Como parte de la estrategia para combatir el consumo de “paco”,
el gobierno porteño envió a la Legislatura un
proyecto de ley que crea el Plan de Atención Integral
sobre Consumo y Dependencia de la pasta base de cocaína
que afecta especialmente a niños y adolescentes de los
barrios más necesitados del sur de la ciudad de Buenos
Aires.
“Por primera vez tenemos deserción escolar producida
por droga en escuelas del sur de la ciudad, donde hay violencia
estudiantil ligada al tráfico y consumo de paco”,
dijo Telerman en la presentación de la campaña.
Qué es el paco
El “paco” es el residuo que queda después
de haberse extraído la cocaína de la pasta base.
Aunque la dosis se vende al consumidor en sólo un peso,
el efecto -si bien intenso– es efímero: dura entre
dos y cinco minutos y deja al adicto en un estado de urgencia
por volver a consumir. La droga se instaló en Buenos
Aires en los laboratorios que funcionan en algunas villas porteñas.
Los consumidores frecuentes de paco, especialmente aquellos
con escasos recursos económicos, cometen delitos, se
prostituyen o venden sus pertenencias –hasta las más
básicas– para obtener más de esta droga.
La sustancia se consume en pipas caseras (latas agujereadas,
antenas de televisión, etc.), donde se mezcla el producto
con viruta de metal (virulana) y ceniza de cigarrillo de tabaco
a modo de filtro.
El consumo intenso de paco puede producir muerte cerebral en
6 meses. Si bien el fenómeno está haciendo estragos
entre chicos de 8 y 9 años con picos en preadolescentes
de 12 y 13 de las zonas más carenciadas, el consumo comenzó
a diseminarse entre los adolescentes de clase media, quienes
pagan entre $2 a $5 por un producto más sofisticado.
Si bien el paco es una droga de bajo costo, la adicción
que produce y su efecto breve obliga al consumo reiterado por
parte del usuario, quien puede fumar una decena o más
dosis por día.
Se estima que, en Argentina, se consumen 400.000 dosis de paco
por día.
Los efectos secundarios
• El ácido sulfúrico en el compuesto produce
enfisema y cáncer pulmonar a mediano plazo.
• El kerosén utilizado en la extracción
del producto disuelve el recubrimiento mielínico de los
axones, impidiendo la transmisión de los impulsos eléctricos
en las neuronas. A su vez, la combustión del kerosén
genera monóxido de carbono, el cual substituye el oxígeno
en los eritrocitos de la sangre.
• Expectoración de sangre o mucosa sanguinolenta
del tracto respiratorio.
• Su consumo durante el embarazo produce mutaciones severas
en el feto.
• Degradación progresiva de la piel.
• Debilitamiento de los músculos.
• Reducción acelerada del peso corporal (en algunos
casos produce anorexia).
• Desgano e insomnio.
• Midriasis.
• Náuseas y vómitos.
• Hipertensión arterial.
• Migraña severa.
• Taquicardia.
• Frecuentemente produce ulceraciones en los labios y
la cavidad bucal.
Las etapas por las que transita un usuario al momento de consumir
la droga son :
• Euforia: disminución de las inhibiciones y sensación
de placer.
• Disforia: el consumidor comienza a sentirse angustiado,
deprimido e inseguro.
• Adicción: consumo sin interrupciones, buscando
mitigar la sensación de disforia.
• Etapa de psicosis y alucinaciones: surge la pérdida
de contacto con la realidad, agitación, paranoias, agresividad
y alucinaciones que pueden durar semanas.
La iniciativa oficial
Tras una presentación del defensor de Menores, Gustavo
Moreno, para que la Justicia intimara al gobierno porteño
a presentar un plan de atención de adictos al paco, se
anunció un programa oficial con participación
de cuatro ministerios, en una conferencia de prensa que se llevó
a cabo en la sede del gobierno porteño el 20 de diciembre.
El ministerio de Salud, tendrá a su cargo el tratamiento
de los adictos en tanto Educación, Gobierno y Derechos
Humanos y Sociales acompañarán las denuncias judiciales
contra los laboratorios donde se produce la droga. Las “cocinas”
de cocaína funcionan en los barrios más pobres
de la ciudad.
La droga es consumida especialmente por chicos y jóvenes
desde los 8 o 9 años, en los sectores más pobres
y excluidos. Según datos del ministerio de Educación
ya hay casos de deserción en algunas escuelas del sur
de la ciudad atribuibles al consumo del paco.
“Vamos a recibir las denuncias y acompañar a los
denunciantes ante la Cámara Federal, para que el sistema
penal tenga una visión integral y no fragmentada del
problema” dijo el ministro de Gobierno, Diego Gorgal.
El apoyo oficial a los denunciantes para recurrir por vía
directa a la instancia federal se basa en la desconfianza en
la policía que suele amparar actividades mafiosas.
En ese sentido el jefe de Gobierno anunció además
que se está trabajando en un programa de protección
de testigos. Por su parte la ministra de Derechos Humanos sostuvo
que “no se trata de perseguir a los chicos que consumen
paco”. Gabriela Cerruti dijo que el Ministerio, se presentará
como querellante para dar curso a las denuncias que reciban.
“Estamos ante uno de los fenómenos más
siniestros y más preocupantes de los últimos tiempos.
Y los poderes públicos y la sociedad en conjunto tenemos
que trabajar ante el crecimiento geométrico y exponencial
de la producción y el consumo del paco”, afirmó
Telerman, durante la presentación.
El programa anunciado por el jefe de Gobierno fue presentado
el martes 19 en la Legislatura por Cerruti. Se denomina Plan
de Atención Integral sobre Consumo y Dependencia de PBC
(pasta base de cocaína). En el ámbito legislativo
existen iniciativas de los bloques del ARI, Compromiso para
el Cambio y la izquierda que desde hace un año vienen
llamando la atención sobre el tema y proponiendo planes
de acción públicos.
También se anunció la creación de un centro
de internación especializado, en un edificio de la avenida
Independencia al 900, donde funcionó la Clínica
Dusaut que comenzaría a operar en marzo de 2007. “El
predio tiene cinco plantas, y en marzo empezarán a funcionar
la planta baja y el primer piso, donde habrá 10 camas
operativas para atender adictos al paco”, dijo De Micheli.
La iniciativa también contempla la incorporación
de equipos especializados en la atención integral de
adictos en los Centros de Atención Primaria de la Salud
(Cesac), especialmente los ubicados en las zonas más
vulnerables, donde se van a extender los horarios de atención.
Se crearán también centros de emergencia social
para consumidores, que funcionarán en cinco regiones
sanitarias del sur porteño, con atención permanente.
Habrá también especialistas en guardias toxicológicas
permanentes en tres hospitales generales: el Pena, el Piñero
y el Ramos Mejía.