La onda
expansiva de Neuquén llega a la Capital del país,
donde el candidato de la derecha sostiene los mismos principios
que su aliado, el Gobernador Sobisch. Salvo que pueda demostrar
que lo suyo es sacarse fotos en la villa y saltar baches que la
Ciudad no arregla.
La mala suerte de la derecha
Digan lo que quieran, lo que le pasó al Gobernador de
Neuquén es un caso típico de la peor mala suerte
imaginable.
Primero, el muerto es un maestro. No sólo eso: se había
recibido a los 38 años, dos antes de la tragedia, trabajando
como empleado administrativo del gremio de los albañiles.
Buen tipo, bajo perfil, querido por la gente. La figura de Fuentealba
se agrandará míticamente a la par que la de su
verdugo, Sobisch, se diluirá en la cloaca de la Historia.
Podía haber sido un piquetero convencional, mejor aún
un incendiario de Quebracho, pero no, la mala suerte quiso que
fuera Carlos Fuentealba, profesor de Física y Química
en una escuela de chicos pobres.
Segundo: el asesino pudo haber sido un policía cualquiera,
pero no, quiso la mala suerte que tuviera dos condenas por vejámenes
y apremios ilegales que ¿inexplicablemente? aun permanecía
en la Fuerza (apeló la condena de primera instancia y
siguió delinquiendo).
Tercero: el asesino pertenecía al Grupo Especial de
Operaciones Policiales (GEOP), un cuerpo de choque creado por
Sobisch en flagrante violación a la Constitución
provincial.
Talvez si Sobisch no hubiera creado el GEOP, al policía
se lo hubiese exonerado o separado del cargo y el Gobernador
dejara de creer que el derecho a la libre circulación
está por encima del derecho a la vida –como piensan
también sus compañeros de ruta de la derecha–
no estaríamos hablando de un caso de mala suerte.
Dice Mario Wainfeld en Página 12 del 9 de abril acerca
de Sobisch: “Lo que hizo lo hizo para seducir a la parte
de la población que, tras su indignación por los
recortes de las libertades camineras, revela cuanto no ha incorporado
a su acervo político el valor supremo de la vida y pide
toda la muerte que le sea posible pedir en público. Ellos
sí que no olvidan y se muestran incapaces de dejar en
el pasado guardias blancas, ligas patrióticas, tres A
y dictaduras varias: en su obstinación y su apego al
pasado, la derecha social y política de la Argentina
es un mundo éticamente penoso.” www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-83018-2007-04-09.html
-
Sobisch y Mauricio Macri no tienen y nunca
han tenido planes electorales conjuntos, sólo ”conversaciones”.
No es cierto que uno sería candidato a presidente y
el otro a vice, según se revelara como medían
ambos en las encuestas. Como éstas relegan al lider
de PRO a un ignoto lugar en las presidenciales, la alianza
electoral Sobisch-Macri no se concretó y –esto
es un dato de la realidad y no una desmentida– Macri
va por la Ciudad.
-
Con respecto a su actuación en la Ciudad,
Mauricio Macri no tuvo intervención alguna en el golpe
institucional que derrocó a Ibarra. Miente Sara Bergenfeld,
ex integrante del bloque de Compromiso para el Cambio en la
Legislatura que dice haber sido echada por no acatar las órdenes
de junior.
-
Nunca afirmó el candidato de la derecha
en la Ciudad: “Los cartoneros son unos delincuentes”;
una izquierda enquistada en los medios lo escrachó
fuera de contexto. Es una de las cosas que más le duele
a Mauricio, a quien se lo pudo ver posando junto a una niña
de la villa (podría ser hija, sobrina o hermana de
algún recolector informal de residuos), muestra clara
de la sensibilidad social del candidato.
-
Tampoco intentó Macri criminalizar la
protesta social cuando se discutía el Código
de Convivencia Urbana de la Ciudad de Buenos Aires. O sea,
nunca propició palo y palo con quienes cortan calles
y rutas como en Neuquén, al menos no se le conoce pronunciamiento
alguno para el caso de que los protagonistas fueran docentes.
Cómo actuar con los piqueteros de paladar negro sería,
en todo caso, otra cuestión.
-
Mauricio no tiene nada que ver con la deuda
del grupo Macri con el Estado Nacional, tras su retirada del
Correo. Es más Mauri se distanció públicamente
de papá Franco. ¿Cómo se lo puede acusar
ahora de abandonar a un aliado (Sobisch) si Mauricio se despegó
del hombre gracias a cuya fortuna está donde está?
La firmeza de carácter del candidato es lo que debería
ponerse de relieve y no hacer hincapié en un supuesto
oportunismo político que no le hace asco a nada.
-
El Presidente de Boca Juniors no tiene relación
con el Rafa Dizeo, el encarcelado líder de la 12, por
ello omite emitir opinión alguna.
Dicho sea de paso, Carlos Grosso “se olvidó”
de renegociar el contrato de la Ciudad con su empleador y MANLIBA
hizo un negocio redondo: la empresa CLIBA ofertó la mitad
cuatro años después y ganó la licitación.
El viernes 30 de marzo el presidente de CPC iba a reunirse
con vecinos de La Boca en Patricios y Arzobispo Espinosa, para
presentar el programa del PRO ‘Buenos Aires te incluye’
que apunta a facilitar el desplazamiento de personas con dificultades
motoras.
La lluvia torrencial impidió el encuentro. Hubiera sido
una buena ocasión para preguntarle a Macri si, como parte
del programa que facilitará el desplazamiento de personas
con dificultades motoras, figura la apertura de las calles que
el Club mantiene bloqueadas. Traslados más cortos entre
los barrios de Boca y Barracas serían sin duda una bendición
para personas que usan muletas, sillas de rueda o padecen los
achaques propios de la edad avanzada.
Conclusión
Quienes integran ese insólito 30% de preferencia electoral
que le dan hoy las encuestas al candidato de CPC deberían
reflexionar acerca de si quieren más armado de negocios
privados fogoneados desde el Gobierno de la Ciudad, menos espacios
públicos, más confrontación violenta con
quienes protestan en la calle reclamando derechos elementales.
Si piensan que tendrán una Ciudad mejor gestionada por
el delfín de empresas exitosas deberían recordar
que aquellas prosperaron a expensas del Estado (Nación,
provincias, Ciudad) y sobre todo con la ayuda de Menem. A propósito,
éste ya le trasmitió su apoyo al candidato y no
va a cambiar de idea si lee esta nota. Ud., por favor, piense.