–¿Habrá un aumento para todos los jubilados?
– No habrá una suba de haberes de manera directa.
En principio, el fallo de la Corte Suprema beneficia al jubilado
que reclamó por la pérdida de poder adquisitivo
de sus ingresos.
Se trata de Adolfo Badaro, un ex conductor de buques que percibía
más de 1000 pesos de jubilación cuando estalló
la convertibilidad.
Desde ese momento y hasta diciembre de 2006, recibió
un sólo aumento del 11 por ciento, contra una inflación
del 91,2 por ciento y una suba de los salarios de los trabajadores
activos del 88,6 por ciento en promedio.
La Corte reconoció su derecho a una actualización
de haberes que guarde relación con aquella evolución
de los precios y de los sueldos de los activos.
Determinó que su jubilación se ajuste de acuerdo
al Índice de Salarios del Indec, que en el período
en cuestión registró un alza del 88,6 por ciento.
A ese nivel hay que restarle el incremento de 11% ya recibido.
–¿El fallo se extiende a alguien más?
–Sí, a las personas que se encuentren en igual
condición que Badaro. Es decir, a quienes hayan iniciado
un juicio contra el Estado porque su jubilación quedó
desactualizada desde enero de 2002 a diciembre de 2006.
La referencia es el 88,6 por ciento del Indice de Salarios.
Esas causas terminarán con ese nivel de actualización.
–¿Cuántos juicios hay en marcha?
–Ni la Corte Suprema ni la Anses tienen un número
preciso, pero se estima que alrededor del 50 por ciento de los
jubilados que ganaban más de 1000 pesos a principios
de 2002 acudieron a la Justicia. Serían unos 90.000,
sobre un universo de 180.000.
Sin embargo, también hay juicios de quienes percibían
menos de 1000 pesos y sus ingresos quedaron igualmente debajo
del umbral de 88,6 por ciento de actualización que ahora
fijó el máximo tribunal. Este número es
todavía más difuso.
–¿Qué pasa con los jubilados que no iniciaron
un juicio hasta ahora y sus haberes también se encuentran
retrasados frente al Índice de Salarios?
– Pueden empezarlo en este momento, pero tienen un plazo
de prescripción de dos años. Ya no tienen chance
de recuperar lo perdido desde 2002 en adelante por vía
judicial, sino sólo desde 2005 .
–¿En qué situación quedan quienes
no plantearon una demanda contra el Estado ni lo piensan hacer?
–Si el Gobierno no corrige la situación con una
ley general, seguirán cobrando lo mismo que ahora, más
los incrementos que se den de aquí en adelante.
–¿Qué pasa con quienes recibieron aumentos
superiores al 88,6 por ciento entre 2002 y 2006?
–Como sus ingresos rebasan el incremento del Indice de
Salarios, no tienen motivos para formular ningún reclamo.
–¿Cuánto subieron las jubilaciones desde
2002?
–La estrategia del Gobierno fue ir aumentando la mínima,
que estaba sumamente retrasada después de 12 años
de congelamiento. Los que ganaban 200 pesos cuando empezó
la gestión de Néstor Kirchner lograron hasta el
momento una mejora del 198,2 por ciento, incluidos los incrementos
de 13 y 12,5 por ciento que se concedieron este año.
Los que cobraban 220 pesos obtuvieron una recomposición
del 171,9 por ciento.
Para las jubilaciones de 240 pesos la suba fue del 148,5 por
ciento, para las de 260 del 129,3 por ciento, para las de 280
del 113,0 por ciento, para las de 308 del 93,6 por ciento, para
las de 350 del 70,4, para las de 390 del 52,9, para las de 531
a 1000 pesos del 56,2 por ciento y para las de más de
1000 del 41,1 por ciento.
Como la Corte toma el plazo de 2002 a 2006, los últimos
ajustes generalizados del 13 y 12,5 por ciento no están
contemplados en su cálculo del Indice de Salarios que
arrojó una suba del 88,6 por ciento.
Si estos aumentos se restan, se llegaría a una suma
21,3 por ciento inferior a los montos mencionados.
–¿Cómo es el actual sistema de movilidad
de las jubilaciones y qué dice la Corte ?
– En agosto de 2006, el máximo tribunal dictó
un primer fallo frente al reclamo de Badaro. Ordenó la
recomposición de su haber, pero dejó la solución
en manos del Congreso.
Los legisladores estaban en deuda desde 1995 con la creación
de un sistema de actualización de las jubilaciones. La
Corte exhortó al Parlamento a establecer un índice
objetivo de movilidad. Sin embargo, la mayoría oficialista
en ambas cámaras siguió el criterio sugerido por
el Gobierno: fijar la movilidad a través de la Ley de
Presupuesto.
El aumento de jubilaciones debería quedar plasmado año
a año a través de esa ley, pero no en base a un
parámetro objetivo, como podría ser cuánto
aumentaron los sueldos de los trabajadores activos, sino como
una decisión prácticamente discrecional.
Para 2007, el incremento que se pautó en el Presupuesto
fue de 13 por ciento.
En la resolución que dictó ayer, la Corte rechaza
ese mecanismo e insiste con que debe crearse un índice
objetivo, y propone el Indice de Salarios del Indec.
–¿Qué es el Indice de Salarios?
– El Indec elabora este indicador tomando como referencia
la evolución de los sueldos de los trabajadores registrados,
de los que se desempeñan “en negro” y de
los empleados públicos. Al promediar esos resultados,
llega a un nivel general, que es la referencia que la Corte
utilizó para el fallo Badaro. Este índice no sufre
por el momento los cuestionamientos que cosecharon otros indicadores
oficiales, como el de la inflación. El máximo
tribunal lo considera transparente.
–¿Cuál es el criterio que tomó el
máximo tribunal para fijar la movilidad de la jubilación
de Badaro y qué propone para el resto de los jubilados?
– Que los haberes mantengan relación con el sueldo
de los trabajadores activos. El espíritu del fallo es
que los ingresos de los jubilados no queden rezagados frente
a la inflación. También busca resguardar el derecho
de que ganen más aquellos que aportaron más. Las
constantes subas de la mínima desde 2002 fueron achatando
la pirámide salarial. Eso se aprecia en el hecho de que
en 2001 el 17 por ciento cobraba la mínima y ahora lo
hace el 73 por ciento.
–¿Qué ocurrirá si el Gobierno no
crea un índice de movilidad objetivo?
– Los jubilados se verán forzados a reclamar ante
la Justicia y seguramente la Corte les dará la razón
en caso de haber recibido aumentos que no hayan resguardado
el poder de compra de sus ingresos. El máximo tribunal
le pide al Gobierno y al Parlamento que evite esa situación
y dicte una ley objetiva.
Si no lo hacen, los jubilados que ganan menos y tienen menores
posibilidades reales de iniciar un juicio volverán a
verse perjudicados, mientras que los que sí acudan a
la Justicia seguirán atiborrando los tribunales con sus
demandas.
La Corte asegura que todo lo que puede hacer es reparar la
situación de quienes inicien un juicio, pero que es responsabilidad
del Ejecutivo y del Legislativo dar una solución de fondo
a la cuestión, que evite la multiplicación de
los pleitos. (Agencia OPI Santa Cruz).