04/07/2008
Limitación de torres en Caballito
El bloque del PRO votó contra el
veto de Macri
Por Alfredo Roberti
En la sesión de ayer jueves 3 de julio la Legislatura
porteña rechazó en pleno —por parte de los
56 legisladores presentes— el veto parcial a la ley 2722.
La norma —cuyo artículo 5to. fue objetado por el
Ejecutivo— introduce una nueva zonificación en
el Código de Planeamiento Urbano para el barrio de Caballito,
limitando la altura de los nuevos edificios en diferente sectores.
La noticia cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que
alrededor de la mitad de los votos rechazando el veto corresponden
al bloque del oficialismo de la Ciudad de Buenos Aires.
El martes último el veto se hizo público al figurar
en la edición de ese día del Boletín Oficial.
Desde Pekín, Macri afirmó que "la
Legislatura había decidido arbitrariamente limitar la
altura en ese sector de Caballito y nosotros creemos que puede
tolerar edificios por las construcciones que hay en el entorno".
El sector aludido corresponde a la zona circundante al Hospital
Durand. El secretario de Planeamiento, Héctor Lostri,
había justificado el veto porque se impedía la
instalación de farmacias, fotocopiadoras y otros comercios
cerca del hospital. Esto probaría ser inexacto ya que
la norma no limita la existencia de comercios en el sector.
De haberse aceptado, el veto de Macri hubiera permitido construcciones
en altura que según estimaciones del legislador Eduardo
Epszteyn podrían totalizar 180 mil metros cuadrados.
El ex ministro de Ibarra, argumentó que la zona vetada
por Macri “tiene una superficie aproximada de
60 mil metros cuadrados, donde se pueden construir en total
180 mil metros cuadrados, pero con el proyecto de los vecinos,
la superficie construible bajaba a 72 mil metros cuadrados.
O sea, que hay una diferencia aproximada de 100 mil metros cuadrados.
Si suponemos que el metro cuadrado en el mercado se vende a
1500 dólares, la diferencia teórica en el precio
de venta final es de 15 millones de dólares”.
En realidad Epszteyn se equivoca en el cálculo;
la diferencia correcta es de 150 millones de dólares.
La cifra podría dar mayor sustento a su acusación
de que el macrismo privilegia “los negocios por
sobre los intereses de los vecinos”.
La rápida respuesta del bloque PRO en contra de la decisión
de su jefe político descomprime la presión de
las organizaciones no gubernamentales que venían trabajando
junto a los legisladores desde hacía 18 meses. Cabe recordar
que la ley es de segunda lectura. Tras haber sido aprobada fue
sometida a la audiencia pública obligatoria y ratificada
en el reciento en segunda lectura. La referencia de Macri en
torno a que la Legislatura “había decidido arbitrariamente
limitar la altura en ese sector de Caballito” no sólo
carece de sustento frente al compromiso de trabajo conjunto
entre legisladores y vecinos, sino que el uso del término
“arbitrario” para referirse a la decisión
de un cuerpo colegiado resulta cuanto menos una descortesía
por parte del Jefe de Gobierno hacia el Poder Legislativo de
la Ciudad.
Por otra parte, un acompañamiento al veto oficial de
los legisladores del PRO no hubiera podido eludir el mote de
“escribanía” tan utilizado en estos días
para referirse al Congreso cuando trata proyectos del Ejecutivo
Nacional. Que no haya resultado así, es un avance democrático
digno de celebrar.