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revista La Urdimbre nro. 108 - ENERO 2012
Esta es la edición número 108, enero 2012, de nuestra revista mensual gratuita

Liberan cóndor rehabilitado en zoo de Buenos Aires
cóndor liberado en Catamarca

SUBTES: Forever Young
Pr Agrupación Amigos del Subte
con melodías de época. A partir del 8 de enero, domingos de enero y febrero a las 18 hs.
Visita guiada en el Edificio de la ex Munich
ex confiteria munich
liberan molinetes en lapsos matutinos y vespertinos
Protesta sindical por aumento en subtes


las funciones se reanudarán el próximo mes de febrero
El Planetario equipado con tecnología de última generación
plaanetario Galileo Galilei
La "Defensora" y la especulación inmobiliaria
Por Enrique Viale, Sebastián Pilo y Jonatan Baldiviezo*
para su posterior puesta en valor
La Ciudad propone expropiar la ex Confitería El Molino


¿A quiénes defiende Alicia Pierini?
en la ex esma
Presentan archivo de la memoria de la diversidad sexual
archivo de la memoria de la diversidad sexual
para invertir en el Centro Cívico de barracas
Venderán el Edificio del Plata

derrumbe de edificio bartolomé mitre 1200
Evitable pérdida de patrimonio y de una vida
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Nota editorial Edición Impresa de La Urdimbre, setiembre 2007
EDITORIAL
Por Alfredo roberti

“Quién controla el pasado controla el futuro; quien controla el presente controla el pasado” (George Orwell ‘1984’ )

¿Usted escuchó alguna vez los nombres de Juana Rouco Buela, Virginia Bolten, María Collazo o Teresa Caporaletti? ¿Sabe quienes fueron esas mujeres? Casi con certeza que no. Son parte de la historia que no se enseña en las aulas y no frecuenta la historiografía de nuestro país.

Convengamos que Ud. tampoco está obligada/o a saber acerca de Silvia Bleichmar o María Inés Mato, dos notables mujeres del presente, de las que también hablamos en estas páginas. En cambio, Silvia Suller, Andrea Frigerio o Nazarena Velez ¿Le suenan?

Dentro de poco también vamos a estar familiarizados con el rostro y la figura de la niña devenida modelo de pasarela de la noche a la mañana. Fue “descubierta” por Pancho Doto mientras cartoneaba en Palermo (ella, a él no le hace falta). La chica tiene 15 años y habla para la televisión con una notable frescura. Vuelve con un notero a la esquina de Palermo y se encuentra con dos chicos cartoneros conocidos.
-¿Qué quieren ser cuando sean grandes? pregunta el cronista.
–Yo futbolista, responde uno de ellos, de once años tal vez.

Pasar de ser anónimo encubierto a sujeto descubierto, ésa parece ser la clave de la salvación individual a la que nos acostumbra esta cultura de la exaltación del triunfador.

Cien años atrás las mujeres anónimas del pueblo, que se mencionan al inicio de esta nota, se asomaron a la posteridad por haberse destacado en una epopeya popular sin efeméride. No fue para alejarse de los hombres y mujeres de trabajo como ellas, sino para reafirmar su pertenencia. Un chico de quince (algunas crónicas dicen dieciocho) murió en los sucesos. Según la autora de la nota central de esta edición “La policía entra en el conventillo donde vive, y lo fusila a la vista de los vecinos”. En otros relatos se habla de una “bala perdida”. Como quiera que sea ¿Quién recuerda a Miguelito Pepe? En cambio el que dio la orden tiene plaza y calle en Buenos Aires y la escuela de la Policía Federal también recuerda al uniformado.

“Hay que tener en cuenta que la historia es la política del pasado, como la política es la historia del presente. No entender como fue la política en el pasado es haber quedado sin brújula para analizar el presente”. (Hugo Presman).

La historia se repite (como comedia)

Una llamativa confluencia –astral tal vez– provocó el extraño suceso que podría tener un “aire de familia” –aunque lejano– con aquella rebelión contra el aumento de los alquileres de 1907. Tuvo lugar en estos días. Como por arte de magia, Jorge Telerman sacó de la galera un descomunal ajuste al impuesto de Alumbrado, Barrido y Limpieza. ¡Para qué! Por poco provoca una nueva sublevación popular. Ya se habían programado marchas convocando a la ciudadanía a resistir los aumentos. Y no era para menos: aquí en el Sur pobre ìbamos a pagar “tan sólo” un 50% de más. En cambio, los ricos en el Norte hubieran tenido que desembolsar un ¡200% extra! Pero la cuestión se diluyó tras un repliegue del Jefe de Gobierno. Página 12 tituló “Barrido antes de alumbrado” haciendo referencia a la presión de la marea opositora (todos menos el PRO de Macri) que dio lugar al traslado del asunto a una comisión legislativa con el encargo de estudiar la cuestión. Las cacerolas volvieron a ocupar su lugar en la cocina.

Sin embargo, las semejanzas entre aquellos acontecimientos trágicos y la situación a que dio lugar la iniciativa del Jefe de Gobierno saliente no terminan allì: según la autora de la nota de referencia, el exagerado aumento en los alquileres [que provocaron la reacción de los inquilinos en 1907] habría sido resultado de un nuevo impuesto inmobiliario que empezaría a regir al año siguiente. “Los oligarcas, siempre previsores –afirma Ana María Ramb– se curan en salud, y ya en 1907 aplican un aumento preventivo a sus inquilinos”.

Cien años después quedan pocas dudas acerca del resultado equiparable de ambos episodios, en ese aspecto al menos: los inquilinos de la Buenos Aires de hoy –que ya pagan indirectamente el precio de un boom especulativo de la construcción– terminarían desembolsando una cierta cantidad de pesos extra a fin de mes.

La mayor parte de los análisis políticos y periodísticos descreen que la iniciativa tenga relación alguna con la finalidad declarada por Telerman quien afirma haberla tomado para corregir una situación inequitativa y así “dejar su impronta”. Se trata –dicen– de un acuerdo con el PRO. La recaudación extra hubiera servido para disminuir el déficit antes de la entrega del poder y Macri se libra de iniciar su mandato con una medida impopular.

En materia de transferencias, leemos en el diario de los Mitre: “Mauricio Macri prometió acabar con el pánico nuestro de cada día, con los piquetes, con la venta ambulante, con la usurpación de viviendas y con unas cuantas cosas más, para las que necesita la compañía de una fuerza policial”. (José Ignacio Lladós, Diario La Nación 23/08/07). La inquietante afirmación nos remite nuevamente a los comienzos del siglo pasado ¿Estará efectivamente en los planes del nuevo gobierno de la Ciudad, convertir a la policía –ya sea el sector de la Federal que fuera traspasado o bien una nueva fuerza– en un factor de disciplinamiento social, como lo fuera entonces?

Como cierre de estas reflexiones, recordamos a Bertold Bretch, cuando dice: “El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la carne, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. Es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nacen la prostituta, el niño abandonado y el peor de todos los bandidos: el político corrupto, mequetrefe y lacayo del gran capital”.