El tranvía –que iba a estar en funciones el 20
de enero último– será inaugurado a mediados
de julio a menos que haya una nueva postergación. Las
dos formaciones miden 32,52 metros cada y tienes dos coches,
48 asientos fijos y 16 plegables, con una capacidad para transportar
a 315 pasajeros.
Correrá en Puerto Madero, entre las avenidas Córdoba
e Independencia. Puede desarrollar una velocidad de 70 km/h
y es alimentado con corriente continua de 750 volts mediante
un cable aéreo. Se desplazará sobre vías
construidas especialmente. En algunos medios se afirma erróneamente
que “el tranvía circulará por las vías
que hoy usa el tren de cargas de Ferrovías”
El gobierno porteño tuvo a su cargo las obras de señalización
y luminarias en las estaciones. El Ministerio de Planeamiento
instaló 126 farolas. “El tranvía pasará
por cruces sin barreras y contará con un sistema de semáforos
que se accionará desde las formaciones. Cuando se inaugure
también la segunda parte, hasta Retiro, será muy
importante para los usuarios por las combinaciones que podrán
realizar”, declaró el Ministro de Planeamiento
y Obras Públicas de la Ciudad, Juan Pablo Schiavi.
En el breve trayecto habrá dos paradas intermedias sobre
la Avenida Alicia Moreau de Justo a la altura de las calles
Victoria Ocampo y Azucena Villaflor, prolongación de
las avenidas Corrientes y Belgrano, respectivamente.
Críticas
Manuel Fernández, Presidente de la Asociación
República de San Telmo en nota a esta redacción
aporta comentarios críticos para aclarar “muchos
aspectos oscuros de la traza”.
“Como es de su conocimiento, más de 20 mil ciudadanos
que avalamos con nuestra firma el “Proyecto Tranvías”
original vivimos un gran momento de alegría y nos emocionamos
al ver que las autoridades comprendieron que es necesario el
regreso del tranvía eléctrico.
Sin embargo, quiero advertir una vez más a usted y a
la comunidad, que los apresurados negociadores ante Francia,
copiaron mal el proyecto, fueron a la ciudad de Mulhouse-Francia,
alquilaron dos tranvías Citadis a prueba por un año
a un costo de 500.000 dólares estadounidenses, los que
deberán ser devueltos indefectiblemente a esa ciudad.
Ahora bien, ya pasaron seis meses y los citados tranvías
no brindan el servicio por el cual fueron rentados.
Si la autoridades nacionales decidieran comprar estas unidades
deberán pagar más de 5.000.000 de dólares
por las dos formaciones además de ser dudosa su adquisición
dado que en Europa (Alstom, Siemens, etc.) hay una demora de
dos años para entregar material rodante nuevo como el
aludido y la ciudad de Mulhouse no estará dispuesta a
ceder esas formaciones que estaban siendo utilizadas en su red
de transporte urbano.
Por otra parte, las autoridades nacionales han decidido gastar
para tan solo 1,6 km de “vía simple” (Av.
Independencia-Av.Córdoba) la suma astronómica
de 50 millones de pesos (17 millones de dólares), sin
licitación previa.
Las 35 formaciones de tranvías que impulsan la totalidad
de los señores legisladores de la Ciudad de Buenos Aires
y a los que damos el total apoyo, son de Alemania país
que los cede a un valor simbólico que no supera el valor
del alquiler total de los Citadis, con 10 años de garantía,
repuestos, matrices en óptimas condiciones de uso y que
a corto plazo estarían funcionando en la ciudad. Solo
era necesario hacer el proyecto con trocha métrica y
no de 1,44 metros. Luego era cuestión de embarcarlos
a Buenos Aires y ponerlos a funcionar como un real servicio
alternativo urbano de pasajeros que uniera en norte con el sur
de la ciudad.
Como usted ya sabe, el Proyecto original consiste en unir
Retiro-Puerto Madero-San Telmo-La Boca (con vía doble)
y no realizar un tranvía de juguete que no transportará
a nadie entre la Av. Independencia y la Av. Córdoba.
El proyecto ciudadano fue consensuado y pensado para cambiar
las condiciones de vida de los habitantes de los barrios del
sur y norte, mejorar el servicio a turistas nacionales y extranjeros,
producir nuevas fuentes de trabajo y con un alto contenido humanitario
en la totalidad del desarrollo y que costaría en su realización
un monto sensiblemente inferior por km. de obra.
A esta altura de los acontecimientos hay dos posiciones bien
definidas: una, aceptar la propuesta de la Comunidad, es decir
traer los tranvías de Alemania a un valor irrisorio (las
formaciones fueron ofrecidas hace más de dos años)
o los de Francia que habrá que devolver, malgastando
también innecesariamente el dinero del pueblo en una
obra carísima y que –como ya pasaron seis meses
sin inauguración– los Citadis deberán en
breve volver a Mulhouse y la gente se quedará con las
ganas de tener tranvías nuevos.
Además este proyecto, contempla nuevamente sólo
a cierto grupo de la población (Puerto Madero), dejando
de lado la idea original de unir el norte con el sur de la ciudad.
No contempla al pueblo de los barrios emblemáticos de
San Telmo y La Boca, donde se juntaron más de 20.000
firmas de adhesión al proyecto original alemán.
Los ciudadanos queremos lograr que regrese el tranvía
a los barrios del sur, pero solo prestando atención y
reclamando por la solución original que contempla alta
calidad a un valor ínfimo, porque no seremos cómplices
de una pésima gestión del proyecto, mal interpretado,
cercano a una actitud de plagio.
Sería de sumo interés de la Comunidad porteña
y del pueblo argentino en general, que en su próxima
publicación, incorpore esta carta, a fin de que la gente
entienda la situación real y de que aún está
a tiempo de traer las 35 duplas en excelente condiciones de
la ciudad de Stuttgart, Alemania.
No sabe, no contestaUn proyecto aprobado por la Legislatura
porteña en 2006 encomendaba estudiar la factibilidad
de aceptar la donación de la ciudad alemana de Stuttgart
de 35 formaciones de vagones dobles que no costaban más
de 200 mil dólares en total. Elevado al Jefe de Gobierno
de la Ciudad, no obtuvo respuesta.
“Sin brindar ninguna explicación de por qué
se descarta la donación alemana, el Poder Ejecutivo de
la Ciudad y de la Nación impulsan una alternativa donde
la compra de cada tranvía costaría 2 millones
de euros” lamentó el diputado Morando, uno de los
autores del proyecto de ley.