¿Bicing en Buenos Aires?
La Legislatura porteña aprobó un proyecto para
instalar en la ciudad unas mil terminales donde se puedan alquilar
y estacionar bicicletas. El sistema funciona con gran éxito
en Barcelona y otras ciudades europeas.
La ley impulsa la creación de terminales donde los porteños
puedan alquilar una bicicleta para dirigirse a su destino sin
tener que utilizar ningún tipo de transporte público.
Se estima que entre 80.000 y 120.000 personas circulan en bicicleta
por la Ciudad de Buenso Aires.
La propuesta ordena al gobierno porteño que incorpore
una nueva señalización, adapte algunas calles
e incluya trazados de bicisendas donde sea necesario para el
desarrollo de este medio de transporte.
La experiencia de Barcelona
En Barcelona ya se han instalado unas cien estaciones repartidas
por la ciudad, cada una con aproximadamente 15-20 bicicletas.
El usuario retira el rodado utilizando una tarjeta. Para obtener
la tarjeta de bicing, es necesario registrarse por la web y
pagar una tarifa anual de 24 euros (unos 100 pesos).
El sistema es muy simple. Al acercar la tarjeta al poste de
la estación, una de las bicicletas se libera y aparece
en pantalla el número de la bicicleta liberada. El usuario
toma la bicicleta y tiene 1/2 hora para ocuparla, al cabo de
la cual debe devolverla en alguna de las estaciones habilitadas.
Por cada 1/2 hora adicional se cobra 0,30 euros ($ 1,20). Este
cobro se realiza a través de la tarjeta de crédito,
que es necesario ingresar al sistema al inscribirse.
A fines de setiembre de este años el alcalde de Barcelona,
Jordi Hereu, hizo un balance triunfal de la evolución
del bicing en la ciudad. Aseguró que el éxito
–con 90.000 abonados para las actuales 1.500 bicicletas–ha
llevado al ayuntamiento a impulsar su ampliación. La
siguiente fase supondrá alcanzar las 3.000 bicis y 200
paradas a fines de este año.
¿Funcionará en Buenos Aires?
En varios parques y otros sitios de la Ciudad funciona sin incovenientes
el sistema informal de alquiler de bicicletas, contra retención
del documento de identidad del usuario. No es el robo del rodado,
como sostienen algunos, lo que haría fracasar el bicing,
ya que eso no sucede ahora. Los verdaderos interrogantes son
otros. En primer lugar, la norma debe ser promulgada por el
Jefe de Gobierno. Si éste no la veta, se tendrá
que implementar un sistema de ciclovías seguras
–lo cual significa restarle calzada al automovil–
antes de crear las estaciones de alquiler. Hasta ahora todas
las demandas de ciclovías (no meras lineas blancas) para
los miles de ciclistas que ya circulan por la Ciudad no han
tenido eco en las sucesivas administraciones. ¿Por qué
habría de tenerlo con las complicaciones adicionales
que plantes el sistema bicing? ?