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revista La Urdimbre nro. 108 - ENERO 2012
Esta es la edición número 108, enero 2012, de nuestra revista mensual gratuita

Liberan cóndor rehabilitado en zoo de Buenos Aires
cóndor liberado en Catamarca

SUBTES: Forever Young
Pr Agrupación Amigos del Subte
con melodías de época. A partir del 8 de enero, domingos de enero y febrero a las 18 hs.
Visita guiada en el Edificio de la ex Munich
ex confiteria munich
liberan molinetes en lapsos matutinos y vespertinos
Protesta sindical por aumento en subtes


las funciones se reanudarán el próximo mes de febrero
El Planetario equipado con tecnología de última generación
plaanetario Galileo Galilei
La "Defensora" y la especulación inmobiliaria
Por Enrique Viale, Sebastián Pilo y Jonatan Baldiviezo*
para su posterior puesta en valor
La Ciudad propone expropiar la ex Confitería El Molino


¿A quiénes defiende Alicia Pierini?
en la ex esma
Presentan archivo de la memoria de la diversidad sexual
archivo de la memoria de la diversidad sexual
para invertir en el Centro Cívico de barracas
Venderán el Edificio del Plata

derrumbe de edificio bartolomé mitre 1200
Evitable pérdida de patrimonio y de una vida
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Nota en Edición Impresa de La Urdimbre, NOVIEMbre 2007
tapa La Urdimbre noviembre 07

Estoy en el Sur desde 1992, por opción. Y quiero, como todos ustedes, disfrutar una mejor calidad de vida en el lugar donde vivo. La lista de problemas a solucionar en la zona es larga y en estos cinco años de publicación de La Urdimbre hemos abordado diferentes facetas de los mismos, sobre todo en La Boca, Barracas y San Telmo.

Debido a una circunstancia fortuita, hoy quiero ocuparme de uno en particular. El pasado jueves 18 de octubre, a las 6:30 de la tarde, tres ciegos –dos mujeres y un hombre– trataban de abrirse camino al teatro Verdi en la avenida Almirante Brown. Estaban en la vereda de enfrente, pero iban en sentido contrario dirigiéndose hacia un obstáculo casi insuperable: un tramo de la vereda cuyo nivel se eleva bruscamente 50 centímetros. En la breve charla que tuvimos mientras los acompañaba al teatro me enteré de que iban allí para escuchar a la orquesta sinfónica nacional de ciegos. Celebraban el centenario del nacimiento de su fundador, Pascual Grisolía, un músico de Chivilcoy, mi ciudad natal, y a quien conocí siendo yo chico.

Pero el tema es otro: las veredas de La Boca. Todas, aunque muy particularmente las que corresponden a áreas otrora inundables, debido a las dificultades adicionales que presentan al desplazamiento de las personas. Esto también es extensivo a zonas de Barracas, sobre todo en la avenida Patricios “límite” entre los dos barrios. La caprichosa topografía de estas aceras es el producto de la no menos errática iniciativa privada: cada quien se protegía de las inundaciones elevando la cota de “su” vereda a la altura que le resultara más segura. Entre “optimistas” y “pesimistas” extremos quedó conformado un extraño paisaje que cobija a toda la gama de precauciones intermedias.

Quienes más padecen hoy las consecuencias de esa falta de planificación (o exceso de creatividad) son las personas de edad avanzada. Ni que hablar de no videntes o discapacitados en sillas de rueda. Para estos últimos es imposible escalarlas, para un ciego una penosa hazaña.

Las veredas –podríamos exagerar– estuvieron allí desde siempre, y como los camellos que –según Borges– no se mencionan en el Corán, no hablamos de ellas. La metáfora viene al caso ya que no se habla de veredas en La Boca o Barracas de hoy o de camellos en el libro sagrado, por la misma razón: han pasado a formar parte de la vida cotidiana de la gente y hay temas más importantes que tratar.

Pero nuestras “no aceras” afectan particularmente la calidad de vida de los más vulnerables y por ello debieran ser tópico de la agenda vecinal y formar parte de la lucha por un mejor espacio público. En mi caso, tuve que toparme con tres ciegos y ponerme por un instante en el lugar de ellos, para despertar del sopor de la rutina y el acostumbramiento.

La ciudad poco amistosa
En Clarín del 25 de octubre leemos “Según un especialista en cuestiones urbanas de las Naciones Unidas, la Ciudad de Buenos Aires no es amigable para personas mayores. La observación puede ampliarse para incluir al resto de la población, afectada por numerosos problemas pendientes de resolución”.

“El experto del organismo internacional Alexander Kalache, que presentó el trabajo en Buenos Aires –agrega la nota– sostuvo que la Ciudad es poco amigable para la tercera edad por cuestiones como las medidas de las escaleras en los edificios, el estado de las veredas y las características del transporte público, entre otras”.

Al cierre de esta edición no hemos podido conseguir el estudio para conocer más detalles. Aun así, nos resulta llamativo, que no se destaque lo principal: Buenos Aires dividida en dos. En el Sur tenemos el Riachuelo, el Polo Petroquímico, las calzadas destruidas por el tránsito pesado, las veredas inaccesibles. Nuestros viejos son en promedio mucho más pobres que en el Norte de la Ciudad y asisten a hospitales colmados. Decir que Buenos Aires es tan sólo “poco amigable” es escamotear una realidad mucho más compleja, una simplificación similar al ingreso per cápita de Kuwait, donde el jeque gana cien millones por día y así contribuye a elevar el “ingreso promedio” del conjunto. ¿Tendremos que agradecer a la Recoleta, Palermo y Belgrano por no estar peor como Ciudad?

Transformaciones urgentes
La magnitud del daño es tal que las necesarias transformaciones sólo podrán realizarse a través de la obra pública. Las veredas tienen que pasar a ser parte del espacio público en lo formal ya que lo son en la realidad. Es increíble que la responsabilidad sobre la vereda recaiga aun en el propietario frentista. En las postrimerías de la gestión Telerman se tomaron buenas iniciativas en el sentido contrario y así es como se renovaron veredas mediante un programa de inversión pública a la largo de la avenida Paseo Colón y de la avenida Caseros entre Defensa y Montes de Oca, para citar un par de ejemplos en nuestra zona.

Diseño para imitar

Viejos edificios de la ciudad de Nueva York en los que se aplicó la elegante solución de una escalera para cada acceso, en lugar de elevar la vereda en su conjunto.En la actualidad se los recicla manteniendo las caterísticas originales y tienen un gran demanda, que justifica su puesta en valor. En el medio,un negocio en Aristóbulo del Valle y Patricios, con resolución similar a la de los edificios neoyorquinos.

En Boston y en Nueva York pueden verse edificios antiguos que tienen a la entrada un tramo de varios escalones, como puede apreciarse en las fotos. El diseño de estos edificios a un metro o algo más del nivel de la vereda tuvo originalmente la intención de evitar en días de lluvia el ingreso del barro y la bosta de los caballos, abundantes a nivel de la calle, un problema que existía cuando los departamentos fueron construídos y los caballos eran el principal modo de locomoción. ¿No es ese un buen diseño para generalizarlo en nuestros barrios en reemplazo del peligroso cambalache de las veredas actuales? La foto del medio muestra la aplicación de ese principio en un negocio de la avenida Patricios.

Un caso de justicia distributiva
La Legislatura acaba de consensuar los aumentos del impuesto de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) que quedarían en breve plasmados en la respectiva ley con fuertes subas en sectores de privilegio –como es el caso de Puerto Madero– y poco o ningún aumento en barrios contiguos al Riachuelo.

Desde la filas del macrismo se argumenta que se está aplicando un principio de justicia distributiva, lo cual es cierto a medias. Gravar más a Palermo que a Villa Soldati en principio está bien, pero luego hay que aplicar los excedentes obtenidos por esa vía de los contribuyentes de Palermo, para mejorar la calidad del entorno de los habitantes de aquel barrio del Sur en sus calles, sus veredas y el alumbrado público de la zona. De esa manera se cerraría el círculo virtuoso y sería un verdadero ejemplo de justicia distributiva por un lado y de utilización de partidas dentro de los alcances de los impuestos de los cuales provienen. Hasta ahora la realidad es otra y está a la vista: los ingresos del tesoro local se han utilizado prioritariamente para mejorar y embellecer calles, veredas, plazas y parques del Norte de la Ciudad. Que es donde viven los funcionarios, los ricos y los famosos.

Si la inversión de cada tramo de vereda renovada y convertida en accesible para todos –en La Boca o Barracas por ejemplo– proviniese de los contribuyentes de Barrio Parque o de Puerto Madero, estaríamos ante un caso de justicia distributiva explícita, al estilo Robin Hood, que les quitaba a los ricos para darle a los pobres. ¿A esto se refiere Santilli, el legislador macrista que utilizó la frase “justicia distributiva”? ¿Querrá el macrismo revertir la tendencia y desairar a los amigos?

Epílogo
No deja de ser una ironía que en un barrio donde la gente camina por las calles por no poder utilizar las veredas en vastos sectores, tengamos también la meca del turismo receptivo internacional. El maravilloso invento: Caminito, ese shopping de souvenirs que pasa por ser ”la cuna del tango”. For export, desde luego. Hace unos días, no me sorprendió un documental de la televisión alemana que decía precisamente eso. ¡Que Caminito era la cuna del tango!

Caminito recibe más gente del exterior que cualquier otro destino turístico local, pero no está integrado al tejido orgánico del barrio. Es un enclave, es decir una factoría orientada al consumo extranjero (o al menos no local) de productos y servicios. Y lo más importante, el combo Caminito + Bombonera exporta a La Boca, como lugar pintoresco habitado por fanáticos del fútbol y del tango, que bailan en las calles y viven en casas de chapas multicolores, onda “naive”.

En fin, estas ideas las comencé a elucubrar después de mi encuentro con los ciegos. Como no sabía que hacer con ellas, las comparto con Uds., en la esperanza de que entre todos hagamos algo.

Alfredo Roberti