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revista La Urdimbre nro. 108 - ENERO 2012
Esta es la edición número 108, enero 2012, de nuestra revista mensual gratuita

Liberan cóndor rehabilitado en zoo de Buenos Aires
cóndor liberado en Catamarca

SUBTES: Forever Young
Pr Agrupación Amigos del Subte
con melodías de época. A partir del 8 de enero, domingos de enero y febrero a las 18 hs.
Visita guiada en el Edificio de la ex Munich
ex confiteria munich
liberan molinetes en lapsos matutinos y vespertinos
Protesta sindical por aumento en subtes


las funciones se reanudarán el próximo mes de febrero
El Planetario equipado con tecnología de última generación
plaanetario Galileo Galilei
La "Defensora" y la especulación inmobiliaria
Por Enrique Viale, Sebastián Pilo y Jonatan Baldiviezo*
para su posterior puesta en valor
La Ciudad propone expropiar la ex Confitería El Molino


¿A quiénes defiende Alicia Pierini?
en la ex esma
Presentan archivo de la memoria de la diversidad sexual
archivo de la memoria de la diversidad sexual
para invertir en el Centro Cívico de barracas
Venderán el Edificio del Plata

derrumbe de edificio bartolomé mitre 1200
Evitable pérdida de patrimonio y de una vida
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Nota en Edición Impresa de La Urdimbre, juLio 2007
Sin Anestesia

¿Cómo dar vuelta nuestra mirada anestesiada frente al dolor, la pobreza y ciertas imágenes ciudadanas que evidencias tanta soledad? ¿Cuándo fue que nos acostumbramos a ver dormir en los portales a la gente y a no suspirar o sufrir por ellos, o en los zaguanes o en los escondrijos de los parques?

¿Cuándo fue que comenzó a causarnos cierto temor la cercanía de un pequeño oliendo pegamento tirado en una vereda del centro de Buenos Aires o en el rincón de algún vagón de un tren?¿Fue de a poco? ¿Fue de golpe? ¿Cómo fue? ¿Cuándo fue que dejó de darnos un vuelco el corazón frente a los buscadores de comida en la basura o frente a los cargadores de cartón?

¿Cuándo fue que comenzamos a retirar nuestro cuerpo frente a alguien que entre la amenaza y la desesperación se nos cerca a pedir un sándwich o una leche o una limosna? ¿Cómo es que podemos caminar casi como si nada y mirar a alguien disponiéndose a dormir en la entrada de algún banco tapándose con diarios como sábanas y cartones como abrigo?

¿Y esa que tiene armada su “casita” de nailon y papeles en la puerta del Teatro Cervantes? ¿Quién es? ¿Quién era? ¿Y la que camina por la calle Córdoba a la altura del 3300, envuelta su cabeza con el mismo lazo de manta vieja de lana de cuadros celestes y rosados tanto en invierno como en verano? ¿Estamos a tiempo aún de aprender nuevamente a conmovernos pero no sólo con la conmoción teledirigida?

¿Estamos a tiempo –siguiendo al filósofo Cornelius Castoriadis– de ubicar objetivos de vida diferentes? ¿Deberíamos querer una sociedad en la cual los valores económicos hubieran dejado de ser centrales (o únicos), donde la economía regresara a su lugar como simple medio de vida humana y no como fin último, en la cual, por lo tanto, renunciáramos a esta loca carrera hacia un consumo siempre creciente. Esto no solamente es necesario para evitar la destrucción definitiva del entorno terrestre, sino también y sobre todo para salir de la miseria psíquica y moral de los humanos contemporáneos” Sería necesario, dice Castoriadis, entre otras cosas, que los seres humanos –habla de los países ricos, pero se podría extrapolar alguna propuesta– aceptaran un nivel de vida decente pero frugal. “Para ello sería necesario que otra cosa diera sentido a la vida y que la gran mayoría sintiera lo mismo y lo realice. Esa cosa es el desarrollo de los seres humanos, en lugar del desarrollo de los cachivaches.”

¿Podremos plantearnos esa creación extraordinaria de nuevas significaciones y sentirlas como que valen la pena?

* Por Ana Jusid, escritora y pintora. La nota fue publicada originalmente en Caras y Caretas de marzo 2007.