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revista La Urdimbre nro. 108 - ENERO 2012
Esta es la edición número 108, enero 2012, de nuestra revista mensual gratuita

Liberan cóndor rehabilitado en zoo de Buenos Aires
cóndor liberado en Catamarca

SUBTES: Forever Young
Pr Agrupación Amigos del Subte
con melodías de época. A partir del 8 de enero, domingos de enero y febrero a las 18 hs.
Visita guiada en el Edificio de la ex Munich
ex confiteria munich
liberan molinetes en lapsos matutinos y vespertinos
Protesta sindical por aumento en subtes


las funciones se reanudarán el próximo mes de febrero
El Planetario equipado con tecnología de última generación
plaanetario Galileo Galilei
La "Defensora" y la especulación inmobiliaria
Por Enrique Viale, Sebastián Pilo y Jonatan Baldiviezo*
para su posterior puesta en valor
La Ciudad propone expropiar la ex Confitería El Molino


¿A quiénes defiende Alicia Pierini?
en la ex esma
Presentan archivo de la memoria de la diversidad sexual
archivo de la memoria de la diversidad sexual
para invertir en el Centro Cívico de barracas
Venderán el Edificio del Plata

derrumbe de edificio bartolomé mitre 1200
Evitable pérdida de patrimonio y de una vida
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Edición Impresa de La Urdimbre, marzo 2007
Editorial

En la remera del trabajador pueden verse el logo y la leyenda del Ministerio de Espacio Público. Se trata, puede presumirse, de un empleado del Gobierno de la Ciudad.

Como el retorno de las cuadrillas propias —después de años de tercerización— sorprendió al cronista de La Urdimbre, éste quiso saber más. Les pidió en principio confirmación de la relación laboral con el GCBA a algunos operarios que calzan las remeras de marras en la renovación de veredas en Catalinas Sur. Y ¡oh sorpresa! no son “empleados municipales”. Son asalariados de una empresa contratista. ¿Por qué usan entonces una identificación falaz, un engañoso disfraz?

Si no son empleados del Gobierno no deberían usar identificaciones que induzcan a error. La explicación podría residir en la actitud marquetinera de algunos sectores oficiales en promocionar su trabajo y, de paso, la figura del Jefe de Gobierno de cara a las próximas elecciones. Este “engaño” menor no debería empañar la realidad de un plan de obras que es notorio en la zona, cuyas principales realizaciones se ilustran en las imágenes color de este número de nuestra publicación.

Sin embargo, la cuestión no termina allí, tiene un nuevo giro. Los trabajadores consultados afirman que esa única pieza de la ropa de trabajo se las dieron (en realidad de las prestaron) en la empresa. ¿Por qué no usan ropa de trabajo de esa empresa, la constructora que los emplea? y ¡oh, segunda sorpresa! porque tampoco son empleados del contratista. ¿Que son, entonces? Son trabajadores en negro, según algunos de los consultados se animaron a admitir.

O sea, el Gobierno de la Ciudad ¿permite, promueva, alienta o ignora, el uso del logo de uno de sus ministerios en trabajadores con quienes no se cumplen las leyes laborales?

Hay más. La empresa contratista emplea a dos grupos de trabajadores. Pertenecen a distintas cuadrillas y si bien hacen el mismo trabajo de renovación de baldosas, la mayoría de los trabajadores ignora quienes son “los otros”. Como en uno de esos grupos afirman que están empleados y cobran su sueldo mediante sobre reglamentario y en el otro no, podría presumirse que el uso de la camiseta oficial pudiera ser una forma conveniente de hacer pasar gato por liebre.

El IVC no es exhibicionista

Un caso inverso —diríamos diametralmente opuesto— un ejemplo de actitud circunspecta, es el que exhiben (con perdón de la palabra) las autoridades del Instituto de la Vivienda del GCBA. La tardía exhibición (oh, oh, oh, de nuevo) de un cartel de obra en la construcción que el IVC lleva adelante en el predio de Espinosa 351, omite un dato fundamental: no dice cuál es la empresa que ganó la licitación y, como si eso fuera poco, tampoco dice cuánto le cuesta la obra al contribuyente de la Ciudad, porque no olvidemos se trata de fondos provenientes del presupuesto oficial que se nutre de impuestos de ABL, ingresos brutos, etc. que pagamos todos.

Una aclaración que despeja cualquier certeza

En el número anterior de La Urdimbre hicimos referencia al “desprecio oficial por el diálogo” que había exhibido el Instituto de la Vivienda con (algunos) vecinos de La Boca. En eso hubo un avance. Una delegación preocupada por la construcción de Espinosa 351 fue recibida por el gerente general del IVC, Andrés Filón. Tal como había trascendido, la construcción es un hogar de tránsito que albergará 56 familias, una en cada unidad de los departamentos de dos plantas de un programa de reconversión de conventillos, que serían alojadas en forma temporaria a medida que se concluyan las viviendas definitivas.

Esto fue confirmado por el funcionario, quien además defendió la calidad de los materiales, el método constructivo y la finalidad de la obra. A la hora de dilucidar otros interrogantes, los asistentes a la reunión —entre quienes nos encontrábamos en función periodística— no dimos crédito a lo que escuchamos: “No se hizo licitación, se trata de una contratación directa”, afirmó el funcionario. ¿Por qué suma? preguntaron los vecinos.

“Eso no los sabremos hasta que termine la obra”, respondió impasible Andrés Filón, quien antes había aclarado que no es arquitecto sino economista.