Por 38 votos contra 9 y 2 abstenciones, la Legislatura porteña
dio fuerza de ley a la expropiación de un predio que
perteneció a la empresa El Tata en el barrio de Boedo.
El lugar será convertido en una plaza pública,
si la ley no es vetada por el Jefe de Gobierno.
Este predio, delimitado por las calles Virrey Liniers, Estados
Unidos, Carlos Calvo y Sánchez de Loria, había
sido utilizado antes por una terminal de tranvías y más
recientemente como garaje por la quebrada empresa de transportes.
La manzana de aproximadamente 10 mil metros cuadrados fue objeto
de una inesperada disputa entre vecinos de Boedo y la Catedral
de la Fe, una congregación evangélica que reclamó
haber entregado una seña por el predio, aunque no pudo
demostrarlo con documentación fehaciente. La votación
se realizó en un clima de tensión entre los vecinos
de Boedo y los fieles de la iglesia, que se hicieron escuchar
e interrumpieron varias veces los discursos con gritos y cánticos
en defensa de sus intereses.
“Ya en el Registro de la Propiedad Inmueble, en 1971,
se estudiaba la conveniencia de la utilización del predio
como espacio público, en función del déficit
de espacios verdes del barrio. El proyecto fue presentado antes
de la existencia de un supuesto compromiso privado y no tuvimos
conocimiento de que éste existiera antes de la aprobación
en primera lectura”, dijo el diputado La Porta, autor
del proyecto.
Los evangelistas aseguraron haber entregado una seña
de 400 mil dólares y firmado el compromiso de pagar otros
2,2 millones de dólares. Los supuestos dueños
del lugar, sin embargo, no figuran como tales en el Registro
de la Propiedad, lo cual debilitó el reclamo de la iglesia
y arrojó dudas sobre la supuesta transacción.