Confitería El Molino


¿A quiénes defiende Alicia Pierini?
en la ex esma
Presentan archivo de la memoria de la diversidad sexual
archivo de la memoria de la diversidad sexual
para invertir en el Centro Cívico de barracas
Venderán el Edificio del Plata

derrumbe de edificio bartolomé mitre 1200
Evitable pérdida de patrimonio y de una vida
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Nota en Edición Impresa de La Urdimbre, DICIEMbre 2007

CALESITAS PROTEGIDAS

Si bien su origen es bastante incierto, se cuenta que en 1648 un viajero inglés que recorría Constantinopla descubrió un entretenimiento al que los pobladores del lugar llamaban “maringiak”: un enorme plato de madera con caballos del mismo material que giraba sobre sí mismo. A este descubrimiento parece atribuirse el origen del juego, aunque la etimología de su nombre —calesita, carrousel, tiovivo— recorrió otros caminos.

Se cree que el invento llegó a Europa en 1673, cuando Rafael Folyarte registró la primera patente de una calesita en Inglaterra. La bautizó “merry go round” (o “vueltas alegres”).

Como quiera que sea la primera calesita que recaló en Buenos Aires se instaló entre 1867 y 1870 en el barrio del Parque, que quedaba entre lo que hoy es el Teatro Colón y el Palacio de Tribunales.

“Las actuales calesitas de Buenos Aires son un poco más de treinta, la mayoría están instaladas en plazas y fueron construidas por Sequalino Hermanos. Algunas de ellas son muy conocidas, como la del Parque Lezama, comandada por el orensano Ricardo Borrajo, especie de hombre orquesta, que como todo calesitero, vende los boletos, reparte caramelos, y lo que es más importante: se ocupa de la sortija. La sortija se introdujo en la calesita durante los años 30, época en la que solía encontrarse a calesiteros nómades, que armaban sus calesitas en cualquier potrero, donde permanecían un tiempo y luego se mudaban a otro sitio” (Dirección de Patrimonio, GCBA).

Una ley resguarda las calecitas y carruseles

Una ley de la Legislatura porteña sancionada en estos días crea un “Comité para la Defensa y Fomento de las Calesitas y Carruseles de la Ciudad de Buenos Aires”, en el ámbito del ministerio de Cultura. La integrarán un representante del ministerio, uno por cada una de las comunas y dos por cada una de las organizaciones que agrupan a los propietarios y poseedores de calesitas. El comité se encargará de la realización de inspecciones a las calesitas y carruseles a fin de determinar su estado y la manera de atender su protección, conservación, restauración y mejoramiento, así como la confección de un registro de todas las calesitas y carruseles existentes en las plazas, parques, paseos y demás espacios públicos de la Ciudad de Buenos Aires.

La ley fue sancionada por la Legislatura porteña el 29 de noviembre. Unos días antes los calesiteros tuvieron otro motivo para celebrar: el Gobierno porteño les renovó los permisos precarios por tres años más con opción a otros dos a los encargados de 30 calesitas ubicadas en espacios públicos. Deberán pagar un canon de $ 200 por mes y se comprometen a abrir sus calesitas todos los días durante un mínimo de seis horas. Las vueltas serán de al menos tres minutos y el precio no excederá de $ 1.

Las calesitas en la Comuna 4

En los cuatro barrios que conforman la futura Comuna 4 (Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya) hay otras tantas calesitas, siempre y cuando se adjudique a La Boca, la de Parque Lezama. Las otras son la de Don Pepe, en Barracas, la calesita de Antonio en la plaza Fray Luis Beltrán —Iriarte y Luzuriaga— también en Barracas y la calesita Pedrito, en la plaza Pompeya, en avenida Sáenz, Traful y Ochoa.

La calesita de Don Pepe

“José Sciarotta ubicó su calesita en Aristóbulo del Valle y Herrera en 1944, su vida fueron los chicos y la calesita: ’Yo siempre abro la calesita aunque sea por un chico, porque un niño en la calesita es un niño que no está en las calles’. Allí él regalaba pelotas de fútbol, muñecas y juguetes cada día del niño y cada 7 de marzo, fecha en que Don Pepe cumplía años” (lascalesitas.com.ar).

Debido a la construcción de la autopista 9 de Julio Sur, la calesita de Don Pepe, desapareció por un tiempo, hasta que —una vez finalizada la autopista— se instaló en el mismo lugar que ocupaba antes. Don Pepe falleció en 1998.

“Hace 60 años, la plaza ya era Don Pepe. Con la barra decíamos ‘vamos a la placita de Don Pepe’ y fuimos los pibes los que le pusimos su nombre a la plaza. Ya en aquella época Pepe era conocido por el barrio y recibía a todos los pibes dándole juguetes o caramelos” (Jorge Bitar, vecino citado por Sur Capitalino en la nota “El Papá Noel de Barracas”, a nueve años de su muerte).

La calesita de Don Pepe enmudeció también. Según declaraciones del empleado municipal encargado del Polideportivo, dejó de funcionar hace alrededor de un año y desde entonces permanece ociosa. Las razones estarían relacionadas con seguros de accidentes que no se concretan por causas burocráticas.

La calesita de Antonio

En la plaza Fray Luis Beltrán, hace 38 años que Antonio Cid atiende su calesita cuya fabricación se remonta a 1897. Antes estuvo en la calle Alvarado, frente al Club Pereyra. “El primer dueño fue Beto Carbonari, boxeador y actor de cine, que hoy —si vive— debe tener unos 97 años” rememora Antonio en charla con La Urdimbre. “Hace cinco años apareció por aquí y se quedó mirando un rato largo, antes de darse a conocer” agrega.

En el recorte de una entrevista pegado en la cabina de mando, Antonio responde a la pregunta ¿Que caracteristicas debe tener un calesitero?. Leemos: “La principal es que te tiene que gustar mucho lo que hacés, este es un trabajo que no tiene feriados, francos ni fines de semana, son 365 días del año. Mucha paciencia, los cinco sentidos siempre atentos, a los chicos hay que cuidarlos, tener mucha precauciòn para evitar cualquier accidente”.

Nos estamos despidiendo de Antonio prometiendo acercarle ejemplares de la revista (la foto central de tapa terminó siendo una instantánea de una pequeña habitué), cuando se aproxima una vecina con una botella envuelta para regalo: “Por el Día del Calesitero” dice mientras se la entrega y pide disculpas por la demora.