El ICEI (Istituto Cooperazione Economica Internazionale)
y la Corporación Buenos Aires Sur, presentaron el proyecto
“Turismo Urbano Sostenible en La Boca y Barracas”,
el 23 de noviembre en el Bar El Progreso, de California y Montes
de Oca.
La iniciativa apunta a contribuir a la “lucha contra
la marginalidad y la degradación socio-económica”
de esos barrios.
Cuando un destino se manifiesta con posibilidades de transformarse
en una atracción turística –como es el caso
de la Ciudad de Buenos Aires, desde hace algunos años–
el desarrollo turístico queda en manos de extraños,
nacionales o extranjeros, en desmedro de una ancha franja de
pobladores locales, quienes carecen de la formación y
los contactos adecuados. El caso testigo es La Boca. Destino
por excelencia para aquellos que visitan la Ciudad, el circuito
turístico se encuentra limitado a unas pocas cuadras
alrededor de Caminito, “colorido y espléndido,
pero inmerso en una realidad barrial de pobreza y marginalidad”.
Sobre esa realidad intentan operar los responsables del proyecto
promoviendo la creación de micro emprendimientos turísticos
“con especial atención a las franjas que sufren
una mayor vulnerabilidad socio-económica”.
Ante el requerimiento de La Urdimbre de algún ejemplo
exitoso, Marco Morani, director del proyecto por el ICEI, mencionó
la labor desarrollada por el Instituto en los barrios españoles
de Nápoles.
La zona es particularmente peligrosa. Así la describe
un enviado de Clarín en nota del 3 de noviembre de 2006:
“ ...del otro lado de la vía Toledo comienzan los
‘viccoli’, las callejuelas de los barrios españoles.
La pesadilla inmediata de los napolitanos honestos y de los
turistas no es sólo la Camorra, que se dedica a los negocios
criminales de alto nivel, sino los miles y miles de jóvenes
sin trabajo ni educación, que todos los días salen
a sobrevivir como pueden”.
En ese contexto lograron generar oportunidades de trabajo para
jóvenes locales que acompañan a los turistas en
recorridos seguros por esos barrios desarrollados en el siglo
XVI, bajo el dominio español, en uno de los periodos
más prósperos de la historia napolitana.
En la misma dirección, el proyecto local apunta a la
captación del “turista responsable”, un viajero
cuya sensibilidad e inquietudes lo apartan de los paquetes convencionales.
Así lo describió Marco Morani “Existe en
todo el mundo un atraso notable en la implementación
de políticas integradas que permitan mejorar la distribución
de los ingresos turísticos y que minimicen los impactos
sobre el entorno socio-cultural y ambiental” y agregó:
“Es necesario, desde nuestro punto de vista, que el trabajo
en red entre instituciones públicas, empresas privadas
y la sociedad civil organizada capte la demanda de visitantes
locales, nacionales e internacionales responsables y atentos
a las dinámicas socioeconómicas autóctonas”.