15/06/2008
El golpe está en marcha
Por Rubén Dri
El golpe está en marcha. Uno puede cerrar los ojos y negarlo,
pero hoy no es posible dudar. "Si nos quedamos acá
tenemos que estar dispuestos a lo peor"; "estamos en
guerra"; "esto es una revolución". Son frases
que jalonan los cortes de ruta motorizados por una derecha que
sabe lo que quiere y una izquierda estúpida que cree que
está haciendo la revolución.
Lo que está en marcha es efectivamente una "revolución",
pero una revolución conservadora neoliberal que quiere
la anulación práctica del Estado, que de una u otra
manera entorpece sus sucios y multimillonarios negocios. De parte
del gobierno hay una parálisis sumamente peligrosa. Las
acciones de ayer, el intento de abrir la ruta 14, no hicieron
más que potenciar la marcha de la derecha golpista.
Narra el evangelista Marcos que cuando Jesús llega con
los militantes de su movimiento a la población de Betsaida
le presentaron un ciego para que lo curase. Jesús "después
de mojarle los ojos con saliva, puso sus manos sobre él
y le preguntó '¿Ves algo?', el ciego que empezaba
a ver, dijo: 'Veo a los hombres como si fueran árboles
que caminan'". Gran parte de la sociedad ve la marcha del
golpe como si fuesen árboles que caminan.
Continúa la narración: "Luego, le puso nuevamente
la mano en los ojos y éste empezó a ver perfectamente
y quedó sano, ya que de lejos veía claramente todas
las cosas". El verbo griego utilizado enéblepen, pretérito
imperfecto de blépo, no significa sólo ver, sino
ver críticamente. Todo el pasaje se refiere a la comunidad
que debe abrir los ojos y comprender qué está sucediendo.
Una de las mentiras más perversas de las tantas con que
la gran prensa nos inunda todos los días es la de la lucha
de los "pequeños productores" como si éstos
actualmente estuviesen en la Federación Agraria, en la
que, en realidad, están los rentistas, que mientras sus
campos siguen produciendo pueden darse el lujo de pasar sus días
en la ruta.
Los pequeños productores están en otra parte, en
el Mocase, en el Mocaflor, en el Mocaju, en el Mam, en una palabra
en el Frente Nacional Campesino que debe luchar a brazo partido
para que los que hoy cortan ruta no los despojen de sus campos.
Éstos no podrían hacer un paro indefinido. Sólo
los ricos lo pueden hacer.
Las luchas de clases nunca se presentan en estado puro. Las contradicciones
atraviesan a los distintos bloques que continuamente se forman.
Hoy hay con claridad dos bloques atravesados por multitud de contradicciones
internas. El bloque de la derecha pretende, como dice la inefable
Carrió, que expresa a todo el pueblo. Con claridad hay
que decirlo: En ese bloque como en el otro hay múltiples
contradicciones, pero su triunfo sería el triunfo del neoliberalismo
con todo lo peor de su negra historia.
Las múltiples contradicciones del otro bloque, especialmente
la no ruptura de la estructura neoliberal, la no recuperación
de los hidrocarburos, la política minera y otras yerbas
hacen que no sea fácil acompañarlo en esta lucha.
Pero no hay opciones. Si el golpe de derecha triunfa habremos
retrocedido trágicamente y entonces, a todos los que se
desentendieron habrá que decirles: ¡A llorar a la
Iglesia!