El 23 de marzo de 1976 psicópatas y asesinos
seriales toman de rehenes a la población argentina. La
pesadilla durará más de siete años. En su
transcurso el tejido social sería desgarrado como nunca
antes. Con el despertar de la democracia la paciente labor de
recuento de las víctimas directas provocará consternación
y asombro. Entre los 30 mil caídos, figura un chico de
origen humilde que escribía poemas y tenía dos grandes
sueños: uno colectivo y el otro personal. Como tantos otros
jóvenes idealistas de entonces quería cambiar el
mundo. Soñaba también con ganar la maratón
olímpica representando a su país, envuelto en la
bandera argentina.
En dos ocasiones anteriores abordamos el caso de Miguel Benancio
Sánchez. Desde el año 2000 se corre en Roma y Buenos
Aires una carrera que lleva su nombre. Ahora reproducimos los
aspectos salientes de una investigación de la desaparecida
revista deportiva “El Gráfico” de 2001, con
testigos que aportan datos del calvario de este muchacho de 25
años, cuyos sueños quedarían truncos para
siempre.
Dicen los vecinos de Villa España, silencioso y sufrido
barrio de Berazategui, en el sur del Gran Buenos Aires, que
nunca vieron tantas armas juntas en tan pocas cuadras. En las
madrugadas del 8 y 9 de enero nadie contó cuántos
hombres bajaban de los autos, ni contaron sus ametralladoras,
sus fusiles y sus pistolas. En veinticuatro horas seis vecinos
del barrio fueron cargados en los Falcon a los gritos y sin
disparar un tiro. Tres vecinos nunca volvieron, uno de ellos
era Miguel Benancio Sánchez, 25 años, maratonista
de Independiente.
–Mire Manzo, de quien buscamos datos es de Miguel Sánchez,
el corredor que no era chileno sino tucumano, al que los militares
se llevaron de su casa el 8 de enero, una semana después
de haber corrido la San Silvestre en Brasil...
–Puede ser que yo esté confundido, pero para mí
era chileno y lo habían secuestrado apenas bajó
del avión después de haber participado en esa
carrera.
–Son muchas coincidencias. Usted, ¿dónde
estuvo secuestrado?
–No lo sé, yo estuve diez días encapuchado,
aunque, a veces, acostándome podía ver por abajo
de la capucha. Por lo que pude deducir después de muchos
años, el lugar estaba en Autopista Ricchieri y Camino
de Cintura, en un lugar que había dos o tres chalets.
A mí también me llevaron el 8 de enero de 1978.
Manzo fue colectivero y ahora es taxista. Pero antes, mucho
antes, fue obrero y leyó a Marx hasta cansarse. Cuentan
en Solano que cuando trabajaba en una fábrica de vidrios,
el patrón y su hijo le pegaron en un playón por
atreverse a pararles la planta encabezando un reclamo. “Casi
lo tiran a un horno”, dicen los que conocen a Manzo.
–Disculpen, muchachos –alega Manzo con intenciones
de cortar la charla– yo no tengo problemas en ayudar a
saber qué pasó, pero no sé quiénes
son ustedes ni qué están buscando.
–Somos periodistas de El Gráfico y por lo que hemos
averiguado usted estuvo en el mismo campo de concentración
al que llevaron a Rodolfo Fernández, amigo del atleta,
y quien fue secuestrado en el mismo barrio de Sánchez,
unas horas después que él...
–Es cierto, yo estuve con Fernández. Él
estaba encadenado al lado mío en una cucha donde ponían
a los detenidos y algo pude hablar con él. Creo que fue
Fernández quien me contó lo del atleta.
–¿Usted vio al atleta?
–Sí, era un muchacho joven, por lo que se decía
allí, lo retorcieron como una toalla.
El testimonio de Manzo jamás fue brindado ante la Conadep
y ésa es la razón por la que hasta hoy nadie supo
cuál fue el destino del atleta desaparecido. La memoria
del colectivero, golpeada por el tiempo y por la lucha de clases,
se convierte en invalorable para la reconstrucción del
caso. Creer que Manzo debe acordarse de todo sería un
atrevimiento. Pero a partir de la confirmación de semejante
dato, hay una historia que se ilumina y que debe contarse.
¿Vos sos Miguel Ángel?
Miguel Sánchez, o El Tucu, no tenía ganas de huir.
A fines de 1977, muchos simpatizantes peronistas y algunos simpatizantes
montoneros vivían los días inocentes del “nada
me va a pasar”.
El Tucu de esos días tenía dos preocupaciones:
la carrera de San Silvestre del 31 de diciembre y la suerte
de varios compañeros de la JP del barrio. Sin imaginarse
cómo lo acechaban los demonios de la picana, Sánchez
hacía la vida de siempre. De la casa al trabajo y del
trabajo a la casa, como sugirió el General.
Entonces, de Berazategui al Banco Provincia en la Capital y
viceversa. Siempre en el ferrocarril Roca. Siempre compartiendo
el viaje con Rodolfo Fernández, amigo de la militancia,
que trabajaba en la sede de Luz y Fuerza.
“La última vez que nos vimos –cuenta Víctor
Hugo Díaz, 45 años, ex JP y taxista– Miguel
se mostró muy afectuoso conmigo. Yo le contaba cosas
de la lucha contra la dictadura y él me decía
‘Cuidate hermanito, cuidate’. Él ya no militaba
activamente, había estado en algunas reuniones hasta
el 75, pero por entonces, como se imaginarán, el trabajo
barrial estaba como suspendido.” Protagonista de una de
las pocas fugas de un detenido durante la dictadura militar,
Díaz revive orgulloso cómo se burló de
la muerte en 1977: “Yo era militante de la Juventud Peronista
que respondía a Montoneros. A mí me llevaron de
mi domicilio en la calle Covadonga de Berazategui. Me encapucharon,
me metieron en el baúl de un auto y me llevaron a un
lugar donde me torturaron. Pero en un descuido de un guardia
pude desatarme las sogas, partirle un fierro en la cabeza, robarle
la ropa y agarrar el arma. Supe que el lugar era una dependencia
del Regimiento La Tablada y que quien me cuidaba era el capitán
Alberto Juan, porque su cédula estaba adentro de la ropa
que le saqué”.
Pero la suerte de Sánchez no fue la misma. A las tres
y media de la mañana del 8 de enero de 1978 fue levantado
a punta de fusiles por un grupo de hombres con equipos deportivos
que se mandaron para la pieza del fondo de la sencilla casa
de la calle San Martín 176 al grito de: “¿Vos
sos Miguel Ángel, vos sos Miguel Ángel?”.
De nada sirvió la respuesta del atleta: “Yo no
soy Miguel Ángel, me llamo Miguel Benancio”. El
fiel perro que acompañaba al tucumano ladró esa
noche como más no pudo, sin saber que tenía frente
a él lo peor de la raza humana. Algo que ese perro jamás
había visto.
Los hombres a cara descubierta le pusieron una venda al atleta.
Revolvieron la biblioteca y sin temerles a los vecinos que espiaban
por las ventanas, lo metieron en el auto al que la dictadura
le hizo la peor fama. Cuando unas horas después su madre,
asustada y casi sin voz, volvió a entrar a la pieza se
dio cuenta de lo que faltaba: la agenda de 1977 y una bandera
argentina que su hijo llevaba siempre a las carreras internacionales.
El poeta de los pasos largos
En los días del imparable vendaval militante –los
más veteranos cuentan que ello ocurrió entre 1970
y 1975– el muchacho de Tucumán probaba suerte de
futbolista en la cuarta de Gimnasia y Esgrima La Plata, se metía
de lleno en las causas justas y no paraba de llenar cuadernos
con poemas y reflexiones sobre la vida y el atletismo: “Miguel
Sánchez era como muchos de los jóvenes de los
70, con ganas de hacer muchas cosas al mismo tiempo. Era muy
sensible, muy inquieto y muy peronista –dice Díaz
al recordar las reuniones de la Unidad Básica en Villa
España. Cuando murió Perón estuvimos juntos
haciendo la cola para ver el cadáver. Nosotros fuimos
de los últimos en entrar al salón donde lo estaban
velando. Cuando Miguel llegó al cajón, se largó
a llorar a los gritos, muy conmovido. Yo quedé impactado
por esa imagen”.
En aquella época nadie le decía “fiera”
a los que estaban en todas partes, de aquí para allá
y acumulando ilusiones. La palabra de moda era comprometido.
Lo eran los que sumaban y sumaban compañeros. Sánchez
fue quien presentó a Rodolfo Fernández a los muchachos
de la JP de Berazategui. La señora Martha, esposa de
quien hoy también es uno de los desaparecidos del barrio,
recuerda que “Miguel y mi marido eran muy amigos. Se conocieron
en algo así como una Unidad de Adoctrinamiento. A veces
Sánchez cenaba aquí, porque se venían de
la estación de tren caminando juntos y mi esposo lo invitaba.
Cuando Miguel tenía una carrera, le pedía a mi
esposo que con el reloj le controlara el tiempo.Esa madrugada
del 8 de enero del 78, a mi casa también entraron varios
tipos, como ocho, dieron vueltas todo y se llevaron las cosas
de oro”.
En la única agenda de Sánchez que sobrevivió
a los buitres, la tinta azul se resiste a esfumarse. ”Sueño
de un campeón”, dice el título. En ella
sólo habla de atletismo, maratones y libertades.
La vergüenza y El Vesubio
En Camino de Cintura y la autopista Ricchieri que lleva a Ezeiza,
hoy se levantan dependencias policiales y matorrales. Allí
funcionó hasta 1978 el centro clandestino El Vesubio.
Tres casas, una de ellas con sótano y una pileta de natación
para desorientar. Los gordos que controlaban esos chalets eran
el general Guillermo Suárez Mason y el coronel Federico
Minicucci. Aunque del mando operativo de ese infierno se encargaba
el coronel Pedro Alberto Durán Sáenz.
Una llamada de esta revista a su casa de Callao 1307, primer
piso, fue atendida por un militar retirado cuya voz tiene el
miedo de aquellos que no han pagado sus culpas.
–¿Sabe algo del atleta Miguel Sánchez que
estuvo secuestrado en El Vesubio en la época en que usted
era el máximo responsable?
–¿En que fecha dice usted que ocurrió eso?
–En enero de 1978.
–Yo estuve hasta el 77, es público. Si quiere mire
el diario El Día de La Plata allí salió
publicado mi traslado.
–¿y quién quedó a cargo de El Vesubio?
–Mire señor, esa es una cosa que se oscurece cuando
uno mira atrás.
El golpe del teléfono indica que el ex militar, al
que todos los organismos de Derechos Humanos le imputan una
responsabilidad directa en asesinatos, torturas y desapariciones,
no dirá mucho más. Estaba en los cálculos.
Si al final de cuentas un par de leyes le han asegurado su libertad.
Al igual que el alemán Alberto Neuendorf, o Neudendorf,
alias Neuman, jefe de torturas en El Vesubio, ex oficial del
Servicio Penitenciario Federal; o el Francés, un oficial
alto y de pelo claro que aquella noche del 8 de enero habría
comandado los operativos de Villa España. Las coartadas
de los militares han triunfado entre leyes de obediencia debida,
punto final e indultos, y quien espere inútilmente la
justicia, debe saber que el caso Sánchez, como tantos
otros, no sabrá nunca de sentencias condenatorias. Hasta
que la memoria y los memoriosos decidan lo contrario.
Autoayuda psicológica para superar
bajones
Adopte siempre una actitud positiva
Por Lic. Abel del Mónaco
Al mal tiempo buena cara es el refrán que resume la
esencia de mi propuesta. Consiste en ver el lado positivo de
las cosas (Ud. sabe, el vaso medio lleno en lugar de medio vacío
y cosas por el estilo). Para ello, he diseñado un ejercicio
en el que Ud. es un funcionario/a a quien todo le sale mal,
pero que se sobrepone a la adversidad mediante un tratamiento
optimista de los problemas.
Pongamos por caso entonces que Ud. es un/una funcionario/a
obligado/a a dirimir en la Justicia una decisión suya
que afecta la fisonomía de un barrio: los vecinos no
están de acuerdo en que Ud. haya decidido construir un
conjunto de torres en el último espacio (potencialmente)
verde de una zona muy carenciada en ese aspecto.
En este modelo de simulación que le proponemos jugar
para aprender a superar bajones, digamos que la Justicia decide
escuchar a los vecinos (para empeorar su situación esto
habría sido algo que Ud. rehusó hacer) y dispone
una medida cautelar congelando la licitación para erigir
los monobloques. Ud. apela y le va mal. El juez le ordena hacer
un estudio de impacto ambiental, pero Ud. invoca el Código
de Planeamiento Urbano y contesta que no hace falta, el Código
no dice que sea necesario. También aquí le va
mal: cuando su apelación pasa a la Cámara, ésta
le ordena hacer el estudio y también coincide con el
fallo de primera instancia, acerca de involucrar a los vecinos,
ordenándole realizar una audiencia pública en
la que se deberá tratar el tema.
Todo esto es bastante complicado y a esta altura quizá
Ud. abandone la actividad lúdica que le proponemos para
mejorar su autoestima aprendiendo a superar bajones. Si decide
seguir, suponga ahora que a lo largo de este proceso Ud. mueve
algunas piezas extra judiciales destinando una suma de dinero
(el de los contribuyentes de la Ciudad de Buenos Aires) a publicar
un costoso anuncio en el matutino de mayor circulación:
allí invita al público a inscribirse en un plan
de viviendas a construirse en el lugar objeto del diferendo.
Aquí Ud. violaría una medida de no innovar dictada
por la Justicia, pero digamos que zafa. Pasan unos cuantos meses
(supongamos que todo este lío empieza en diciembre de
2004) y Ud. se encuentra ahora –15 meses después–
obligado a realizar un estudio de impacto ambiental y discutir
su proyecto en una audiencia pública.
La situación no luce nada bien. Para complicarla un poco
más, imaginemos que Ud. es un/una funcionario/a fuertemente
cuestionado/a además en otros lugares, digamos por ejemplo
Villa Lugano, donde también trató de forzar un
proyecto de construcción rechazado por la gente del lugar.
Un bajón. ¿Qué hacer ahora?
He aquí la variante que le sugiero adoptar (después
de haber leído yo mismo un libro de autoayuda): no deje
que los contratiempos mellen su ánimo y muéstrese
optimista. En este ejemplo extremo, debería llamar a
un cronista del diario en el que Ud. publica los costosos avisos
y pedirle una publinota que omita los aspectos desagradables
del diferendo con los vecinos y reafirme su certeza de que el
triunfo está a la vuelta de la esquina. Dé por
hecho que a partir de ahora la Justicia dejará de jugar
en contra y accederá a darle vía libre a su proyecto.
Es probable incluso que una nota optimista contagie el humor
de los jueces.
A modo de ejemplo, le sugiero leer un modelo de nota optimista.
El siguiente texto se publicó en el matutino Clarín
el 27 de febrero último:
Ya hizo el estudio de impacto ambiental.
Casa Amarilla: el Gobierno avanzará con las viviendas
El estudio de impacto ambiental exigido por la Justicia para
desbloquear la construcción de 1.231 viviendas sociales
en Casa Amarilla, La Boca, fue realizado y, según el
Gobierno, arrojó un resultado positivo. Por eso, el Instituto
de Vivienda de la Ciudad (IVC), encargado de las obras, ya se
prepara para retomar la licitación.
El conflicto con este proyecto surgió el 28 de junio
pasado, cuando el juez en lo contencioso administrativo porteño
Guillermo Treacy hizo lugar a un pedido de un grupo de vecinos
del barrio y paralizó la licitación para la construcción
de las viviendas. El motivo fue que el IVC no había realizado
un estudio para determinar qué impacto ambiental producirían
las obras. Luego, ese informe debía ser presentado en
Audiencia Pública
El IVC apeló la medida, al considerar que el Código
de Edificación de la Ciudad no exigía ese requisito
para obras como la construcción de las viviendas sociales.
Sin embargo, la Cámara de Apelaciones sostuvo en diciembre
lo actuado por Treacy.
Fuentes del IVC explicaron: “Para no perder más
tiempo, realizamos igual el estudio. Se lo encargamos al ingeniero
Alberto Larrondoburu, quien determinó que el proyecto
no iba a producir un efecto ambiental relevante. Ese certificado
fue aprobado el 3 de enero por la Dirección de Política
Ambiental. Ahora tenemos que presentárselo al juez, y
recién ahí definiremos la fecha de la Audiencia
Pública. Una vez realizados esos pasos, retomaremos la
licitación”.
Cuando se superen los obstáculos legales, se podrá
realizar el sorteo por las 1.231 viviendas entre las 4.000 familias
que se anotaron. Entre otros requisitos, se les exige un ingreso
por grupo familiar de entre 1.000 y 2.000 pesos. Quienes pierdan
el sorteo podrán inscribirse para futuros emprendimientos,
o bien acceder a alguna línea de créditos blandos
que podría sacar el IVC. Los edificios serán cuatro
de tres pisos, 21 de seis plantas y siete de nueve pisos. Serán
levantados en el sector comprendido por las calles Espinosa,
Wenceslao Villafañe, Palos y la avenida Almirante Brown”.
Conclusiones
Aceptamos que el caso bajo análisis resulta un tanto
complicado de seguir, pero si Ud. leyó hasta aquí
le auguramos éxitos en su vida de relación. Si
tuvo la paciencia de ponerse en lugar de un/una funcionario/a
que enfrenta tantas complicaciones con optimismo ¿Que
no podrá lograr Ud. en situaciones menos densas en su
vida laboral, familiar, social, etc.?
Cuando decidí escribir esta nota de ayuda psicológica
había otros elementos que estuve tentado de introducir
pero que omití en pos de una mayor verosimilitud. Si
hubiera incorporado datos acerca de elevados montos de dinero
en danza (había pensado en sugerir una licitación
por 90 millones de pesos, como ejemplo) probablemente Ud. se
hubiera retraído pensando que ésta era una nota
negativa con insinuaciones peligrosas y no un mensaje optimista
de ayuda psicológica. Peor hubiera sido insistir en un
ejemplo en el que los vecinos del lugar consiguen asesoramiento
técnico y llegan a una cifra de 50 millones, en lugar
de 90, y además señalan otros lugares donde construir
y no en el último pulmón que les queda (en el
ejemplo que tomamos en este ejercicio el barrio en cuestión
tiene sectores que se vienen literalmente abajo, está
lleno de conventillos que vuelta a vuelta se incendian, de casas
tomadas, etc.). No quisimos complicar el ejercicio, ya que seguramente
Ud. hubiera rechazado representar a un personaje tan oscuro.
De todos modos le damos esta opción por si quiere repetir
el juego con amigos/as deprimidos/as.
Buena suerte y sonría: recuerde que el optimismo es
la mejor medicina para superar situaciones adversas.
Intolerancia religiosa poca conocida
“Disidentes” del siglo XIX
en una plaza
El reciente descubrimiento de una tumba
bajo la Plaza 1ro. de mayo en Alsina y Pasco –en lo que
fuera un cementerio de “disidentes”– podría
cambiar la finalidad prevista del patio de juegos en construcción
para convertirlo en una “sala de interpretación
histórica”.
El hallazgo
La Plaza 1ro. de mayo, está siendo remodelada por completo
por el Gobierno de la Ciudad y pasará a ser de un lugar
virtualmente abandonado a su suerte a una plaza con un atractivo
y cuidadoso diseño que será protegida las 24 horas,
según afirma Eduardo Epszteyn, titular de la Secretaría
de Medio Ambiente de la Ciudad. El lugar está a sólo
seis cuadras del Congreso Nacional y frente al shopping Spinetto.
Si bien las obras están prácticamente concluidas,
los trabajos estuvieron paralizados durante siete meses hasta
que se otorgó la licitación para construir el
moderno patio de juegos. Fueron precisamente operarios de la
empresa adjudicataria de este tramo final de las obras quienes
descubrieron una lápida de mármol de una niña
de 10 meses fallecida en 1886.
El cementerio de los disidentes
Por “disidentes” se conocieron durante el siglo
XIX a quienes profesaban otras religiones, en su mayoría
protestantes pertenecientes a las colectividades británica,
norteamericana y alemana. El primer cementerio con esas características
había sido inaugurado en 1821 en Juncal, entre Suipacha
y Esmeralda. Dejó de utilizarse cuando se colmó
su capacidad de 178 sepulturas en 1833, año en el que
se instala el segundo cementerio de disidentes en el lugar que
nos ocupa llamado por entonces “Hueco de los Olivos”.
El 14 de Septiembre de 1891 se dispuso la clausura definitiva
de este segundo cementerio, a pesar de lo cual la última
inhumación se habría realizado el 5 de noviembre
de ese mismo año.
En 1915 es demolida la capilla que se encontraba sobre la calle
Hipólito Irigoyen. En 1923 concluye el traslado de los
restos, aunque no se sacaron los no reclamados, que aún
permanecen allí. Cabe recordar que en este cementerio
tuvo su última morada la esposa del almirante Guillermo
Brown, doña Elizabeth Chitti de Brown.
Habiéndose previsto ya en 1921 la construcción
de una plaza en el lugar, una ordenanza del 14 de abril de 1925
le asigna el nombre “Plaza Primero de Mayo”, por
el día internacional del Trabajo que conmemora a los
mártires de Chicago. Se la inaugura en esa misma fecha
del año 1928. Ese 1ro. de mayo se descubre también
el Monumento al Trabajo del escultor Ernesto Soto Avendaño
(1886-1969), que había obtenido el primer premio de escultura
en 1921, y que fue adquirido por el Concejo Deliberante para
ser ubicado en esta plaza. La obra representa a un hombre de
edad madura que lleva sobre su hombro una pesada masa.
¿Por qué ahora?
“El descubrimiento arqueológico obligó a
las autoridades a frenar las obras de remodelación de
la plaza de Once, que está cerrada hace 7 meses: la Secretaría
de Medio Ambiente le estaba cambiando la cara, con un presupuesto
de $ 533.450. “Interrumpimos los trabajos para avanzar
en la investigación. Si estos hallazgos lo ameritan,
en lugar de un patio de juegos instalaremos un Centro de Interpretación,
para respetar la memoria histórica de la plaza”,
le dijo ayer a Clarín Eduardo Epsztein, secretario de
Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable del Gobierno
porteño. (Clarín 25/02/2006).
Darle al hallazgo entidad de “descubrimiento arqueológico”
es sin duda una exageración, ya que lo ubica en la misma
categoría conceptual del hallazgo de la tumba de Tután
Kamón. No puede haber descubrimiento más que un
sentido literal de des-cubrimiento o sea revelar lo que estaba
oculto. Sin embargo, lo oculto, en este caso, no es des-conocido.
Se sabía de antemano que allí hay muchos restos
humanos que no fueron trasladados a la Chacarita en 1923. Está
aún sepultada quien fuera la esposa del Almirante Guillermo
Brown, tal como lo recuerda otra placa. El marino y su hija
Elisa tienen una tumba en la Recoleta.
Pero lo más inquietante es el tenor de los proyectos
que se esbozan.
“A menos de 24 horas del hallazgo, los arqueólogos
convocados, Sandra Guillermo y Marcelo Wiesel, elaboraron un
plan de trabajo que incluye una prospección general de
la zona para determinar nuevas excavaciones, la rotulación
y análisis de las piezas, la limpieza de las mismas y
su posterior interpretación”.
La pregunta obvia es ¿por qué ahora? Si la existencia
del cementerio era harto conocida ¿Por qué buscar
tumbas enterradas después de haberse remodelado la plaza?.
La prospección general ¿significa que excavaran
los aproximadamente 8000 metros cuadrados de la plaza o sólo
el área de juegos?
La hipótesis primera es un verdadero dislate, pero si
se tratara de la segunda excede la comprensión de este
cronista: ¿Qué significado reviste obtener una
muestra aleatoria –por estar circunscripta a una pequeña
zona– de ataúdes de personas comunes enterradas
legalmented hace algo más de cien años? ¿Qué
aportaría a la comprensión de nuestra historia,
las costumbres de la época, etc.? Y en todo caso ¿Desde
dónde se justifica privilegiar esa intención por
sobre el destino consensuado y contratado de un patio de juegos
para solaz y recreación de los chicos del barrio?
Hay otra manera de honrar la memoria
Creemos que las autoridades de la Ciudad deberían dejar
descansar en paz a los muertos y construir allí el patio
de juegos que necesitan los chicos de la zona. La existencia
del cementerio de disidentes podría – en cambio–
ser una lección histórica de la intolerancia del
culto oficial que impedía reposar en lugares “consagrados”
a los muertos que hubieran profesado otras religiones. Para
recordarlo bastaría con expandir la sintética
mención de la placa existente en el lugar y colocar de
alguna manera indeleble los datos históricos conocidos
que rememoren y honren a un sector de la sociedad de la época
marginado por las autoridades civiles y los mandatarios de la
Iglesia Católica.
Desigualdad y fragmentación en
la vida cotidiana
Por Hugo Presman
Barrios cerrados, policías privados, vigilancia paga
en las esquinas de los barrios de mayor poder adquisitivo, perros,
alarmas, edificios con custodia, llaves en los ascensores, escuelas
de diferentes grados de calidad, zonas como Puerto Madero y
Palermo Viejo de fiesta permanente y chicos pidiendo en las
calles, mucho de ellos sostenes de hogares.
Pago de peaje en los barrios marginales. Gente llenando restaurantes
y tomando por asalto las ciudades turísticas. Chicos
con cerebros destruidos por el paco, la pasta base de pésima
calidad que se consigue por un peso. Cartoneros y piqueteros
incorporados a la geografía urbana. Reactivación
económica, economías regionales en franco tren
de recuperación y cincuenta por ciento de trabajo en
negro.
El grueso de la población ocupada vive con sueldos que
los sitúan por debajo de la línea de pobreza.
Desocupación incompatible con una sociedad civilizada.
Un mercado dominado por quinientas empresas de las cuales el
63% son extranjeras, las cuales concentran el 78% del valor
de la producción y el 93% de las utilidades. Mientras
crecen el PBI y las reservas, el superávit fiscal supera
al comprometido con el Fondo Monetario Internacional, la distribución
del ingreso desmejora, pasando la distancia entre el 10% más
rico y el 10% más pobre de 28 a 31 veces del segundo
semestre del 2004 al primero del 2005.
Un estudio de economistas del Banco Río, sobre una
muestra de las cien mayores compañías admitidas
a cotizar e la Bolsa de Comercio de Buenos Aires reveló
que sus ganancias en el primer trimestre del 2005 superaron
en un 53% a las del año anterior.
“El 84% de los resultados fueron generados por tan sólo
once compañías. Y si excluimos a dichas empresas
del cálculo, las ganancias de las 89 restantes, muestran
un incremento de más del 150 %” (Clarín
26-07-2005 Página 18)
Hambre y marginalidad africana con niveles de vida de los sectores
concentrados del primer mundo. La educación y el acceso
a la tecnología acentuando las diferencias. Argentina:
un país que como Colón fue actor de una equivocación
geográfica. Creyó entrar al Primer Mundo cuando
penetraba en lo más profundo de la América Latina
explotada. Ahí donde estallan la fragmentación
y la desigualdad.
Desigualdad y fragmentación I
La sección Carta de Lectores de La Nación es en
general, un muestrario de la exteriorización de sectores,
más o menos privilegiados, caracterizados por la incomprensión
hacia los que no se encuentran en su misma situación.
Católicos practicantes acuciados por el divorcio, el
aborto, las uniones no tradicionales. Nostálgicos del
terrorismo de estado. Vecinas cuya preocupación mayor
pasa por la caca de los perros. Ciudadanos que identifican seguridad
con endurecimiento de las penas y mano dura policial. Lectores
atrincherados en el respeto irrestricto de la propiedad privada,
cultores del voto calificado, enemigos de las retenciones a
las exportaciones, adoradores del mercado, propagandistas de
la apertura irrestricta de la economía, denostadores
del estado. Adoradores de la constitución en lo referente
al libre tránsito pero amnésicos al momento de
recordar los demás derechos.
El domingo 31 de julio se publicó una carta que no difiere
de otras del mismo tenor, bajo el título “Gauchos
o piqueteros” cuyo texto es el siguiente:
“Hernández sostuvo con su Martín Fierro
que los gauchos merecían los mismos derechos que cualquier
ciudadano, pero según se ha visto en la Argentina piquetera
esto no se cumple. El 26/7 un grupo de nobles gauchos peregrinaban
llevando una imagen de la Virgen María; otro grupo de
manifestantes, supuestamente maestros, intentó cerrarles
el paso, coartando las libertades más elementales. Un
abuso más de los que nos acostumbró esta Argentina
de los últimos tiempos, pero que quizás nos sirva
para reflexionar acerca de cuál es el país que
queremos: el de los gauchos (el del trabajo, la fe, la solidaridad,
etcétera) o el de los piqueteros (violencia, corrupción,
etcétera). Lo que el Chaco nos mostró es el hartazgo
de la Patria trabajadora que espera con nuestro gaucho Martín
Fierro: ‘ Y han de concluir algún día/ estos
enriedos malditos/ la obra no la facilito/ porque aumentan el
fandango/ los que están como el chimango/sobre el cuero
y dando gritos. Mas Dios – concluye don Martín
– ha de permitir que esto llegue a mejorar’ al menos
eso es lo que les pedimos a nuestros mayores”
Lo sorprendente resulta no el texto, sino los firmantes: Los
alumnos del 9ª A del Colegio Los Robles de Pilar, territorio
que tiene la mayor cantidad de countries y barrios cerrados
del país.
La supuesta educación de excelencia que reciben estos
chicos es la que remata su visión condicionada por la
mentalidad de ghetto. Su supina ignorancia proviene de la enseñanza
que reciben, de la actitud discriminadora prohijada detrás
de los muros que los encierran lejos del mundanal ruido y las
patéticas miserabilidades sociales.
Martín Fierro es el gaucho que no encuentra lugar en
un campo apropiado y dividido por alambres. Si los chicos de
Pilar hubieran vivido en el siglo XIX, sus imprecaciones hubieran
ido hacia al gaucho real que hoy reivindican en una lectura
mal digerida de la creación de José Hernández,
alguien que vivió de cerca lo que relata.
El piquetero es en general un obrero desocupado, cuyo padre
es hijo de un cabecita negra que vino a Buenos Aires atraído
por las mejores condiciones de vida surgidas por el desarrollo
industrial. Era mezcla de inmigrante, criollo e indio. Es lo
más cercano a lo que los jóvenes de Pilar creen
enaltecer. La inmigración y la persecución del
indio y el exterminio de los gauchos en las guerras civiles,
cortó la posibilidad de una historia transmitida vía
oral que desmintiera la escrita por el fundador de La Nación.
Los chicos del Colegio Los Robles se conmueven por quienes
se disfrazan de gauchos y discriminan a los más directos
descendientes de aquellos. Si prejuicios e ignorancia histórica
se fusionan el resultado, entre otros detritus puede ser una
carta de lectores de La Nación.
Según el biólogo Daniel Corach, director del
Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad
de Farmacia y Bioquímica, afirma:
“Tenemos un 60 % de la población con componentes
genéticos amerindios. Es decir, con antecedentes indígenas…
Esto es rechazado por la clase media… Tenemos, desde el
vamos, una visión falsa de nosotros mismos, una visión
que la genética desmiente categóricamente”
Pagina 12, 10-08-2005.
Fácil es de suponer que de ser conocida esta información
científica entre los padres del Colegio Los Robles, en
los barrios cerrados, los consultorios de los psicoanalistas
de verían atestados de pacientes con conflictos de identidad.
Desigualdad y fragmentación II
En una sociedad fragmentada por la desigualdad, hasta los baños
tienen restricciones.Esto lo refleja con precisión, una
carta publicada en Página 12, el 2-08-2005: “Eduardo
Galeano citando a alguien o en texto propio decía: “Si
la mierda fuera oro, los pobres no tendrían culo”.
Pero los pobres tienen, no solo culo, sino también ganas
de usarlo. Todo esto, que podría parecer burdo, cruel
y de mal gusto, no lo es tanto como la realidad que registro
cada día más acuciante; en Buenos Aires si no
se dispone de algo de plata, o por lo menos de ropa “presentable”
no se puede ir al baño. Esto no es un eufemismo. Lo cierto
es que no se permite el acceso al baño a la gente que
no consume algo en el bar en cuestión; no tenga domicilio
fijo o al menos una buena imitación; no apruebe el rápido
pero no por eso menos denigrante chequeo de los empleados de
las estaciones de servicio, que antes de conceder la privilegiada
llave nos miran de arriba abajo, controlando la calidad de nuestras
texturas; no se haya bañado en forma reciente; no disponga
de otro medio de vida que reunir cartones y misceláneas;
no disponga de edad, lucidez, facilidad y coraje en la palabra,
suficientes para insistir en el pedido…Hay más
categorías. También hay periodistas, asistentes
sociales, funcionarios, políticos, etc, para investigarlas,
ya que no paliarlas.
Es mucha, mucha la gente que no reúne las condiciones
imprescindibles para hacer pis y caca en otro lugar que no sea
en la calle.
“Al sacar entradas para los espectáculos infantiles
del San Martín, por ejemplo, nos encontramos con que
los baños no estaban habilitados y que los bares próximos
solo los habilitan a clientes. Éramos cuatro y al parecer
si reuníamos las condiciones necesarias y suficientes,
pero nos informaron que el baño permanecía cerrado
para evitar ’que se llene de cirujas (sic)’. Mis
nietos no conocían el término y pensaron en insectos
extraterrestres. Les expliqué que los cirujas son gente
como uno sin las texturas correctas. Que la categoría
se va ampliando y un buen día nos incluirá. Y
en mi condición de docente jubilada, me pregunto si con
una jubilación próxima tal vez no cambien las
características de mis ropas, la lucidez que me iba caracterizando,
la orientación en el espacio y el tiempo necesarios para
volver o encontrar algún rincón propicio y me
vea obligada a no tener culo” (María Elena García
Autino.).
Ex juez juzga difamatorio un artículo
de La Urdimbre
05/03/2006 11:04
“Señor Director: Leí en su revista un artículo
referido a la clausura de Shell que siendo juez realicé
años atrás. La nota contiene falsedades y es calumniosa”
reza el e–mail enviado por Daniel Llermanos, ex Juez de
Lomas de Zamora, a esta redacción.
El artículo llevó por título “Shell
¿Enemiga pública del medio ambiente?” Se
publicó en la edición de La Urdimbre de diciembre
de 2004. Este es el pasaje en el que se menciona al remitente:
“Hace unos pocos años, la petrolera Shell intentó
instalar en su país de origen, Holanda, una planta de
coque. El coque de petróleo es un combustible sólido
que se obtiene en hornos a 1000 grados de temperatura. Las chimeneas
de esas plantas arrojan sustancias probadamente cancerígenas
al ambiente: los hidrocarburos aromáticos (benceno, tolueno,
etc.). La esclarecida población holandesa le impido a
Shell consumar su pretensión. La empresa, sin embargo,
no se dio por vencida. Decidió trasladar su negocio a
una filial del Tercer Mundo. En 1995, se vino al Dock Sud.
Aquí también se encontró con una fuerte
oposición de vecinos del propio Dock Sud y de los barrios
de Boca, San Telmo y Barracas, entre otros. Participaron organizaciones
ecologistas y también se involucraron expertos de la
Universidad de Buenos Aires. Se hicieron reuniones que convocaban
a centenares de participantes, hubo pintadas, marchas frente
a las instalaciones de la Shell en Dock Sud y, finalmente, un
recurso de amparo interpuesto ante el juez de Lomas de Zamora,
Llermanos. Este juez había trascendido a los medios por
su campaña sanitarista y bromatológica y se lo
recuerda como el Juez de la Muzzarella.
Llermanos dictó una medida de no innovar, con lo cual
se impedía el inminente encendido de los hornos de la
planta de Shell. Una semana más tarde cundió el
desaliento entre las filas de los vecinos. La planta había
comenzado a funcionar. ¿Cómo era posible? ¿Desafiaban
una medida de no innovar de un juez de la Nación? No,
¡Llermanos había levantado la medida a espaldas
de la demanda! Tiempo después el juez de Lomas renuncia
al descubrirse que el affaire de la muzzarella era extorsivo,
organizado desde su propio Juzgado. Sin apoyo del sistema político
(gobernaba Menem) y con una justicia venal, resultó vano
el esfuerzo desplegado por la gente común.”
En su mensaje Llermanos agrega lo siguiente:
Primero: Yo no fui Juez de la Nación, fui Juez de la
Provincia de Buenos Aires elegido por el gobernador radical
Armendáriz. Ninguna causa de mi juzgado tuvo una condición
irregular y la clausura de Shell –motivada por falta de
habilitación municipal– se levantó cuando
cesó la irregularidad.
Jamás tuve la más mínima cercanía
con el menemismo. Es más en 1997 fui candidato a diputado
nacional por Frente País, opositor a Menem.
Sufrí además de amenazas (verbales y a balazos)
ataques armados por la prensa que afortunadamente pude conseguir
rebatir judicialmente en el Juzgado Civil 31 de Buenos Aires
donde demostré la intencional falsedad de Canal 13 que
debió indemnizarme.
Ahora Ud. se suma –quizá ingenuamente, o por desinformación–
a aquella campaña vergonzante. Deseo se comunique a mi
celular o por este medio, para aclarar las cosas debidamente.
Atentamente, Llermanos
Respuesta del director de La Urdimbre
05/03/2006 12:47
Sr. Llermanos: Mis fuentes de información fueron en su
momento el programa de Canal 13 a que Ud. hace referencia y
miembros del movimiento contra la instalación de la planta
de coque. Me alegra saber que Ud. haya conseguido demostrar
que el contenido del programa era falso.
Vamos a reproducir este mail en la próxima edición
de la revista a modo de derecho a réplica o mejor aún
sería una nota suya más extensa donde incluya
los detalles acerca del levantamiento de la medida de no innovar
que en aquel momento produjo una verdadera consternación
entre quienes luchaban para impedir la habilitación de
la planta de Shell.
Saludos , Alfredo Roberti
Datos nuevos
Después de enviado el mensaje hicimos algunas indagaciones.
El programa a que alude Daniel Llermanos fue una investigación
de Canal 13 –de la que no teníamos noticia–
en la que se intentó demostrar que el juez participaba
de una red que sacaba presos mediante sobornos.
La especie no quedó demostrada y la Cámara
confirmó el fallo de primera instancia a favor del juez,
cuyo punto 1 dice: