El Riachuelo vuelve a ser noticia. Al cierre
de esta edición la Secretaría de Medio Ambiente
defendía el programa oficial que implementa la Autoridad
de Cuenca, bajo su dirección en el segundo día
de audiencias en la Suprema Corte de Justicia.
Disconformidades
El representante legal de la “parte actora” en la
causa que dio origen a este expediente que tramita la Corte,
caratulada “Mendoza Beatriz Silvia y otros contra Estado
Nacional” por daños y perjuicios, criticó
el programa que, dijo, merece su “juicio de reproche por
serias falencias”, entre las que citó una presunta
“inconsistencia presupuestaria”.
Según el denunciante, el plan “trata superficialmente
el tema de la salud de los habitantes de la cuenca”, por
lo que calificó de “inadecuado” al programa
de saneamiento presentado por las autoridades nacionales.
Antes de la audiencia se había conocido un documento
con fuertes críticas de la Universidad de Buenos Aires.
El informe señala que no hay datos sobre enfermedades
prevalentes, cantidad de población afectada, atención
de casos e indicadores de riesgo de exposición ni un
programa sanitario en el plan presentado por Picolotti.
En materia de saneamiento, sostienen los profesionales, incorpora
información incompleta y desactualizada de las características
físico-químicas y biológicas del curso,
incluye acciones “cuestionables” y otras directamente
“no aplicables”.
Recomiendan los académicos reprogramar el cronograma
de medidas para evaluar previamente “la factibilidad y
las consecuencias” de su aplicación y “considerar
los efectos de las medidas en su conjunto” porque, si
no, se tratará de “una intervención a ciegas
en el ecosistema”. El plan oficial no precisaría
ni la cantidad ni la localización de las personas más
afectadas por la contaminación, para fijar así
áreas críticas y establecer prioridades de acción.
“El trabajo presentado de ordenamiento territorial constituye
una expresión de deseo”, sostiene el informe de
factibilidad.
Alerta también sobre la poca factibilidad de crear la
denominada Autoridad de Cuenca, porque su jurisdicción
se superpone con la de “autoridades locales constituidas”.
En tanto, el ministro de Medio Ambiente de la ciudad, Juan Manuel
Velasco recordó que había enviado una nota a Picolotti
para exigirle que convocara un plenario de la Autoridad de Cuenca,
que, desde su creación por ley, nunca se reunió.
Además, en cumplimiento de una norma local, que declaró
la emergencia ambiental de la cuenca, Velasco –uno de
los dos representantes de la ciudad en el ente tripartito–
presentó un plan de trabajo a una comisión de
legisladores, empresas, ONG y vecinos.
Las críticas también partieron desde organizaciones
ambientalistas y de vecinos de la cuenca y del ombudsman, Eduardo
Mondino, quien ayer aseguró que directamente “no
hay plan”.
Descargos
Picolotti brindó precisiones sobre las tareas que ya
están en marcha y las previstas para las próximas
etapas, y respondió algunos cuestionamientos que habían
quedado pendientes de la audiencia de la víspera, en
especial vinculados con informes críticos de los técnicos
de la Universidad de Buenos Aires.
La secretaria de Medio Ambiente rechazó que la calidad
de vida de la población no fuera una prioridad del plan
oficial, aunque reconoció que las medidas que se adoptan
apuntan a que sea “lo menos doloroso posible el costo
social”.
Sobre la presunta existencia de “normativa profusa y dispersa
sin basamento científico”, Picolotti afirmó
que se está “en proceso de unificación de
la normativa en materia de elementos líquidos y emisiones
gaseosas” y que están en “pleno intercambio
de información en todas las áreas”, de salud,
industria, educación, infraestructura y controlras de
empresas contaminantes y la relocalización de otras firmas.
Acerca de la inquietud sobre el método de selección
de los encargados de verificar el cumplimiento de las normas,
sostuvo que se trabaja en la “formación continua
de capacitación de inspectores, jueces de falta, fuerzas
de seguridad y encargados verificar el cumplimiento de las normativas”.
Señaló que hay 260 personas –incluyendo
a los fiscales de la unidad de inspección de delitos
ambientales– trabajando “en conjunto” para
controlar la calidad del aire y verificar las “condiciones
de vertido de efluentes líquidos”.
Esos funcionarios tienen, entre sus objetivos, “mitigar
los impactos negativos de las acciones causadas por el sector
industrial”, sostuvo la funcionaria quien también
detalló minuciosamente los presupuestos destinados a
cada obra.
Después de unas tres horas de debate, la Corte dio por
terminada la audiencia e inauguró un período de
análisis y evaluación de la información
recolectada.
El máximo tribunal podría convocar a una nueva
audiencia en fecha a determinar para supervisar los avances
del plan, o directamente pasar a resolver y emitir un fallo
que podría ordenar a los estados comprometidos con la
cuenca a realizar determinados trabajos para el saneamiento.
Clausuras
La Secretaría de Ambiente clausuró preventivamente
una empresa petroquímica en Dock Sud –una de las
44 denunciadas ante la Corte Suprema por contaminar el Riachuelo–
porque en ella “se registran derrames de fueloil que pueden
llegar a contaminar las napas”. La secretaría lleva
efectuadas 25 clausuras a empresas en la cuenca del Riachuelo.
También se anunció que ya todas las empresas de
depósitos químicos de Dock Sud aceptaron trasladarse.
“En poco tiempo, la Autoridad de Cuenca intervino en todos
los sectores donde había denuncias”, afirmó
un funcionario del organismo.
Sin embargo, un representante del flamante Espacio Intercuencas
–que reúne a ONGs referidas al Riachuelo, el Reconquista
y el Río de la Plata– sostuvo que “las clausuras
son una simple puesta en escena; una película que siempre
vimos en épocas preelectorales”.