Al hablar de la necesidad de una conciencia crítica
respecto del quehacer cotidiano del periodista en los medios
masivos de comunicación, nos encontramos muchas veces
frente a la oposición entre medios comerciales y medios
alternativos.
Para no reproducir automáticamente el discurso de los
dueños de los medios de comunicación, el periodista
debe construir un pensamiento crítico y volcar la mirada
sobre su práctica cotidiana.
Sin embargo, en los medios comerciales, que funcionan bajo
los parámetros del mercado, se pretende que el comunicador
sea funcional a los intereses económicos y políticos
de las corporaciones. "Serán el relevo perfecto
de la estructura -dirá Bourdieu- y si no lo fueran serían
despedidos". Es entonces que el periodista reproduce un
discurso -hasta con el uso de las palabras- tendiente a mantener
una determinada forma de organización y construcción
de la realidad.
Considerando el rol que desempeña en la circulación
de discursos, el periodista no debería tener una actitud
ingenua respecto de su propia práctica profesional sino
desarrollar una conciencia crítica.
Al adquirir un pensamiento reflexivo, crítico, sobre
el quehacer comunicativo, el periodista se aleja de la reproducción
inconsciente de discursos establecidos, es decir, del ejercicio
de aquello que Bourdieu llamó "violencia simbólica".
Por otra parte, cuando un comunicador elige como campo de producción
de sentido lo "alternativo", sabe que esto implica
también un modo "alternativo" de entender la
realidad y reproducirla, y en esa construcción de la
realidad está su compromiso.
Así, trabajar en comunicación alternativa, en
comunicación popular y comunitaria, requiere, en gran
medida, de una reflexión conciente respecto del papel
que desempeña el periodista en la sociedad, porque establece
un vínculo de compromiso con la realidad que reproduce
en sus discursos y desde ese compromiso la resignifica.
Recuperar la mirada crítica y volcarla sobre nuestra
propia práctica profesional en la comunicación
mediática, reflexionar en torno al rol de los periodistas
en los medios de comunicación como productores de sentido
en la reproducción de una determinada representación
de la realidad, es, también, un intento de producir otros
sentidos, otras maneras de percibir y construir esa realidad.
¿Tiene el periodista el poder de producir nuevos o diferentes
sentidos con su capacidad crítica? Seguramente sí,
pero reconocerlo implica un compromiso con otra forma de organización
social, otra manera de hacer ver y hacer creer el mundo. Esta
mirada crítica se convierte entonces en uno de los principios
de la práctica profesional de muchos que elegimos generar
espacios de comunicación dentro del campo de los medios
alternativos.
La reflexión crítica implica muchas veces una
reflexión ética sobre el rol del periodista, pero
también sobre la posición que ocupan en la sociedad
los medios masivos, sobre los mensajes que transmiten y sobre
las posibles significaciones que pueden hacer los lectores,
oyentes o espectadores a los que les llega la información.
Un ejercicio conciente de nuestra práctica profesional
nos obliga a saber qué decimos cuando decimos, qué
representación de la realidad reproducimos y a qué
intereses favorecemos con la circulación de determinados
discursos. Es en este tomar conciencia donde muchos medios alternativos
construyen un espacio de resignificación de la información,
asumiendo como compromiso el propio rol del periodista en la
sociedad (ANC-UTPBA).