DESECHOS NUCLEARES

Central atómica en la que trabaja
Homero Simpson. Con la irresponsable conducta del consetudinario
bebedor de cerveza los autores del la tira anti establishment
han
querido representar el peligro del factor humano en el
manejo de la energía atómica |
Por Antonio Elio Brailovsky
Como sabemos, la mayor parte de las promesas asociadas a
la energia nuclear no llegaron a cumplirse. Estamos muy lejos
de tener la energia barata, inagotable y segura que nos prometieron
hace 60 años, cuando las grandes potencias necesitaban
de centrales nucleares que les permitieran producir el ansiado
plutonio que necesitaban para sus bombas atomicas. Un aluvion
de publicidad periodistica, apoyada en peliculas y novelas
de ciencia-ficcion, nos describia ese futuro luminoso.
Asi, ellos tuvieron sus bombas y nosotros empezamos a acumular
residuos radiactivos que nadie esta muy seguro de como tratar
y a qué costo.
Inclusive, la ultima promesa (que la energia nuclear nos
iba a salvar del cambio climatico) tambien resulto falsa.
Todos los veranos, en el momento de maximo consumo energetico,
los franceses tienen que desconectar sus centrales atomicas,
ya que los rios no llevan suficiente agua para enfriarlas.
Queda, sin embargo, una pequeña posibilidad, que es
hacer el peligroso negocio de recibir residuos radiactivos.
Y aunque parezca que nadie quiere pasar de lo luminoso a los
oscuro, hay quienes si lo hacen. Argentina ha firmado un convenio
con Australia para venderle un reactor nuclear, con el compromiso
de recibir y tratar en el pais los residuos que ese reactor
genere. Se trata, por supuesto, de una abierta violacion de
la Constitucion Nacional, que prohibe el ingreso al pais de
residuos radiactivos.
A pesar de eso, la mayor parte de nuestra clase politica voto
una ley que ratifica el convenio con Australia, sabiendo de
su inconstitucionalidad. Ni siquiera habia una razon economica.
Es probable que la ejecucion de ese contrato de perdidas,
por la cantidad de inversiones que hay que hacer para satisfacer
los requierimientos tecnicos del proyecto.
¿Que sentido tiene, entonces?
Que el convenio con Australia abre una puerta, que es la posibilidad
de especializar al pais en recibir y tratar residuos radiactivos
provenientes de todo el mundo. O sea que no son los gramos
de residuos que vendran de Australia sino las toneladas que
llegaran despues, con los consiguiente riesgos que otros paises
no quieren correr en sus respectivos territorios.
Un ciudadano, el director de cine Juan Schroder, presento
un amparo destacando la inconstitucionalidad de ese contrato.
El Juez de primera instancia lo rechazo, pero la Camara de
Apelaciones le dio la razon y ordeno quitar del contrato la
clausula que permite el ingreso de basura radiactiva al pais.
Con lo cual, el tema pasa ahora a la Corte Suprema de Justicia
para una resolucion definitiva.
¿Se atrevera el maximo tribunal a enfrentar al poder
politico? ¿Pondran en primer lugar su posicion personal
o la letra inequivoca de la Constitucion?