En un depósito aún
vacío, autoridades del Gobierno de la Ciudad y el Instituto
Nacional de Tecnología Industrial, presentaron ayer el
Polo Terxtil ante unos 50 costureros, la mayoría de origen
boliviano. Cuando el lugar —ubicado en la calle Melgar a
metros de Osvaldo Cruz, barrio de Barracas— se habilite
para su funcionamiento, en principio trabajarán allí
alrededor de 200 personas agrupadas en cooperativas de costureros,
muchos de las cuales eran explotados en talleres clandestinos
en condiciones de servidumbre.
La iniciativa es un emprendemiento conjunto entre el INTI y el
gobierno porteño, a través del Ministerio de Producción
y la Corporación Buenos Aires Sur, con la participación
de la Cooperativa La Alameda y la Unión de Trabajadores
Costureros.
Cabe recordar que a partir del trágico incendio en un taller
clandestino en el barrio de Caballito que terminó con la
vida de seis niños y dos adultos, La Alameda y la UTC recopilaron
un centenar de direcciones de talleres clandestinos en base a
testimonios de los trabajadores. En mayo de 2006 los presentaron
en un
informe
al Departamento de Asistencia a la Víctima de la Procuración
General de la Nación y al Ministerio de Desarrollo Social
y Derechos Humanos del GCBA.
A partir de esas denuncias y por otras inspecciones en marcha
han sido clausurados un cierto número de talleres clandestinos,
algunos de los cuales confeccionaban prendas para marcas de reconocido
prestigio, contra las que el GCBA emprendió acciones legales.
Pero, debido a esas inspecciones, cientos de trabajadores —que
si bien estaban sometidos a condiciones infrahumanas— quedaron
sin su fuente de superviviencia.
El "Polo Textil" es un proyecto que aporta elementos
para un modelo de transformación de condiciones laborales
inaceptables y de participación conjunta de la Ciudad,
el Estado Nacional y una organización no gubernamental.
Enrique Rodríguez, quien transita sus últimos días
en el Ministerio de la Producción, si bien reconoció
que se hizo "poco frente a la dimensión de la problemática"
calificó a la iniciativa conjunta de "una luz en el
camino"
Gustavo Vera, titular de La Alameda, estuvo presente en el acto
de ayer. En declaraciones a un medio local declaró. “Frente
a la inminente administración de Macri, se logró
que la actual cediera por cinco años en comodato el predio
al INTI. Temíamos que el proyecto terminara cayéndose
y se construyera una cancha de golf”.