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Artículos principales de La Urdimbre, edición impresa, Enero 2006

Nota de Tapa
Vecinos de San Telmo vs. el GCBA

Un grupo de vecinos del Parque Lezama presentó una demanda para que se prohiba la instalación de cualquier feria en el Parque, se lo reacondicione incluyendo su flora y fauna, se recupere el casco histórico de Buenos Aires (Museo Histórico Nacional), se recategorice la zona mediante el cumplimiento de las normas de sanidad y de salubridad, se mantenga el espacio en un buen estado de conservación que permita a los vecinos del lugar —y a quien lo desee— utilizarlo para los fines para los que fue creado y se garantice la seguridad y el libre tránsito. El Juzgado contencioso administrativo 1019 hizo lugar parcialmente a la demanda.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, produce un informe en el que sostiene la improcedencia del amparo en su contra. esgrimiendo la falta de individualización de su objeto, la inexistencia de legitimación de los actores, la extemporaneidad de la acción y la ausencia de los requisitos exigidos por la jurisprudencia local para la procedencia del denominado “amparo por omisión”.
En su fallo el juez Hugo R. Zuleta cita el artículo 14 de la Constitución local: “Toda persona puede ejercer acción expedita, rápida y gratuita de amparo, siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u omisión de autoridades públicas o de particulares que en forma actual o inminente, lesione, restrinja, altere o amenace con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, derechos y garantías reconocidos por la Constitución Nacional, los tratados internacionales, las leyes de la Nación, la presente Constitución, las leyes dictadas en su consecuencia y los tratados interjurisdiccionales en los que la Ciudad sea parte”.

Asimismo, en cuanto a quiénes se encuentran facultados para iniciarla, establece que “están legitimados para interponerla cualquier habitante y las personas jurídicas defensoras de derechos o intereses colectivos, cuando la acción se ejerza contra alguna forma de discriminación, o en los casos en que se vean afectados derechos o intereses colectivos, como la protección del ambiente, del trabajo y la seguridad social, del patrimonio cultural e histórico de la Ciudad...”.
Por eso, el juez dictamina que “ los actores poseen la facultad, otorgada constitucionalmente, para presentarse” , siendo habitantes de esta Ciudad con domicilios constituídos, circunstancia que no ha sido desconocida por la demandada y, “por lo tanto, cabe tener por cierta”.

En cuanto a la cuestión de fondo el magistrado menciona la Carta Magna local, la cual establece que:

a) El ambiente es patrimonio común. Toda persona tiene derecho a gozar de un ambiente sano (artículo 26)
b) La Ciudad desarrolla en forma indelegable una política de planeamiento y gestión del ambiente urbano integrada a las políticas de desarrollo económico, social y cultural, que contemple su inserción en el área metropolitana. Instrumenta un proceso de ordenamiento territorial y ambiental participativo y permanente que promueve: (...) La protección e incremento de los espacios públicos de acceso libre y gratuito, en particular la recuperación de las áreas costeras, y garantiza su uso común (...) La preservación e incremento de los espacios verdes, las áreas forestadas y parquizadas, parques naturales y zonas de reserva ecológica, y la preservación de su diversidad biológica. (artículo 27, incisos 3 y 4. Al repasar las funciones del Jefe de Gobierno, el tribunal verifica la obligación por parte del órgano estatal de mantener en condiciones las áreas en las que se emplazan los parques públicos, como así también, el correlativo derecho de la ciudadanía a exigir —por medios como el intentado por los demandantes— a que se cumplan.

En relación con las condiciones en las que se encuentra el Parque el Juez se remite al acta levantada en ocasión de la visita de miembros del tribunal el 11 de noviembre pasado donde se detalla el estado de abandono del predio. “Basta memorar a tal fin, que los juegos no están en condiciones de uso, que existe faltante de césped en varios sectores, que la zona en la que se emplaza el árbol de la especie “ficus de la India” se encuentra impedida del acceso del personal a cargo del cuidado del parque en atención a que individuos, no identificados, han procedido a cercarlo con un candado —con la consecuente imposibilidad de ingreso para el resto— creando, de esta manera, un sitio privado a fin de alimentar felinos en un lugar público”.

La inspección ocular del lugar permitió verificar también el no funcionamiento del sistema de riego, las restricciones al uso de las veredas por la instalación de la feria, la ocupación —como vivienda— de la casilla de jardinería por parte de una empleada del Gobierno de la Ciudad que, tal como ésta lo reconoce no reúne las mínimas condiciones de habitabilidad, la ausencia de disposición diaria de los sanitarios del parque y la existencia de cables de electricidad al alcance de los asistentes al lugar.

“Todas estas deficiencias —que involucran serios peligros para la seguridad e integridad física de los transeúntes y empleados del predio— configuran una flagrante omisión por parte del poder centralizado a las obligaciones que posee. Por ello, resulta imperiosa la necesidad de adoptar las siguientes medidas a los efectos de garantizar su buen estado y la seguridad de las personas que lo utilizan:

•Proceder al arreglo de la bomba hidráulica y del sistema de riego.
•Completar el césped faltante.
•Reparar el sistema de desagüe pluvial.
•Disponer la apertura e higiene de los baños durante todos los días de la semana.
•Disponer la presencia diaria de, por lo menos, dos guardianes en el Parque.
•Rellenar con tierra el cableado eléctrico que se encuentra a la vista en el sector del “Patio de las Estatuas”.
•Reponer la arena faltante en el sector de juegos de niños, reparar las hamacas y sube y baja a fin de que se encuentren en condiciones de ser utilizadas por los infantes y ajustar las rejas que rodean tal sector.
•Establecer un sistema de cableado eléctrico a través de postes de luz a fin de que los cables de tensión que alimentan a la feria artesanal ubicada dentro del Parque se encuentren fuera del alcance de los transeúntes y sin contacto con los árboles o suelo del lugar.
•Asimismo, deberá cercarse el tablero eléctrico de donde surgen dichos cables.
•Tomar las medidas necesarias y conducentes a efectos de recuperar para su uso propio la casilla de jardinería que se encuentra actualmente ocupada como vivienda por la Sra. Elvira Marcotigiano y su grupo familiar.
•Limpiar y reacondicionar el área cercada lindante al Museo Histórico Nacional en el que se encuentra cercado el espécimen de “Ficus de la India”. Para ello, deberán retirarse todos los elementos que se han introducido dentro del área cercada y tomar las previsiones del caso a fin de que el ingreso al sector sea controlado exclusivamente por personal autorizado por el Gobierno de la Ciudad, evitando su apropiación por particulares.
•Asimismo, deberá —por medio de los organismos públicos que se estimen adecuados para la tarea— proceder a vacunar y desparasitar los gatos que habitan allí”.

Con respecto a la petición de remover la feria o mercado que se desempeña en las calles circundantes, el Juez no hace lugar pues ha sido debidamente autorizada por la administración. El magistrado detalla una serie de razones por las cuales la feria cumple requisitos legales pero ordena al Gobierno de la Ciudad “tomar las medidas necesarias” a fin de que la ubicación de los puestos:

•Permita el tránsito normal de vehículos por la calle Balcarce.
•Despeje las entradas a los inmuebles ubicados en tal arteria.
•No obstaculice el tránsito de personas por las veredas en las que se encuentran, para lo cual, deberá dejarse un espacio de por los menos un metro entre el puesto y el cordón de la vereda, extensión que tiene en miras de posibilitar la eventual circulación de personas discapacitadas que se movilizan en sillas de rueda.
•Asimismo, a fin de preservar la higiene de las inmediaciones, los días y horarios en los que tiene lugar la feria, deberá distribuir veinte (20) baños químicos en el perímetro del parque.

Tampoco hace lugar a la solicitud de recuperación del casco histórico de Buenos Aires y, en especial, en lo referente al Museo Histórico Nacional. “Ello así, puesto que, en lo atinente al Museo, su administración no corresponde a la jurisdicción local”.

En cuanto al llamado “casco histórico”, tampoco –agrega–”es competencia de esta magistratura pronunciarse sobre la futura prohibición de otras ferias, ni acerca de la recategorización de la zona o el alcance de los planes administrativos referidos a la promoción del área en cuestión; tales temáticas resultan de exclusivo conocimiento y decisión de los Poderes Ejecutivo y Legislativo.”

El fallo ordena al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dar cumplimiento a las medidas dispuestas en el plazo de noventa (90) días.
Dichas medidas –no obstante– han quedado en suspenso ya que el GCBA apeló ante la Cámara este fallo de un Juzgado de primera instancia.



La hegemonía económica, financiera y administativa de la Metrópoli, sede –además– de los principales medios de comunicación, transforma el idioma de los argentinos.
EL HABLA DE LOS PORTEÑOS SE TORNA LA LENGUA NACIONAL

“Cuando nos abocamos a este estudio de la lengua corriente comenzamos analizando el porteño estándar. Ésta es la lengua que cualquier porteño usa o comprende y que nos diferencia del resto de los hispanohablantes, situándonos en los arrabales del castellano oficial. Esta lengua tiene gran parte de sus expresiones y vocablos de lo que comúnmente se llama lunfardo. O sea, en un sentido o medida el lunfardo podría ser asimilado al estándar porteño. Cualquier porteño o, más aún, argentino tiene en su competencia las formas del porteño, aunque no aparezcan en su actuación lingüística.

Palabras como mina, laburo, piantar, rajar y tantas otras peculiaridades de la lengua porteña están en la competencia lingüística no sólo de los ciudadanos de Buenos Aires, sino de los argentinos de los cuatro puntos cardinales y de distinto origen social, aunque no las usen en su propio idiolecto. La conocida frase del personajes de Roberto Arlt: “¡Rajá, turrito, rajá!” es comprendida por cualquier argentino y es muy difícil de sustituir por un equivalente en castellano sin caer en el ridículo. Hace poco tiempo la lingüista Graciela Isnardi, nos dio una solución a este acertijo en el madrileño actual: “Ahueca, cabroncete, ahueca” ¿Nos podemos imaginar a un argentino, por más culto y relamido que sea reemplazando la frase de Arlt con esto?
...
Nosotros definíamos la lengua de Buenos Aires como “la lengua que habla el porteño cuando está en confianza, cuando se muestra como es, fuera del almidón de la etiqueta. Esta lengua que podemos denominar porteño estándar o lunfardo abierto, gana terreno: sale del patio del conventillo, de la esquina del barrio y conquista el centro de la ciudad, conquista el periodismo y la literatura”. Tomábamos la lengua de nuestra ciudad, no por chauvinismo localista, sino por considerar que al ser Buenos Aires –por esos designios de la historia que no vienen al caso analizar– un centro de poder y un foco de cultura, irradia o impone su influencia al resto del país.
Hablamos de lengua por estricta coincidencia con la definición de Uriel Weinreich en el sentido de que “una lengua es un dialecto con un ejército”, indicando de este modo que las diferencias entre un dialecto y una lengua no son de orden lingüístico, sino de orden histórico, político, cultural. A nuestro juicio, ésta es una de las aseveraciones más ajustadas de la historia de la lingüística que tira por tierra la divulgada y falsa diferenciación entre lengua y dialecto...

En realidad y visto el desarrollo actual sería más preciso denominar a esa lengua como argentino metropolitano, entendiendo por metrópolis no ya la capital del imperio, sino a la ciudad que se destaca por ser foco de poder económico, político y cultural en un país”.

Diccionario del argentino metropolitano

Los conceptos vertidos hasta aquí fueron extractados de la introducción al libro “Lengua y Poder” que lleva como subtítulo “El Argentino metropolitano”, de Luis Labraña y Ana Sebastian, editado por la Secretaría de Cultura del GCBA. El grueso de la obra –publicada en el 2004– es un diccionario que a lo largo de 230 páginas compila centenares de palabras del habla corriente de los porteños. En la teoría que sustentan los autores forman parte de la lengua nacional hegemónica, o sea la que terminarán hablando todos los argentinos.
Muchas de esas palabras son producto de la influencia de otras lenguas, sobre todo de dialectos italianos como el genovés, que se han plasmado en el habla de origen orillero que conocemos como lunfardo. Pero muchas otras reconocen influencias más recientes, en especial del inglés en general y del inglés técnico (computación, Internet y chats, etc.)
Así por ejemplo: cool (se pronuncia “cul”: piola, canchero), comic (historieta ilustrada) compu (apócope de computadora que a su vez es traducción del inglés “computer”. En España se llama ordenador), happy hour (hora feliz, hora en que hay ofertas de bebidas en bares o confiterías, usualmente después de la salida del trabajo), trainer (entrenador físico), halloween (noche de brujas), sale (liquidación), off (descuento).
Hay otras influencias que vienen del submundo de la droga y el delito. Así por ejemplo: raviol (dosis de cocaína entregada en un envoltorio que tiene la forma de un raviol), saque (nariguetazo, aspiración de cocaína), salidera (delito que consiste en robarle la plata a una persona a la salida del banco, salir de caño (salir a robar a mano armada). Por sus orígenes estos aportes al habla corriente podrían considerarse una forma de lunfardo actual o reciente.
También se han incorporado muchos términos provenientes del psicoanálisis, tales como traumar, sádico, masoca, depre, que eran desconocidos un par de generaciones atrás y que hoy son moneda corriente en el habla cotidiana de la metrópoli.
Otras palabras tienen que ver con la historia reciente de los argentinos: grupo de tareas, kelper, guerra sucia, banelco, cacerolazo, por ejemplo.
Los autores advierten que han sistematizado las palabras y expresiones, de la siguiente manera:
I. Neologismo estrictos. Palabras y expresiones de acuñación propia, totalmente nuevas. Por ejemplo: trucho.
II. Préstamos de otras lenguas. Por ejemplo: shopping.
III. Préstamos de otras formas dialectales, jergales y sociolectos del castellano. Por ejemplo: rollo.
IV. Palabras o expresiones preexistentes que han adquirido otro significado. Por ejemplo: chabón/a.
V. Supresión. Por ejemplo cheto de concheto.
VI. Apócopes. Por ejemplo cole por colegio.
VII. Palabras trastocadas (al revés o vesre). Por ejemplo bolonqui (quilombo).
Otras incorporaciones tienen que ver con siglas (por ejemplo: AFIP), jergas profesionales (p. ej.: fobia) y avances tecnológicos (p. ej.: celular).
Los orígenes.

...Y dijo aquel lunfa: -”Me pregunta, amigo, / que es pa mí el lunfardo.
¿Lenguaje?.. ¿Chamuyo?.. / Es una caricia con perfume a yuyo / y es un sentimiento que nació conmigo”. (Fragmento de “El lunfardo”, de Roberto Juan Beraldi, primer premio del Círculo de Poetas Lunfardos del año 1994
).

Volvamos a los orígenes remotos de nuestra lengua actual, la intersección del español castellano de la colonia con el aporte aluvional de otras lenguas a partir de mediados del siglo XIX. Héctor Pablo Rubini es un especialista, autor de la nota que sigue:

Tres millones trescientas mil almas provenientes mayoritariamente de Europa, ingresadas a nuestro país entre 1857 y 1974, con un altísimo porcentaje de italianos (38% según revela el Censo Municipal de la Ciudad de Buenos Aires de 1887), por fuerza habrían de dejar su impronta en nuestra lengua natal; y a fe que lo hicieron. Por ello, a partir de la segunda mitad del siglo XIX nace nuestro lunfardo.

En cuanto a la etimología del término, Amaro Villanueva sostiene que deriva de “lombardo”, que en dialecto romanesco significa ladrón, y que nos llega en su forma acocolichada “lumbardo”. Esa transmutación de la “o” en “u” (lumbardo por lombardo) era común (y lo sigue siendo) en dialectos de la península itálica. Un caso palpable, y por todos conocido, es el de comparsa, con cuyo diminutivo se designa el tango quizá más representativo de ambas márgenes del Plata: La Cumparsita. Por otra parte sabemos que “cocoliche”, voz que en sus orígenes fuera “cocolicho”, es el nombre del castellano arrevesado que hablaban los inmigrantes italianos llegados a fines del siglo diecinueve, término derivado del apellido de un peón de ese origen que trabajara en la compañía teatral de don José J. Podestá, un hombre llamado Antonio Cuccoliccio, cuyo lenguaje diera en imitar el actor Celestino Petray. Por ello, al decir acocolichado, queremos significar hablado al estilo de aquellos inmigrantes, con prosodia, léxico y sintáxis itálicos.

El 18 de junio de 1878, La Prensa publica una nota sin firma, en la que se dan a conocer algunos términos compilados “por un comisario”, para que, según reza textualmente la nota: “Alguno de nuestros lectores saque provecho de retener algunas de las siguientes frases si las oye en la calle y se precave de la gente que de ellas se sirve”. [Perdonen el estilo, pero reitero que es textual] Luego de esta introducción, se dan a conocer diversos términos y su significado: marroca (cadena); bobo (reloj); mina (mujer); y, entre otros, lunfardo (ladrón).
El 18 de marzo de 1879, Benigno Baldomero Legones publica en el diario La Nación un artículo titulado “Los Beduinos Urbanos”. En él, Legones proponía: “Hablemos un momento del Caló de los ladrones...” Y en nota a pie de página, refiriéndose a la pronunciación de algunos términos: “Pronúnciese en ésta y demás formas del lunfardo la che como en la lengua francesa”. Es decir, asimilaba el término lunfardo al inicial caló de los ladrones. En un segundo artículo aparecido en La Nación el 6 de abril de 1879, y que titulara “Los Caballeros de Industria”, el mismo autor recoge y aclara diversas voces, a saber: angelito (tonto); atorrar (dormir); bacán (rufián); bolín (hoy bulín, habitación); brama (naipe); bufosa y bufoso (pistola y revólver, respectivamente); piantar (con el tiempo convertida en espiantar, irse); lunfardo (ladrón); vaivén (cuchillo), y muchos más.

Por otro lado, en 1888, Luis María Drago escribía: “En el lunfardo de los ladrones bonaerenses”, etc... y agregaba al repertorio que compilara Lugones algunos términos: llantar (deformación del castizo yantar, comer); polizar (predecesora de apoliyar, dormir); traya (modalidad de hurto); vianda (piedra) y vianda a domicilio (pedrada).
Para Antonio Dellepiane, el lunfardo era el argot criminal. Lo prueba cuando escribe: “Los criminales y ladrones de los grandes centros del mundo se sirven de un lenguaje especial. En los distintos países recibe diversos nombres. En Argentina se lo llama lunfardo“. También Borges en otro punto de la historia llama al lunfardo “vocabulario gremial, tecnología de la furca y la ganzúa”. Aunque personalmente adhiero a la teoría de que “tal definición es más hija del amor que el maestro sintiera por la metáfora que de una íntima convicción”, sobre todo teniendo en cuenta la fascinación que ejercieran sobre él personajes que, sin duda, se expresaban con dicho vocabulario.

Retomando el hilo de nuestras reflexiones diremos que pese a los conceptos mencionados, el primero de febrero de 1887 aparece en La Nación un suelto sin firma titulado “Caló Porteño”, que finge un diálogo en el que dos compadritos expresan su repulsa por el delito utilizando muchos de los términos que Lugones, Drago y Dellepiane dan por exclusivos de lunfardos; y aquí viene a cuento la referencia de Drago cuando dice que lunfardo es voz referida tanto a la jerga como a los que se valen de ella. Respecto a los términos, eran atorrar, bullón, chafe, estrilar, falluto, paica, seneisi (xeneize), tano, zarzo y otros. … Lugones, escribiente del departamento de policía, había escuchado esos términos –al igual que el anónimo comisario mencionado al principio y los criminalistas Drago y Dellepiane– de boca de ladrones y delincuentes, pero esto no es de extrañar pues suponemos que también los malvivientes conocían la jerga. En cambio Piaggio, periodista, y por tanto más familiarizado con el lenguaje de la calle, lo oye y pone en labios de los compadritos.

Y aquí cabe aclarar que el eminente lexicógrafo don José Gobello, que fue uno de nuestros referentes, y de quien reproducimos conceptos, nos ilustra al decirnos que éste fue un personaje característico de Bs. As., y que su nombre, “compadrito”, se usa con el sentido general de “hombre del pueblo bajo”.

Así, mientras los investigadores nombrados antes, creyendo que se trataba de una tecnología exclusiva de ladrones o lunfardos, llaman al conjunto de términos “lunfardo”, Piaggio, más sagaz, advierte que se trata de un repertorio léxico-popular y no de una tecnología, nominando entonces al conjunto de voces como “argentinismos del pueblo bajo”. Si echamos un vistazo a los términos recogidos por Lugones, Drago y Piaggio, y aún a los 414 recopilados en 1894 por Dellepiane, advertimos muchos –la mayoría– de origen italiano (bacán, biaba, mayorengo, punga). Esto se explica dado el enorme número de residentes italianos en Buenos Aires a fines del 1800.
Pero también las vertientes de extranjerismos de otros lares contribuyeron a incrementar el caudal de este río de palabras. Lusitanismos tales como tamango, buraco, cafúa, cachar, chumbo, amurar, fariñera, anteriores muchos de ellos a la inmigración en masa, por lo que deben considerarse “pre-lunfardismos”, llegados, la mayoría, en labios de los esclavos negros que hablaban, al arribar a América, un intento de créole de base portuguesa. El caló, que aportó de suyo voces tales como afanar, chamullar (aquí, chamuyar), junar, choro (devenida chorro). Términos del español antiguo (yantar), y moderno (rajar). Vocablos argóticos acercados por el proxenetismo francés (chiqué, mishé, gigoló, bullón, embrocar, escracho, morfar), y aún voces aborígenes; del quechua, chucho y pucho; del guaraní, catinga y bataraz.

El cocoliche
(Del libro La fascinante historia de las palabras, de Ricardo Soca)

Antonio Cuccoliccio fue uno de los tres millones de inmigrantes italianos que desembarcaron en el puerto de Buenos Aires entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX en busca de una vida mejor. La Argentina era el granero del mundo y uno de los países más ricos del planeta, rebosante de promesas que alentaban los sueños de jóvenes pobres en varios países de la vieja Europa.
A poco de su llegada, Cuccoliccio consiguió un empleo como peón en el circo de los hermanos uruguayos José y Jerónimo Podestá, en el cual se dedicaba a menesteres de limpieza, cuidado de los animales y servicios menores. Su forma de hablar, en la que se mezclaban palabras del italiano y del castellano, no llamaba la atención. En el Buenos Aires de entonces, era común oír a los tanos (de napolitano, se aplicaba a todos los inmigrantes italianos) que intentaban comunicarse con las mismas dificultades que Cuccoliccio.

Un día, el cómico Celestino Petray se presentó en escena hablando como había oído que lo hacía aquel peón: “Mi quiamo Franchisque Cocoliche e sono creolio hasta lo güese da la taba e la canilla de lo caracuse, amico”. En sus memorias publicadas bajo el título Medio siglo de Farándula, José Podestá contaría años más tarde que en aquel momento nació un personaje cómico, Cocoliche, que durante algunos años hizo las delicias del público en ambas márgenes del Río de la Plata.

Y también había nacido algo que Podestá no previó y que Cuccoliccio, con su jerga de idiomas mezclados, no habría podido siquiera soñar: una palabra del idioma español que figura en el Diccionario de la Real Academia desde su edición de 1927, “cocoliche”, definida como la ‘jerga híbrida que hablan ciertos inmigrantes italianos, mezclando su habla con el español’.


Emergencia Urbanística y Ambiental en La Boca
Aprueban proyecto de Ley

En la útlima sesión de la anterior Legislatura, en la madruga del miércoles 7 de diciembre fue aprobado parcialmente un proyecto elevado por las cincuenta organizaciones nucleadas en torno a la agrupación “Vecinos en Lucha por el Resurgimiento de La Boca”, aunque con otros fundamentos y sin vincularlo a la apropiación de fondos solicitada por los vecinos.

Mientras que el proyecto original indicaba como fuente de financiación los 92 millones de pesos destinados a la controvertida construcción de un conjunto de monoblocks en Casa Amarilla
—que debía ser desactivada— el votado por los 39 legisladores presentes en el recinto ordena al Ejecutivo crear “una Unidad Ejecutora con el fin de coordinar el Programa y las intervenciones objeto de los proyectos específicos” y disponer “las partidas presupuestarias correspondientes”.

Con todo, el plenario vecinal (que se realiza los martes en la Sede de la Sociedad NasDom) aplaudió la medida.
Proyecto de Ley de Emergencia Urbanística y Ambiental en el barrio de La Boca
(aprobado por el plenario de la Legislatura en la sesión del miércoles 7 de diciembre de 2005).

Visto:
El Expediente N°. 1981-D-05 de autoría de los Diputados Ana María Suppa y otros, en el cual se solicita la declaración de “Emergencia Urbanística y Ambiental” en el barrio de La Boca y,

Considerando

Que de acuerdo a los datos aportados por el último censo poblacional, en el barrio de La Boca más del 80% de los habitantes de inquilinatos vivirían en cuartos ocupados por más de 2 personas mientras que en los hoteles este número sería del 77,33%; el promedio de la ciudad es de 14,5%.
Que la existencia de estos lugares, poner de relieve las múltiples dimensiones del “problema de la vivienda”.
Que la Sra. Diputada proponente avala una propuesta de un conjunto de organizaciones y vecinos del Barrio de La Boca, la cual fue presentada en esta Legislatura a través del Expediente N°. 1787-P-2005 y, de esta forma hace suyos los fundamentos de la misma.
Que conforme a lo establecido por el Artículo 168 del Reglamento Interno se han solicitado los correspondientes informes técnicos.
Que en virtud del informe 3704 DGPINT/2005 suscripto por el Arquitecto Ignacio Lopatín se coincide con la necesidad de formulación e implementación de programas integrales para el desarrollo urbano de barrios o áreas con significativos niveles de degradación urbana.
Que dicho informe destaca que los instrumentos mencionados en los Artículos 2do. y 4to. del presente proyecto se encuentran vigentes desde la promulgación de la Ley 449 y disponibles para su aplicación a programas o proyectos particularizados o específicos, por lo que se recomienda que, además de las previsiones presupuestarias se disponga que el Poder Ejecutivo implemente estos programas y/o proyectos a través de la creación de espacios de gestión conjunta que articule las intervenciones y por ende las partidas presupuestarias de las reparticiones competentes en los aspectos de normativa, Vivienda, servicios públicos, equipamiento, espacios verdes, espacio público y actividades productivas.
Que en tal sentido dicha repartición adjunta un Proyecto de Ley que incorpora el conjunto de las consideraciones expuestas precedentemente.

Que puesto a consideración en reunión de asesores la propuesta elevada por DGPINT la misma ha sido evaluada positivamente.

Por lo expuesto, las Comisiones de Planeamiento Urbano, Vivienda y Ecología y Presupuesto, Hacienda, Administración Financiera y Política Tributaria aconsejan la sanción de la siguiente:
LEY
Art. 1°: Declárase la Emergencia Urbanística y Ambiental, en lo que hace a la vivienda, servicios, equipamientos, espacios verdes y de actividades productivas al polígono delimitado por las Av. Regimiento de Patricios, Av. Martín García, Av. Paseo Colón, Av. Brasil y Av. Pedro de Mendoza.
Art. 2°: El Poder Ejecutivo formulará y ejecutará un programa y proyectos específicos en los aspectos declarados en emergencia por el Art.1° en cumplimiento de los objetivos de Renovación Urbana enumerados en el Art.8.1.2 de la Sección 8 “De la Renovación Urbana” del Código de Planeamiento Urbano (Ley 449 y sus modificatorias).
Art.3°: Para dar cumplimiento a los objetivos de renovación y consolidación urbana y mejoramiento ambiental del polígono delimitado en el Art. 1, el programa a ejecutar deberá intervenir sobre los inmuebles ociosos, públicos o privados para lograr la integración y puesta en valor social; teniendo en cuenta lo sugerido en el Anexo I que a todos sus efectos forma parte de la presente ley.
Art. 4°: El Poder Ejecutivo creará una Unidad Ejecutora con el fin de coordinar el Programa y las intervenciones objeto de los proyectos específicos.
Art.5°: El Poder Ejecutivo dispondrá las partidas presupuestarias correspondientes con el fin de dar cumplimiento a lo establecido en el Art. 2°.
Art. 6°: Dese cumplimiento a lo normado por los Art. 89 y 90 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.
El proyecto de ley aprobado pasa ahora a audiencia pública. Aún no se sabe la fecha en que ésta tendrá lugar. Luego deberá volver a la Legislatura y ser aprobado en segunda lectura para quedar establecido con fuerza de ley de la Ciudad

Por otra parte, el otro proyecto de la agrupación vecinal que hubiera recategorizado a UP (urbanización parque) el predio de Casa Amarilla donde el Instituto de la Vivienda planea construir 1231 departamentos en monoblocks y que
–con algunas variantes– suscribieran los diputados Laporta y Rebot en sendas presentaciones, no superó el filtro de las comisiones de la Legislatura encargadas de tratarlo.

Cabe recordar al respecto que se cumplió un año del pedido de amparo y medida cautelar presentada por la agrupación vecinal para evitar la construcción de viviendas en ese lugar. Un juzgado del fuero constencioso administrativo impidió la apertura de sobres con las ofertas de las empresas constructoras programada para el 29 de diciembre de 2004 y a lo largo del año la Justicia fue danda la razón a los vecinos en sucesivas instancias. Ahora estos esperan un pronunciamiento de la Cámara de Apelaciones que obligue al IVC a presentar un estudio de impacto ambiental y la posterior convocatoria a una audicencia pública.

Durante el transcurso de 2005, La Urdimbre ha sido testigo de los denodados esfuerzos de las distintas organizaciones que integran Vecinos en Lucha por el Resurgimiento de La Boca para conseguir ser escuchados por las autoridades del Gobierno de la Ciudad.

“El arquitecto Selzer, titular del Instituto de la Vivienda no sólo no ha querido dialogar a pesasr de los esfueros mediadores del CGP3–declaró a La urdimbre el señor Granara Insúa–sino que sostiene por televisión no saber quiénes somos. Decenas de diferentes llamados al despacho de Raúl Fernández, Jefe de Gabinete, tampoco lograron su cometido. En cuanto a Aníbal Ibarra cabe mencionar que –además de no conceder audiencia– ya suspendido en sus funciones visitó a una organización barrial a la que el IVC ha prometido viviendas y utiliza contra el resto de los vecinos y organizaciones opuestos a su proyecto; es también la encargada de volantear las bondades de los monoblocks en Casa Amarilla y levantar firmas que los avalen”.

“Una de las mentiras que echó a rodar el arquitecto Selzer –agregó el referente de Vecinos por el Resurgimiento de La Boca– es la intencionalidad política del movimiento; contraria, según él, al actual Gobierno de la Ciudad. La realidad es muy otra: los aspectos partidistas de la política local no forman parte de las discusiones del conjunto y en forma particular la enorme mayoría de los miembros de las organizaciones que integran nuestra movimiento han apoyado a este Gobierno de la Ciudad por su carácter progresista, aunque ahora estén desilusionados por el nulo interés demostrado en escucharnos”.

“De todos modos el punto es otro –concluye Rubén Granara Insúa– ¿Por qué el Gobierno de la Ciudad no dialoga y, –en cambio– deja que los conflictos avancen en la Justicia o se aliena la voluntad de la gente que recurre a otras instancias (en este caso la Legislatura) para encontrar eco a sus reclamos


Preguntas y meditaciones de Navidad (extracto)
Por Hugo Presman

¿Dónde pasaría Jesús la Navidad en la Argentina del 2005?¿Se lo imaginan en Alto Palermo comprando regalos de Navidad?

¿Pueden suponer entre los invitados de Jesús a la mesa navideña a los curas Antonio Basseotto o Héctor Aguer?
¿Alguien puede imaginar a Jesús aprobando que sus representantes bendijeran a las armas con que se asesinó a mujeres, jóvenes y adolescentes?
¿Aceptaría Jesús que se hiciera de un pedazo de látex, una cuestión de principios, con el cual se podrían evitar miles y miles de enfermos y muertos?
¿Podría entender Jesús la contradicción de estar contra la educación sexual y al mismo tiempo oponerse a la planificación familiar?
Si Jesús fue capaz de perdonar a sus asesinos ¿Se lo imaginan negando la comunión a aquellos que han roto el contrato matrimonial, aunque sea considerado un sacramento?
Si fue capaz de comprender a María Magdalena ¿Creen que tendría una actitud excluyente con gay, lesbianas y travestis, o cualquier minoría?
Si echó a los mercaderes del templo ¿Que se supone que haría con aquellos que en tres décadas convirtieron la sociedad más culta e integrada de América Latina en una comunidad fragmentada, empobrecida, con millones de indigentes?
¿Como reaccionaría ante los chicos durmiendo en la calle, revolviendo los tachos de basura, arrastrando los carritos con los cartones?
¿Se lo imaginan observando a los que se asocian con los romanos, digo con los norteamericanos?
¿Como reaccionaría viendo a los viejos como a su padre José con jubilaciones de hambre y a los desocupados con planes de $150?
Donde pasaría Jesús la Navidad en la Argentina del 2005
Me lo imagino en una mesa, en una villa de Buenos Aires, acompañado de Monseñor Miguel Hesayne, los padres Luis Farinello y Eduardo de la Serna, el sociólogo Alberto Morlachetti, Margarita Barrientos, Monica Carranza, algunas Madres de Plaza de Mayo, las Madres del Dolor, los Familiares de las Víctimas del gatillo fácil, Familiares de la tragedia de Cromañon .

La mesa es muy larga. No se alcanza a divisar donde termina. Se han sentado en ella desocupados, pobres, indigentes, piqueteros, cartoneros, pecadores, chicos de la calle, desocupados.

Jesús se para y pide un minuto de silencio para recordar a aquellos que dieron testimonio de su prédica: Obispo Enrique Angelelli, los Padres Palotinos, Obispo Jaime de Nevares, el padre Carlos Mujica, el padre Carlos Cajade, entre otros. Afirma enfáticamente que su palabra no necesita de catedrales ni de riquezas. Que todos sus milagros son fuegos de artificios al lado de lo que ha visto en la Argentina, donde no se multiplicó los panes sino que se transformó la riqueza en miseria.
Que a pesar de todo lo que ha observado, trae un mensaje de esperanza de que las cosas pueden cambiar, en la medida que cada uno esté dispuesto a hacerlo. Que nota signos vitales en una sociedad que no está condenada al fracaso. Que aunque no siempre concuerdan las palabras con los hechos, como dice la Biblia por algo se empieza y primero fue el verbo.

La imaginación se va durmiendo mientras la realidad permanece despierta. Los que creyentes o no, podemos reunirnos mañana alrededor de una mesa familiar recordando el nacimiento de Jesús, Dios para sus seguidores, revolucionario para otros, sería conveniente que no olvidemos que La Navidad es por definición inclusiva.

Que al levantar las copas recordemos que es imprescindible agrandar la mesa para que entren todos los comensales. Que la vida es el mayor de los milagros, y que no hay nochebuena ni vida vivible para los que duermen teniendo de frazada el cielo, o los padres que no tienen trabajo, o los hijos lejos de una escuela o de un hospital. Y que mientras haya excluidos, ningún incluido puede estar tranquilo.


Reunión de sentimientos
Autor/a no indentificado/a

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre en un lugar de la tierra. Cuando el Aburrimiento ya había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso:

– ¿Jugamos a las escondidas?
La Intriga levantó la ceja y la Curiosidad, sin poder contenerse, preguntó:
– ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?
– Es un juego – explicó la Locura – en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden.
Cuando yo haya terminado de contar, el primero que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El Entusiasmo bailó secundado por la Euforia.
La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada.
La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo, lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse.
– Uno... dos... tres... cuatro... – empezó a contar la Locura.
La primera en esconderse fue la Pereza, que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino.

La Fe subió hasta los cielos, y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi ni alcanzaba a esconderse, pues cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para algunos de sus amigos. Si era un lago cristalino, ideal para la Belleza. Si era la rendija de un árbol, perfecto para la Timidez. Si era una ráfaga de viento, magnífico para la Libertad. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol. El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y la Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes. El Olvido no recuerdo donde se escondió, pero eso no es importante.

Cuando la Locura estaba por el 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todos estaban ocupados... hasta que divisó una rosa y, enternecido, decidió esconderse entre sus pétalos.
– Un millón – contó la Locura, y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la Pereza, sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios en el cielo sobre la zoología. Sintió vibrar a la Pasión y al Deseo en el centro de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y claramente pudo deducir dónde estaba el Triunfo. Al Egoismo ni tuvo que buscarlo, él solito salió disparado de su escondite... que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar le dio sed, y al acercarse al lago cristalino descubrió a la Belleza. Con la Duda resultó mucho más fácil aún, pues la encontró sentada sobre una cerca sin saber de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris (mentira, estaba en el fondo de los océanos), y hasta al Olvido, quien ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas. Sólo faltaba el Amor. No aparecía por ningún lado. La Locura buscó detrás de cada árbol, bajó a cada arroyuelo del planeta, subió a las cimas de las montañas...

Cuando estaba a punto de darse por vencida, divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas. De pronto se escuchó un doloroso grito.

Las espinas habían herido al Amor en sus ojos. La Locura no sabía cómo hacer para disculparse, lloró, imploró, suplicó, rogó, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas, el Amor es ciego y la Locura lo acompaña.


La Reserva languidece

Las bajas precipitaciones de la temporada han hecho disminuir drásticamente los niveles de agua de las tres lagunas de la Reserva Ecológica de Costanera Sur. Al inicio del 2006 los lechos están casi completamente secos. Se desconoce el daño a las especies acuáticas y el impacto en la nidifcación de muchas de las 250 especies de aves que habitan el santuario, la mayoría de las cuales –según confiaron a La Urdimbre autoridades de la Reserva–se han ido en busca de otros espejos de agua dulce. Las lluvias del fin de semana de Reyes han mitigado apenas el desolador panorama.

La situación no es nueva. A mediados de la década pasada y ante un fenómeno similar las autoridades de entonces implementaron un sistema de bombeo de agua subterránea para alimentar de esta manera a las lagunas que llegaron a secarse completamente. La solución parecía buena ya que el gran caudal de agua extraída de las napas locales permitía volver a alcanzar niveles aceptables en pocos días. Sin embargo, la experiencia se discontinuó al comprobarse la extrema salinidad del agua de las napas del lugar. Se temía que el remedio fuese peor que la enfermedad ya que todas las especies de aves, reptiles, batracios y mamíferos que residen en la Reserva dependen del agua dulce.
Paradojicamente, el Gobierno de la Ciudad consiguió en 2005 incorporar los ecosistemas acuáticos de la Reserva Ecológica al convenio Ramsar.

El Convenio de Ramsar, o Convención relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como hábitats de aves acuáticas, fue firmado en la ciudad de Ramsar, Irán, el 2 de febrero de 1971 y entró en vigor en 1975.

Este acuerdo internacional es el único de los modernos convenios en materia de medio ambiente que se centra en un ecosistema específico, los humedales, y aunque en origen su principal objetivo estaba orientado a la conservación y uso racional en relación a las aves acuáticas, actualmente reconoce la importancia de estos ecosistemas como fundamentales en la conservación global y el uso sostenible de la biodiversidad biológica,el patrimonio cultural y los, usos radicionales.

La Reserva Ecológica no contempla planes que permitan una alimentación alternativa, salvo la dudosa solución —en su momento desechada— de bombear el agua salada de napas subterráneas.


Cuando yo era chico
Del libro “¡Que porqueria es el globulo!” del maestro uruguayo José Maria Firpo, quien a lo largo de 40 años coleccionó escritos de sus alumnos de escuela primaria, por su candidez, humor o inocencia.

—A mi me pasaron cosas grandiosas. Cuando tenia dos años me caí adentro de un pozo y me mojé todo. Cuando tenia cuatro fui a ver qué había adentro de una olla y me tiré toda el agua caliente arriba del cuerpo y me llevaron al hospital. A los cinco años me corté con un cuchillo. Una vez me pelié con un grandote y me rompió un ojo a trompadas. Otra fui buscar hielo y al cruzar la calle un auto me pisó. Otra vez que le estaba sacando higos a un italiano que vivía al fondo de mi casa, se rompió la rama y me di un golpe. Yo tengo recuerdos bellos de mi niñez.

—Yo cuando era chiquito era muy lindo, pero era bobo. Después me vine un poquito más grande y empecé a volverme más vivaracho, pero todavía no era muy vivo. Después fui creciendo y me fui volviendo más vivo. Al poco tiempo me vine mas grande y me fui avivando, y ahora, maestro, soy bastante vivo.

—Una vez le dije a mi mamá que iba a salir el 12 a la cabeza y el 77 tercero, y ella no me hizo caso; a la tarde trae la lista de la quiniela y habían salido esos números, y yo le dije a mi mamá:—”¿Viste?” Y ella arriba se enojó y me pegó de tanta rabia que tenía.

—Un día yo fui a la casa de mi tía en Paysandú, y al llegar al río Negro, el ómnibus subió a una balsa, y al bajar caminamos una cuadra y seguimos viaje y llegamos a la casa de mi tía. Después que la saludé empezaron a venir las otras víboras que viven con ella.

—Cuando yo era chico me daban la mamadera, pero un día yo dije: —”Ya sos grandecito para tomar la mamadera. ¿Cuándo la vas a dejar?” Y entonces no tomé más. De chiquito yo era muy sinvergüenza, según dice mi mamá. Pero ahora ya no me cago en la ropa ni tomo la mamadera, y por eso no doy tanto trabajo.