Por Juan María
Escobar
Cuando regresó un compañero de trabajo qe estuvo
destinado en la Gran Malvina me contó el siguiente relato
ocurrido durante la guerra de las Malvinas que quiero compartir
con ustedes:.
Uno de sus compañeros de compañía era
un paisano de Cushamen (paisano en la Patag onia es el nombre
que se le da a las personas de origen mapuche). Como mucha gente
del campo del sur, era callado y tranquilo.
Un suboficial de la compañía lo tenía
de punto y el trato permanente que le dispensaba era de “indio
de mierda”. “Indio de mierda, carrera march”,
“Indio de mierda, limpiá la cuadra”. El indio
de mierda no se le caía de la boca.
Su compañía fue destinada a Bahía Fox.
Como sabemos los ataques comenzaron a partir del 1º de
mayo. Ellos no sufrieron ataque terrestres pero sí bombardeos
aéreos y navales.
El día del primer ataque fue un experiencia conmocionante
para todos. Dos Harriers aparecieron y abrieron fuego contra
las posiciones argentinas.
Sorprendidos los integrantes de la compañía sólo
atinaron a zambullirse en las cuevas de zorro y aplastarse contra
el suelo. Todos, menos el paisano de Cushamen.
Parado en medio de la estepa, disparó su FAL contra
los Harriers mientras lo proyectiles estallaban a su alrededor.
Cuando los jets pasaron raudos sobre su cabeza y se alejaron,
simplemente sacó el cargador vacío, colocó
uno nuevo y se quedó con el fusil en posición
de tiro esperando una nueva arremetida.
Esta anécdota la conté, tiempo después
(era víspera del 2 de abril), en un intermedio de una
reunión donde participaban técnicos, legisladores
y funcionarios de varias provincias patagónicas.
Frente a mí se encontraba un funcionario, profesor
universitario y ganadero. Cuando terminé mi relato, comentó:
“Y bueno, era un indio. Seguro que ni entendía
lo que pasaba”.
Quedan abiertos los comentarios.