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Artículos principales de La Urdimbre, edición impresa,
Marzo 2006

A 30 años del comienzo del horror
EL PIBE QUE CORRÍA SUEÑOS

El 23 de marzo de 1976 psicópatas y asesinos seriales toman de rehenes a la población argentina. La pesadilla durará más de siete años. En su transcurso el tejido social sería desgarrado como nunca antes. Con el despertar de la democracia la paciente labor de recuento de las víctimas directas provocará consternación y asombro. Entre los 30 mil caídos, figura un chico de origen humilde que escribía poemas y tenía dos grandes sueños: uno colectivo y el otro personal. Como tantos otros jóvenes idealistas de entonces quería cambiar el mundo. Soñaba también con ganar la maratón olímpica representando a su país, envuelto en la bandera argentina.
En dos ocasiones anteriores abordamos el caso de Miguel Benancio Sánchez. Desde el año 2000 se corre en Roma y Buenos Aires una carrera que lleva su nombre. Ahora reproducimos los aspectos salientes de una investigación de la desaparecida revista deportiva “El Gráfico” de 2001, con testigos que aportan datos del calvario de este muchacho de 25 años, cuyos sueños quedarían truncos para siempre.

Dicen los vecinos de Villa España, silencioso y sufrido barrio de Berazategui, en el sur del Gran Buenos Aires, que nunca vieron tantas armas juntas en tan pocas cuadras. En las madrugadas del 8 y 9 de enero nadie contó cuántos hombres bajaban de los autos, ni contaron sus ametralladoras, sus fusiles y sus pistolas. En veinticuatro horas seis vecinos del barrio fueron cargados en los Falcon a los gritos y sin disparar un tiro. Tres vecinos nunca volvieron, uno de ellos era Miguel Benancio Sánchez, 25 años, maratonista de Independiente.

–Mire Manzo, de quien buscamos datos es de Miguel Sánchez, el corredor que no era chileno sino tucumano, al que los militares se llevaron de su casa el 8 de enero, una semana después de haber corrido la San Silvestre en Brasil...
–Puede ser que yo esté confundido, pero para mí era chileno y lo habían secuestrado apenas bajó del avión después de haber participado en esa carrera.
–Son muchas coincidencias. Usted, ¿dónde estuvo secuestrado?
–No lo sé, yo estuve diez días encapuchado, aunque, a veces, acostándome podía ver por abajo de la capucha. Por lo que pude deducir después de muchos años, el lugar estaba en Autopista Ricchieri y Camino de Cintura, en un lugar que había dos o tres chalets. A mí también me llevaron el 8 de enero de 1978.

Manzo fue colectivero y ahora es taxista. Pero antes, mucho antes, fue obrero y leyó a Marx hasta cansarse. Cuentan en Solano que cuando trabajaba en una fábrica de vidrios, el patrón y su hijo le pegaron en un playón por atreverse a pararles la planta encabezando un reclamo. “Casi lo tiran a un horno”, dicen los que conocen a Manzo.
–Disculpen, muchachos –alega Manzo con intenciones de cortar la charla– yo no tengo problemas en ayudar a saber qué pasó, pero no sé quiénes son ustedes ni qué están buscando.
–Somos periodistas de El Gráfico y por lo que hemos averiguado usted estuvo en el mismo campo de concentración al que llevaron a Rodolfo Fernández, amigo del atleta, y quien fue secuestrado en el mismo barrio de Sánchez, unas horas después que él...
–Es cierto, yo estuve con Fernández. Él estaba encadenado al lado mío en una cucha donde ponían a los detenidos y algo pude hablar con él. Creo que fue Fernández quien me contó lo del atleta.
–¿Usted vio al atleta?
–Sí, era un muchacho joven, por lo que se decía allí, lo retorcieron como una toalla.

El testimonio de Manzo jamás fue brindado ante la Conadep y ésa es la razón por la que hasta hoy nadie supo cuál fue el destino del atleta desaparecido. La memoria del colectivero, golpeada por el tiempo y por la lucha de clases, se convierte en invalorable para la reconstrucción del caso. Creer que Manzo debe acordarse de todo sería un atrevimiento. Pero a partir de la confirmación de semejante dato, hay una historia que se ilumina y que debe contarse.

¿Vos sos Miguel Ángel?
Miguel Sánchez, o El Tucu, no tenía ganas de huir. A fines de 1977, muchos simpatizantes peronistas y algunos simpatizantes montoneros vivían los días inocentes del “nada me va a pasar”.
El Tucu de esos días tenía dos preocupaciones: la carrera de San Silvestre del 31 de diciembre y la suerte de varios compañeros de la JP del barrio. Sin imaginarse cómo lo acechaban los demonios de la picana, Sánchez hacía la vida de siempre. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa, como sugirió el General.
Entonces, de Berazategui al Banco Provincia en la Capital y viceversa. Siempre en el ferrocarril Roca. Siempre compartiendo el viaje con Rodolfo Fernández, amigo de la militancia, que trabajaba en la sede de Luz y Fuerza.

“La última vez que nos vimos –cuenta Víctor Hugo Díaz, 45 años, ex JP y taxista– Miguel se mostró muy afectuoso conmigo. Yo le contaba cosas de la lucha contra la dictadura y él me decía ‘Cuidate hermanito, cuidate’. Él ya no militaba activamente, había estado en algunas reuniones hasta el 75, pero por entonces, como se imaginarán, el trabajo barrial estaba como suspendido.” Protagonista de una de las pocas fugas de un detenido durante la dictadura militar, Díaz revive orgulloso cómo se burló de la muerte en 1977: “Yo era militante de la Juventud Peronista que respondía a Montoneros. A mí me llevaron de mi domicilio en la calle Covadonga de Berazategui. Me encapucharon, me metieron en el baúl de un auto y me llevaron a un lugar donde me torturaron. Pero en un descuido de un guardia pude desatarme las sogas, partirle un fierro en la cabeza, robarle la ropa y agarrar el arma. Supe que el lugar era una dependencia del Regimiento La Tablada y que quien me cuidaba era el capitán Alberto Juan, porque su cédula estaba adentro de la ropa que le saqué”.

Pero la suerte de Sánchez no fue la misma. A las tres y media de la mañana del 8 de enero de 1978 fue levantado a punta de fusiles por un grupo de hombres con equipos deportivos que se mandaron para la pieza del fondo de la sencilla casa de la calle San Martín 176 al grito de: “¿Vos sos Miguel Ángel, vos sos Miguel Ángel?”.
De nada sirvió la respuesta del atleta: “Yo no soy Miguel Ángel, me llamo Miguel Benancio”. El fiel perro que acompañaba al tucumano ladró esa noche como más no pudo, sin saber que tenía frente a él lo peor de la raza humana. Algo que ese perro jamás había visto.

Los hombres a cara descubierta le pusieron una venda al atleta. Revolvieron la biblioteca y sin temerles a los vecinos que espiaban por las ventanas, lo metieron en el auto al que la dictadura le hizo la peor fama. Cuando unas horas después su madre, asustada y casi sin voz, volvió a entrar a la pieza se dio cuenta de lo que faltaba: la agenda de 1977 y una bandera argentina que su hijo llevaba siempre a las carreras internacionales.

El poeta de los pasos largos
En los días del imparable vendaval militante –los más veteranos cuentan que ello ocurrió entre 1970 y 1975– el muchacho de Tucumán probaba suerte de futbolista en la cuarta de Gimnasia y Esgrima La Plata, se metía de lleno en las causas justas y no paraba de llenar cuadernos con poemas y reflexiones sobre la vida y el atletismo: “Miguel Sánchez era como muchos de los jóvenes de los 70, con ganas de hacer muchas cosas al mismo tiempo. Era muy sensible, muy inquieto y muy peronista –dice Díaz al recordar las reuniones de la Unidad Básica en Villa España. Cuando murió Perón estuvimos juntos haciendo la cola para ver el cadáver. Nosotros fuimos de los últimos en entrar al salón donde lo estaban velando. Cuando Miguel llegó al cajón, se largó a llorar a los gritos, muy conmovido. Yo quedé impactado por esa imagen”.

En aquella época nadie le decía “fiera” a los que estaban en todas partes, de aquí para allá y acumulando ilusiones. La palabra de moda era comprometido. Lo eran los que sumaban y sumaban compañeros. Sánchez fue quien presentó a Rodolfo Fernández a los muchachos de la JP de Berazategui. La señora Martha, esposa de quien hoy también es uno de los desaparecidos del barrio, recuerda que “Miguel y mi marido eran muy amigos. Se conocieron en algo así como una Unidad de Adoctrinamiento. A veces Sánchez cenaba aquí, porque se venían de la estación de tren caminando juntos y mi esposo lo invitaba. Cuando Miguel tenía una carrera, le pedía a mi esposo que con el reloj le controlara el tiempo.Esa madrugada del 8 de enero del 78, a mi casa también entraron varios tipos, como ocho, dieron vueltas todo y se llevaron las cosas de oro”.

En la única agenda de Sánchez que sobrevivió a los buitres, la tinta azul se resiste a esfumarse. ”Sueño de un campeón”, dice el título. En ella sólo habla de atletismo, maratones y libertades.

La vergüenza y El Vesubio
En Camino de Cintura y la autopista Ricchieri que lleva a Ezeiza, hoy se levantan dependencias policiales y matorrales. Allí funcionó hasta 1978 el centro clandestino El Vesubio. Tres casas, una de ellas con sótano y una pileta de natación para desorientar. Los gordos que controlaban esos chalets eran el general Guillermo Suárez Mason y el coronel Federico Minicucci. Aunque del mando operativo de ese infierno se encargaba el coronel Pedro Alberto Durán Sáenz.

Una llamada de esta revista a su casa de Callao 1307, primer piso, fue atendida por un militar retirado cuya voz tiene el miedo de aquellos que no han pagado sus culpas.

–¿Sabe algo del atleta Miguel Sánchez que estuvo secuestrado en El Vesubio en la época en que usted era el máximo responsable?
–¿En que fecha dice usted que ocurrió eso?
–En enero de 1978.
–Yo estuve hasta el 77, es público. Si quiere mire el diario El Día de La Plata allí salió publicado mi traslado.
–¿y quién quedó a cargo de El Vesubio?
–Mire señor, esa es una cosa que se oscurece cuando uno mira atrás.

El golpe del teléfono indica que el ex militar, al que todos los organismos de Derechos Humanos le imputan una responsabilidad directa en asesinatos, torturas y desapariciones, no dirá mucho más. Estaba en los cálculos. Si al final de cuentas un par de leyes le han asegurado su libertad. Al igual que el alemán Alberto Neuendorf, o Neudendorf, alias Neuman, jefe de torturas en El Vesubio, ex oficial del Servicio Penitenciario Federal; o el Francés, un oficial alto y de pelo claro que aquella noche del 8 de enero habría comandado los operativos de Villa España. Las coartadas de los militares han triunfado entre leyes de obediencia debida, punto final e indultos, y quien espere inútilmente la justicia, debe saber que el caso Sánchez, como tantos otros, no sabrá nunca de sentencias condenatorias. Hasta que la memoria y los memoriosos decidan lo contrario.


Autoayuda psicológica para superar bajones
Adopte siempre una actitud positiva
Por Lic. Abel del Mónaco

Al mal tiempo buena cara es el refrán que resume la esencia de mi propuesta. Consiste en ver el lado positivo de las cosas (Ud. sabe, el vaso medio lleno en lugar de medio vacío y cosas por el estilo). Para ello, he diseñado un ejercicio en el que Ud. es un funcionario/a a quien todo le sale mal, pero que se sobrepone a la adversidad mediante un tratamiento optimista de los problemas.

Pongamos por caso entonces que Ud. es un/una funcionario/a obligado/a a dirimir en la Justicia una decisión suya que afecta la fisonomía de un barrio: los vecinos no están de acuerdo en que Ud. haya decidido construir un conjunto de torres en el último espacio (potencialmente) verde de una zona muy carenciada en ese aspecto.

En este modelo de simulación que le proponemos jugar para aprender a superar bajones, digamos que la Justicia decide escuchar a los vecinos (para empeorar su situación esto habría sido algo que Ud. rehusó hacer) y dispone una medida cautelar congelando la licitación para erigir los monobloques. Ud. apela y le va mal. El juez le ordena hacer un estudio de impacto ambiental, pero Ud. invoca el Código de Planeamiento Urbano y contesta que no hace falta, el Código no dice que sea necesario. También aquí le va mal: cuando su apelación pasa a la Cámara, ésta le ordena hacer el estudio y también coincide con el fallo de primera instancia, acerca de involucrar a los vecinos, ordenándole realizar una audiencia pública en la que se deberá tratar el tema.

Todo esto es bastante complicado y a esta altura quizá Ud. abandone la actividad lúdica que le proponemos para mejorar su autoestima aprendiendo a superar bajones. Si decide seguir, suponga ahora que a lo largo de este proceso Ud. mueve algunas piezas extra judiciales destinando una suma de dinero (el de los contribuyentes de la Ciudad de Buenos Aires) a publicar un costoso anuncio en el matutino de mayor circulación: allí invita al público a inscribirse en un plan de viviendas a construirse en el lugar objeto del diferendo. Aquí Ud. violaría una medida de no innovar dictada por la Justicia, pero digamos que zafa. Pasan unos cuantos meses (supongamos que todo este lío empieza en diciembre de 2004) y Ud. se encuentra ahora –15 meses después– obligado a realizar un estudio de impacto ambiental y discutir su proyecto en una audiencia pública.
La situación no luce nada bien. Para complicarla un poco más, imaginemos que Ud. es un/una funcionario/a fuertemente cuestionado/a además en otros lugares, digamos por ejemplo Villa Lugano, donde también trató de forzar un proyecto de construcción rechazado por la gente del lugar. Un bajón. ¿Qué hacer ahora?

He aquí la variante que le sugiero adoptar (después de haber leído yo mismo un libro de autoayuda): no deje que los contratiempos mellen su ánimo y muéstrese optimista. En este ejemplo extremo, debería llamar a un cronista del diario en el que Ud. publica los costosos avisos y pedirle una publinota que omita los aspectos desagradables del diferendo con los vecinos y reafirme su certeza de que el triunfo está a la vuelta de la esquina. Dé por hecho que a partir de ahora la Justicia dejará de jugar en contra y accederá a darle vía libre a su proyecto. Es probable incluso que una nota optimista contagie el humor de los jueces.

A modo de ejemplo, le sugiero leer un modelo de nota optimista. El siguiente texto se publicó en el matutino Clarín el 27 de febrero último:

Ya hizo el estudio de impacto ambiental.
Casa Amarilla: el Gobierno avanzará con las viviendas
El estudio de impacto ambiental exigido por la Justicia para desbloquear la construcción de 1.231 viviendas sociales en Casa Amarilla, La Boca, fue realizado y, según el Gobierno, arrojó un resultado positivo. Por eso, el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), encargado de las obras, ya se prepara para retomar la licitación.

El conflicto con este proyecto surgió el 28 de junio pasado, cuando el juez en lo contencioso administrativo porteño Guillermo Treacy hizo lugar a un pedido de un grupo de vecinos del barrio y paralizó la licitación para la construcción de las viviendas. El motivo fue que el IVC no había realizado un estudio para determinar qué impacto ambiental producirían las obras. Luego, ese informe debía ser presentado en Audiencia Pública

El IVC apeló la medida, al considerar que el Código de Edificación de la Ciudad no exigía ese requisito para obras como la construcción de las viviendas sociales. Sin embargo, la Cámara de Apelaciones sostuvo en diciembre lo actuado por Treacy.

Fuentes del IVC explicaron: “Para no perder más tiempo, realizamos igual el estudio. Se lo encargamos al ingeniero Alberto Larrondoburu, quien determinó que el proyecto no iba a producir un efecto ambiental relevante. Ese certificado fue aprobado el 3 de enero por la Dirección de Política Ambiental. Ahora tenemos que presentárselo al juez, y recién ahí definiremos la fecha de la Audiencia Pública. Una vez realizados esos pasos, retomaremos la licitación”.

Cuando se superen los obstáculos legales, se podrá realizar el sorteo por las 1.231 viviendas entre las 4.000 familias que se anotaron. Entre otros requisitos, se les exige un ingreso por grupo familiar de entre 1.000 y 2.000 pesos. Quienes pierdan el sorteo podrán inscribirse para futuros emprendimientos, o bien acceder a alguna línea de créditos blandos que podría sacar el IVC. Los edificios serán cuatro de tres pisos, 21 de seis plantas y siete de nueve pisos. Serán levantados en el sector comprendido por las calles Espinosa, Wenceslao Villafañe, Palos y la avenida Almirante Brown”.

Conclusiones
Aceptamos que el caso bajo análisis resulta un tanto complicado de seguir, pero si Ud. leyó hasta aquí le auguramos éxitos en su vida de relación. Si tuvo la paciencia de ponerse en lugar de un/una funcionario/a que enfrenta tantas complicaciones con optimismo ¿Que no podrá lograr Ud. en situaciones menos densas en su vida laboral, familiar, social, etc.?

Cuando decidí escribir esta nota de ayuda psicológica había otros elementos que estuve tentado de introducir pero que omití en pos de una mayor verosimilitud. Si hubiera incorporado datos acerca de elevados montos de dinero en danza (había pensado en sugerir una licitación por 90 millones de pesos, como ejemplo) probablemente Ud. se hubiera retraído pensando que ésta era una nota negativa con insinuaciones peligrosas y no un mensaje optimista de ayuda psicológica. Peor hubiera sido insistir en un ejemplo en el que los vecinos del lugar consiguen asesoramiento técnico y llegan a una cifra de 50 millones, en lugar de 90, y además señalan otros lugares donde construir y no en el último pulmón que les queda (en el ejemplo que tomamos en este ejercicio el barrio en cuestión tiene sectores que se vienen literalmente abajo, está lleno de conventillos que vuelta a vuelta se incendian, de casas tomadas, etc.). No quisimos complicar el ejercicio, ya que seguramente Ud. hubiera rechazado representar a un personaje tan oscuro. De todos modos le damos esta opción por si quiere repetir el juego con amigos/as deprimidos/as.

Buena suerte y sonría: recuerde que el optimismo es la mejor medicina para superar situaciones adversas.


Intolerancia religiosa poca conocida
“Disidentes” del siglo XIX en una plaza

El reciente descubrimiento de una tumba bajo la Plaza 1ro. de mayo en Alsina y Pasco –en lo que fuera un cementerio de “disidentes”– podría cambiar la finalidad prevista del patio de juegos en construcción para convertirlo en una “sala de interpretación histórica”.

El hallazgo
La Plaza 1ro. de mayo, está siendo remodelada por completo por el Gobierno de la Ciudad y pasará a ser de un lugar virtualmente abandonado a su suerte a una plaza con un atractivo y cuidadoso diseño que será protegida las 24 horas, según afirma Eduardo Epszteyn, titular de la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad. El lugar está a sólo seis cuadras del Congreso Nacional y frente al shopping Spinetto. Si bien las obras están prácticamente concluidas, los trabajos estuvieron paralizados durante siete meses hasta que se otorgó la licitación para construir el moderno patio de juegos. Fueron precisamente operarios de la empresa adjudicataria de este tramo final de las obras quienes descubrieron una lápida de mármol de una niña de 10 meses fallecida en 1886.

El cementerio de los disidentes
Por “disidentes” se conocieron durante el siglo XIX a quienes profesaban otras religiones, en su mayoría protestantes pertenecientes a las colectividades británica, norteamericana y alemana. El primer cementerio con esas características había sido inaugurado en 1821 en Juncal, entre Suipacha y Esmeralda. Dejó de utilizarse cuando se colmó su capacidad de 178 sepulturas en 1833, año en el que se instala el segundo cementerio de disidentes en el lugar que nos ocupa llamado por entonces “Hueco de los Olivos”. El 14 de Septiembre de 1891 se dispuso la clausura definitiva de este segundo cementerio, a pesar de lo cual la última inhumación se habría realizado el 5 de noviembre de ese mismo año.

En 1915 es demolida la capilla que se encontraba sobre la calle Hipólito Irigoyen. En 1923 concluye el traslado de los restos, aunque no se sacaron los no reclamados, que aún permanecen allí. Cabe recordar que en este cementerio tuvo su última morada la esposa del almirante Guillermo Brown, doña Elizabeth Chitti de Brown.

Habiéndose previsto ya en 1921 la construcción de una plaza en el lugar, una ordenanza del 14 de abril de 1925 le asigna el nombre “Plaza Primero de Mayo”, por el día internacional del Trabajo que conmemora a los mártires de Chicago. Se la inaugura en esa misma fecha del año 1928. Ese 1ro. de mayo se descubre también el Monumento al Trabajo del escultor Ernesto Soto Avendaño (1886-1969), que había obtenido el primer premio de escultura en 1921, y que fue adquirido por el Concejo Deliberante para ser ubicado en esta plaza. La obra representa a un hombre de edad madura que lleva sobre su hombro una pesada masa.

¿Por qué ahora?
“El descubrimiento arqueológico obligó a las autoridades a frenar las obras de remodelación de la plaza de Once, que está cerrada hace 7 meses: la Secretaría de Medio Ambiente le estaba cambiando la cara, con un presupuesto de $ 533.450. “Interrumpimos los trabajos para avanzar en la investigación. Si estos hallazgos lo ameritan, en lugar de un patio de juegos instalaremos un Centro de Interpretación, para respetar la memoria histórica de la plaza”, le dijo ayer a Clarín Eduardo Epsztein, secretario de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable del Gobierno porteño. (Clarín 25/02/2006).

Darle al hallazgo entidad de “descubrimiento arqueológico” es sin duda una exageración, ya que lo ubica en la misma categoría conceptual del hallazgo de la tumba de Tután Kamón. No puede haber descubrimiento más que un sentido literal de des-cubrimiento o sea revelar lo que estaba oculto. Sin embargo, lo oculto, en este caso, no es des-conocido. Se sabía de antemano que allí hay muchos restos humanos que no fueron trasladados a la Chacarita en 1923. Está aún sepultada quien fuera la esposa del Almirante Guillermo Brown, tal como lo recuerda otra placa. El marino y su hija Elisa tienen una tumba en la Recoleta.

Pero lo más inquietante es el tenor de los proyectos que se esbozan.
“A menos de 24 horas del hallazgo, los arqueólogos convocados, Sandra Guillermo y Marcelo Wiesel, elaboraron un plan de trabajo que incluye una prospección general de la zona para determinar nuevas excavaciones, la rotulación y análisis de las piezas, la limpieza de las mismas y su posterior interpretación”.
La pregunta obvia es ¿por qué ahora? Si la existencia del cementerio era harto conocida ¿Por qué buscar tumbas enterradas después de haberse remodelado la plaza?. La prospección general ¿significa que excavaran los aproximadamente 8000 metros cuadrados de la plaza o sólo el área de juegos?

La hipótesis primera es un verdadero dislate, pero si se tratara de la segunda excede la comprensión de este cronista: ¿Qué significado reviste obtener una muestra aleatoria –por estar circunscripta a una pequeña zona– de ataúdes de personas comunes enterradas legalmented hace algo más de cien años? ¿Qué aportaría a la comprensión de nuestra historia, las costumbres de la época, etc.? Y en todo caso ¿Desde dónde se justifica privilegiar esa intención por sobre el destino consensuado y contratado de un patio de juegos para solaz y recreación de los chicos del barrio?

Hay otra manera de honrar la memoria
Creemos que las autoridades de la Ciudad deberían dejar descansar en paz a los muertos y construir allí el patio de juegos que necesitan los chicos de la zona. La existencia del cementerio de disidentes podría – en cambio– ser una lección histórica de la intolerancia del culto oficial que impedía reposar en lugares “consagrados” a los muertos que hubieran profesado otras religiones. Para recordarlo bastaría con expandir la sintética mención de la placa existente en el lugar y colocar de alguna manera indeleble los datos históricos conocidos que rememoren y honren a un sector de la sociedad de la época marginado por las autoridades civiles y los mandatarios de la Iglesia Católica.


Desigualdad y fragmentación en la vida cotidiana
Por Hugo Presman

Barrios cerrados, policías privados, vigilancia paga en las esquinas de los barrios de mayor poder adquisitivo, perros, alarmas, edificios con custodia, llaves en los ascensores, escuelas de diferentes grados de calidad, zonas como Puerto Madero y Palermo Viejo de fiesta permanente y chicos pidiendo en las calles, mucho de ellos sostenes de hogares.

Pago de peaje en los barrios marginales. Gente llenando restaurantes y tomando por asalto las ciudades turísticas. Chicos con cerebros destruidos por el paco, la pasta base de pésima calidad que se consigue por un peso. Cartoneros y piqueteros incorporados a la geografía urbana. Reactivación económica, economías regionales en franco tren de recuperación y cincuenta por ciento de trabajo en negro.
El grueso de la población ocupada vive con sueldos que los sitúan por debajo de la línea de pobreza. Desocupación incompatible con una sociedad civilizada. Un mercado dominado por quinientas empresas de las cuales el 63% son extranjeras, las cuales concentran el 78% del valor de la producción y el 93% de las utilidades. Mientras crecen el PBI y las reservas, el superávit fiscal supera al comprometido con el Fondo Monetario Internacional, la distribución del ingreso desmejora, pasando la distancia entre el 10% más rico y el 10% más pobre de 28 a 31 veces del segundo semestre del 2004 al primero del 2005.

Un estudio de economistas del Banco Río, sobre una muestra de las cien mayores compañías admitidas a cotizar e la Bolsa de Comercio de Buenos Aires reveló que sus ganancias en el primer trimestre del 2005 superaron en un 53% a las del año anterior.

“El 84% de los resultados fueron generados por tan sólo once compañías. Y si excluimos a dichas empresas del cálculo, las ganancias de las 89 restantes, muestran un incremento de más del 150 %” (Clarín 26-07-2005 Página 18)

Hambre y marginalidad africana con niveles de vida de los sectores concentrados del primer mundo. La educación y el acceso a la tecnología acentuando las diferencias. Argentina: un país que como Colón fue actor de una equivocación geográfica. Creyó entrar al Primer Mundo cuando penetraba en lo más profundo de la América Latina explotada. Ahí donde estallan la fragmentación y la desigualdad.

Desigualdad y fragmentación I
La sección Carta de Lectores de La Nación es en general, un muestrario de la exteriorización de sectores, más o menos privilegiados, caracterizados por la incomprensión hacia los que no se encuentran en su misma situación. Católicos practicantes acuciados por el divorcio, el aborto, las uniones no tradicionales. Nostálgicos del terrorismo de estado. Vecinas cuya preocupación mayor pasa por la caca de los perros. Ciudadanos que identifican seguridad con endurecimiento de las penas y mano dura policial. Lectores atrincherados en el respeto irrestricto de la propiedad privada, cultores del voto calificado, enemigos de las retenciones a las exportaciones, adoradores del mercado, propagandistas de la apertura irrestricta de la economía, denostadores del estado. Adoradores de la constitución en lo referente al libre tránsito pero amnésicos al momento de recordar los demás derechos.

El domingo 31 de julio se publicó una carta que no difiere de otras del mismo tenor, bajo el título “Gauchos o piqueteros” cuyo texto es el siguiente:

“Hernández sostuvo con su Martín Fierro que los gauchos merecían los mismos derechos que cualquier ciudadano, pero según se ha visto en la Argentina piquetera esto no se cumple. El 26/7 un grupo de nobles gauchos peregrinaban llevando una imagen de la Virgen María; otro grupo de manifestantes, supuestamente maestros, intentó cerrarles el paso, coartando las libertades más elementales. Un abuso más de los que nos acostumbró esta Argentina de los últimos tiempos, pero que quizás nos sirva para reflexionar acerca de cuál es el país que queremos: el de los gauchos (el del trabajo, la fe, la solidaridad, etcétera) o el de los piqueteros (violencia, corrupción, etcétera). Lo que el Chaco nos mostró es el hartazgo de la Patria trabajadora que espera con nuestro gaucho Martín Fierro: ‘ Y han de concluir algún día/ estos enriedos malditos/ la obra no la facilito/ porque aumentan el fandango/ los que están como el chimango/sobre el cuero y dando gritos. Mas Dios – concluye don Martín – ha de permitir que esto llegue a mejorar’ al menos eso es lo que les pedimos a nuestros mayores”

Lo sorprendente resulta no el texto, sino los firmantes: Los alumnos del 9ª A del Colegio Los Robles de Pilar, territorio que tiene la mayor cantidad de countries y barrios cerrados del país.

La supuesta educación de excelencia que reciben estos chicos es la que remata su visión condicionada por la mentalidad de ghetto. Su supina ignorancia proviene de la enseñanza que reciben, de la actitud discriminadora prohijada detrás de los muros que los encierran lejos del mundanal ruido y las patéticas miserabilidades sociales.

Martín Fierro es el gaucho que no encuentra lugar en un campo apropiado y dividido por alambres. Si los chicos de Pilar hubieran vivido en el siglo XIX, sus imprecaciones hubieran ido hacia al gaucho real que hoy reivindican en una lectura mal digerida de la creación de José Hernández, alguien que vivió de cerca lo que relata.

El piquetero es en general un obrero desocupado, cuyo padre es hijo de un cabecita negra que vino a Buenos Aires atraído por las mejores condiciones de vida surgidas por el desarrollo industrial. Era mezcla de inmigrante, criollo e indio. Es lo más cercano a lo que los jóvenes de Pilar creen enaltecer. La inmigración y la persecución del indio y el exterminio de los gauchos en las guerras civiles, cortó la posibilidad de una historia transmitida vía oral que desmintiera la escrita por el fundador de La Nación.

Los chicos del Colegio Los Robles se conmueven por quienes se disfrazan de gauchos y discriminan a los más directos descendientes de aquellos. Si prejuicios e ignorancia histórica se fusionan el resultado, entre otros detritus puede ser una carta de lectores de La Nación.

Según el biólogo Daniel Corach, director del Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, afirma:

“Tenemos un 60 % de la población con componentes genéticos amerindios. Es decir, con antecedentes indígenas… Esto es rechazado por la clase media… Tenemos, desde el vamos, una visión falsa de nosotros mismos, una visión que la genética desmiente categóricamente” Pagina 12, 10-08-2005.
Fácil es de suponer que de ser conocida esta información científica entre los padres del Colegio Los Robles, en los barrios cerrados, los consultorios de los psicoanalistas de verían atestados de pacientes con conflictos de identidad.

Desigualdad y fragmentación II
En una sociedad fragmentada por la desigualdad, hasta los baños tienen restricciones.Esto lo refleja con precisión, una carta publicada en Página 12, el 2-08-2005: “Eduardo Galeano citando a alguien o en texto propio decía: “Si la mierda fuera oro, los pobres no tendrían culo”. Pero los pobres tienen, no solo culo, sino también ganas de usarlo. Todo esto, que podría parecer burdo, cruel y de mal gusto, no lo es tanto como la realidad que registro cada día más acuciante; en Buenos Aires si no se dispone de algo de plata, o por lo menos de ropa “presentable” no se puede ir al baño. Esto no es un eufemismo. Lo cierto es que no se permite el acceso al baño a la gente que no consume algo en el bar en cuestión; no tenga domicilio fijo o al menos una buena imitación; no apruebe el rápido pero no por eso menos denigrante chequeo de los empleados de las estaciones de servicio, que antes de conceder la privilegiada llave nos miran de arriba abajo, controlando la calidad de nuestras texturas; no se haya bañado en forma reciente; no disponga de otro medio de vida que reunir cartones y misceláneas; no disponga de edad, lucidez, facilidad y coraje en la palabra, suficientes para insistir en el pedido…Hay más categorías. También hay periodistas, asistentes sociales, funcionarios, políticos, etc, para investigarlas, ya que no paliarlas.
Es mucha, mucha la gente que no reúne las condiciones imprescindibles para hacer pis y caca en otro lugar que no sea en la calle.

“Al sacar entradas para los espectáculos infantiles del San Martín, por ejemplo, nos encontramos con que los baños no estaban habilitados y que los bares próximos solo los habilitan a clientes. Éramos cuatro y al parecer si reuníamos las condiciones necesarias y suficientes, pero nos informaron que el baño permanecía cerrado para evitar ’que se llene de cirujas (sic)’. Mis nietos no conocían el término y pensaron en insectos extraterrestres. Les expliqué que los cirujas son gente como uno sin las texturas correctas. Que la categoría se va ampliando y un buen día nos incluirá. Y en mi condición de docente jubilada, me pregunto si con una jubilación próxima tal vez no cambien las características de mis ropas, la lucidez que me iba caracterizando, la orientación en el espacio y el tiempo necesarios para volver o encontrar algún rincón propicio y me vea obligada a no tener culo” (María Elena García Autino.).


Ex juez juzga difamatorio un artículo de La Urdimbre

05/03/2006 11:04
“Señor Director: Leí en su revista un artículo referido a la clausura de Shell que siendo juez realicé años atrás. La nota contiene falsedades y es calumniosa” reza el e–mail enviado por Daniel Llermanos, ex Juez de Lomas de Zamora, a esta redacción.

El artículo llevó por título “Shell ¿Enemiga pública del medio ambiente?” Se publicó en la edición de La Urdimbre de diciembre de 2004. Este es el pasaje en el que se menciona al remitente:

“Hace unos pocos años, la petrolera Shell intentó instalar en su país de origen, Holanda, una planta de coque. El coque de petróleo es un combustible sólido que se obtiene en hornos a 1000 grados de temperatura. Las chimeneas de esas plantas arrojan sustancias probadamente cancerígenas al ambiente: los hidrocarburos aromáticos (benceno, tolueno, etc.). La esclarecida población holandesa le impido a Shell consumar su pretensión. La empresa, sin embargo, no se dio por vencida. Decidió trasladar su negocio a una filial del Tercer Mundo. En 1995, se vino al Dock Sud.
Aquí también se encontró con una fuerte oposición de vecinos del propio Dock Sud y de los barrios de Boca, San Telmo y Barracas, entre otros. Participaron organizaciones ecologistas y también se involucraron expertos de la Universidad de Buenos Aires. Se hicieron reuniones que convocaban a centenares de participantes, hubo pintadas, marchas frente a las instalaciones de la Shell en Dock Sud y, finalmente, un recurso de amparo interpuesto ante el juez de Lomas de Zamora, Llermanos. Este juez había trascendido a los medios por su campaña sanitarista y bromatológica y se lo recuerda como el Juez de la Muzzarella.

Llermanos dictó una medida de no innovar, con lo cual se impedía el inminente encendido de los hornos de la planta de Shell. Una semana más tarde cundió el desaliento entre las filas de los vecinos. La planta había comenzado a funcionar. ¿Cómo era posible? ¿Desafiaban una medida de no innovar de un juez de la Nación? No, ¡Llermanos había levantado la medida a espaldas de la demanda! Tiempo después el juez de Lomas renuncia al descubrirse que el affaire de la muzzarella era extorsivo, organizado desde su propio Juzgado. Sin apoyo del sistema político (gobernaba Menem) y con una justicia venal, resultó vano el esfuerzo desplegado por la gente común.”

En su mensaje Llermanos agrega lo siguiente:
Primero: Yo no fui Juez de la Nación, fui Juez de la Provincia de Buenos Aires elegido por el gobernador radical Armendáriz. Ninguna causa de mi juzgado tuvo una condición irregular y la clausura de Shell –motivada por falta de habilitación municipal– se levantó cuando cesó la irregularidad.
Jamás tuve la más mínima cercanía con el menemismo. Es más en 1997 fui candidato a diputado nacional por Frente País, opositor a Menem.

Sufrí además de amenazas (verbales y a balazos) ataques armados por la prensa que afortunadamente pude conseguir rebatir judicialmente en el Juzgado Civil 31 de Buenos Aires donde demostré la intencional falsedad de Canal 13 que debió indemnizarme.
Ahora Ud. se suma –quizá ingenuamente, o por desinformación– a aquella campaña vergonzante. Deseo se comunique a mi celular o por este medio, para aclarar las cosas debidamente. Atentamente, Llermanos

Respuesta del director de La Urdimbre

05/03/2006 12:47
Sr. Llermanos: Mis fuentes de información fueron en su momento el programa de Canal 13 a que Ud. hace referencia y miembros del movimiento contra la instalación de la planta de coque. Me alegra saber que Ud. haya conseguido demostrar que el contenido del programa era falso.

Vamos a reproducir este mail en la próxima edición de la revista a modo de derecho a réplica o mejor aún sería una nota suya más extensa donde incluya los detalles acerca del levantamiento de la medida de no innovar que en aquel momento produjo una verdadera consternación entre quienes luchaban para impedir la habilitación de la planta de Shell.

Saludos , Alfredo Roberti

Datos nuevos

Después de enviado el mensaje hicimos algunas indagaciones. El programa a que alude Daniel Llermanos fue una investigación de Canal 13 –de la que no teníamos noticia– en la que se intentó demostrar que el juez participaba de una red que sacaba presos mediante sobornos.

La especie no quedó demostrada y la Cámara confirmó el fallo de primera instancia a favor del juez, cuyo punto 1 dice:

“Corresponde confirmar la sentencia de Primera Instancia por la cual se hizo lugar a la demanda y condenó solidariamente a los demandados –periodistas y productora de un noticiero– por los daños y perjuicios sufridos por el actor, en virtud de las calumnias vertidas por aquellos, en un programa televisivo donde se vinculó al actor, en ese entonces juez, titular de un Juzgado Criminal y Correccional del Departamento Judicial de Lomas de Zamora– con el delito de cohecho agravado reiterado, involucrándolo en “una organización dedicada a la venta de la libertad de los detenidos....formada por jueces, policías, abogados y seudoabogados”. (Setiembre 6, 2004).

El fallo completo puede consultarse en: www.intermunicipios.com.ar/noticias/municipalnl/
article_2004_09_6_3132.html.

En realidad, no era éste el programa del Canal 13 a que hacíamos referencia. Las sospechas de mal desempeño aludían a otras cuestiones (“Tiempo después el juez de Lomas renuncia al descubrirse que el affaire de la muzzarella era extorsivo, organizado desde su propio Juzgado”). Tampoco dijimos que Llermanos fuera menemista. La alusión a Menem para nada lo involucraba: “Sin apoyo del sistema político (gobernaba Menem) y con una justicia venal, resultó vano el esfuerzo desplegado por la gente común.”

La respuesta del ex juez

06/03/2006 1:32
Señor Alfredo Roberti:
Le agradezco que haya tenido la deferencia de contactarse conmigo. Es muy difícil explicar uno a uno la verdad cuando un medio de difusión tan poderoso como el grupo Clarín opera no como medio sino como grupo de presión, pero bastará recordar como el Juez Marquevich por ponerse en el camino de la presidente del grupo (no por la Operación Langostino), perdió el cargo.

Entre las empresas que como Juez clausuré, se cuentan Unilever, Bieckert, Colgate, Shell, Villa Del Sur, Mastellon, Antirrabicos Municpales, Frigoríficos. Estas cosas generan enemistades. Máxime en un país acostumbrado a funcionarios cobardes. ¿Por qué no estaba clausurado Cromagnon? Medio país debería estar clausurado hasta que los empresarios pongan sus cosas en regla. Ocurre que por un lado la ley protege la industria lícita y los funcionarios la industria ilícita.

Es penoso que periodistas –de todos los medios– caigan tan fácilmente en la trampa de la difamación. Pero Ud. debe saber que yo era absolutamente consciente de que podía sufrir lo que sufrí. Señor mío: si pagaron para que me maten porqué no pagarían para ensuciarme. El objetivo, obviamente, no era yo. El objetivo era el modelo que yo representaba. Nada más peligroso para el menemismo corrupto de la época que un juez dispuesto a convertir la ley en letra activa (Recuerdo a los matones del Municipio de Lanús amedrentándome con cadenas para evitar una Inspección e infinidad de amenazas).

Había que matar el ejemplo que los jóvenes funcionario podían tomar. A Ud. y a otros medios los usaron de difusores de la campaña sucia. Fueron ingenuos colaboradores. Pero, alguna culpa tienen porque publican sin indagar. Creen que si lo dijo Clarín lo dijo el Papa y Clarín no representa a ninguna santidad (¿Se olvidan de Papel Prensa y de sus socios militares?).

Volviendo a lo de Shell, le cuento lo que recuerdo.
1) Los vecinos del Doque hicieron la denuncia.
2) Ordené análisis que revelaron gases en la atmósfera sin poder determinar la empresa emisora.
3) La única razón en que fundé mi fallo de clausura consistió en un detalle increíble: carecía de habilitación municipal.
4) Shell apeló y la Cámara de Lomas por unanimidad respaldó mi fallo.
5) La Municipalidad habilitó la planta y mi fallo no podía ser otro que el levantamiento de la medida.

Le dejo un saludo muy cordial, sin antes reiterar que lamento no haber podido, en casos como el suyo, ser el ejemplo que el país necesita. En este país, a los valientes se los mata. Daniel Llermanos