Después de la renuncia del jefe de la
Policía Metropolitana “Fino” Palacios y ante
la clara vinculación del subjefe Chamorro con el espía
James, otro policía federal reciclado al servicio del macrismo,
el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri
ha optado por elegir como nuevo jefe policial a un hombre que
según su curriculum no prestó servicio en la Federal,
Eugenio Burzaco.
Dado que se trata de un diputado nacional del PRO, no es ninguna
sorpresa que se oponga a los métodos anticonceptivos
de emergencia, que busque restringir la educación sexual
a los jóvenes, que se oponga a toda ampliación
de las causales de aborto no punible, que se haya opuesto a
la re-estatización de las jubilaciones, que haya presentado
proyectos contra Cuba y Venezuela y muchos etcéteras
más.
Burzaco y el empresario De Narváez son, además,
los creadores e impulsores de un pretendido “Mapa de Inseguridad”
virtual de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, de nula
seriedad estadística o metodológica (a la falta
absoluta de control sobre los datos volcados se suma el encuadre
de denuncias donde no se menciona ningún herido como
lesiones u otras irregularidades similares).
Entre los proyectos legislativos que presentó en materia
de seguridad se incluye uno (2627-D-2008) cuyo autor original
fue Jorge Vanossi (ministro de Justicia duhaldista que trató
de proscribir las organizaciones piqueteras en vísperas
de la masacre del Puente Pueyrredón), que permite imponer
penas de cárcel a los niños de 14 años
(y aún menores, siempre que los delitos se les atribuyan
recién cuando lleguen a esa edad, según surge
de la lectura de los artículos 1º y 34 inciso a)
del proyecto).
Su vinculación con los Estados Unidos de Norteamérica
y las posiciones que allí sostienen los sectores más
reaccionarios: en 1996 Burzaco fue asesor, en materias como
“marcos regulatorios, privatizaciones y reformas de la
administración Pública en América Latina”,
del representante republicano por Arizona Jim Kolbe, quien actualmente
se desempeña en Kissinger McLarty Associates, la consultora
internacional de Henry Kissinger.
Burzaco ha sido creador o integrante de numerosas fundaciones.
Se ha desempeñado entre 1998 y 1999 como Director Ejecutivo
del Think Tank, coordinador de todas las tareas de investigación,
creador y responsable del Área Seguridad y Justicia de
la Fundación Grupo Sophia, integrante de la llamada Red
Interamericana para la Democracia, que pretendía impulsar
la participación de la sociedad en el ALCA; Vicepresidente
de la Fundación PensAR desde 2008 hasta la actualidad;
fundador y Presidente de la Fundación FUNDAR –
justicia y seguridad, desde el 2003 hasta la actualidad (al
buscar la página de esta última aparece la de
PensAR, integrada por referentes macristas y sus aliados); Coordinador
de Seguridad y Justicia de la Fundación Creer y Crecer
(presidida por Mauricio Macri). La Fundación Atlas, impulsora
del liberalismo a ultranza, premió en 2005 (en Miami
a un libro de Burzaco y a su Fundación Fundar –
Justicia y Seguridad.
También ha trabajado en forma directa para empresarios,
durante los años 2000 a 2002, como Director de Nuevos
Emprendimientos, General Manager y Responsable en Argentina
de los análisis, elaboración y concreción
de proyectos en el rubro de medios de comunicación para
ADSHEL y su empresa controlante Clear Channel Communications,
Inc., que en ese entonces era propietaria o controlaba la programación
de más de mil cien estaciones de radio en diversos países.
La posición de Burzaco sobre los piqueteros ha quedado
reiteradamente expuesta por sus columnas de opinión en
el diario “La Nación”. Por ejemplo, el 19
de marzo de 2004 en la nota titulada “La extorsión
piquetera”, exigía al Estado que actuara “persuadiendo
al 8% restante (de la población, que según él
aprobaba los piquetes) a manifestarse dentro de la ley”.
No es casualidad que uno de los roles oficiales de la UCEP sea
persuadir a los indigentes de que se retiren de los espacios
públicos, ya que Burzaco reclamaba precisamente que se
reprimiera. El 4 de enero de 2004, en la nota “Piquetes
en la autopista del subdesarrollo”, el designado jefe
de la Metropolitana dedica un párrafo entero a lamentar
que la palabra represión tenga “connotaciones trágicas,
tantas imágenes de la represión ilegal que todavía
duelen”, ya que “cuando se violan leyes, o no se
cumplen órdenes emanadas de la autoridad legal la acción
inevitable (…) se denomina "represión del
delito"”. En “Piqueteros y violencia”,
del 19 de noviembre de 2003, Burzaco llegaba a afirmar que las
acciones de los piqueteros, a quienes trata a la vez de chantajistas
y víctimas del clientelismo, negándose a reconocerlos
como sujeto social con cierto grado de autonomía, “nos
hacen (a él y sus compañeros de ideología)
sentir desamparados”, porque “Se evita (…)
encarar una política de Estado integral en materia de
seguridad, que es la única manera de empezar a revertir
la actual ola de delitos y violencia”.
Con respecto al terrorismo de Estado, Burzaco ocasionalmente
se refiere a la “represión ilegal”, pero
evita reconocer el carácter terrorista de la última
dictadura y reiteradamente se ha expresado en contra de la investigación
de los crímenes de lesa humanidad cometidos hasta 1983.
Por ejemplo, en los fundamentos del pedido de informes al Poder
Ejecutivo sobre el retiro de la propuesta de ascenso para el
general de brigada Gonzalo Palacios, compartido con otros diputados,
se afirma que “la actual administración del presidente
Kirchner parece empeñada en profundizar los enconos y
enfrentamientos de la década del setenta, con el agravante
de estimular la divulgación de una versión parcial
de nuestra historia contemporánea” y “distorsionar
la verdad histórica”, cuando se debería
“aventar enfrentamientos estériles ya que no progresaremos
manoseando nuestras cicatrices, divulgando verdades sesgadas,
que impidan avanzar hacia la definitiva reconciliación
y unión nacional”. En los fundamentos del proyecto
de resolución 2832-D-2006, sobre el funcionamiento de
los liceos militares fuera de la orbita de las Fuerzas Armadas,
Burzaco alude a “los fantasmas perseguidos de la dictadura
militar”.
El proyecto de ley de “Régimen de prevención
y sanción del terrorismo”, 1817-D-2006, firmado
entre otros por Burzaco, define y sanciona con penas de hasta
veinticinco años de cárcel (si no hubiera ninguna
víctima) o cadena perpetua (si falleciera alguna persona)
una larga lista de “delitos terroristas” que son
equiparados a los delitos de lesa humanidad, entre los cuales
se incluye “amenazar con la comisión de un atentado
violento contra el local oficial de un diplomático, poniendo
en peligro su integridad física o libertad”. Para
Burzaco, que considera violentas las movilizaciones piqueteras,
convocar a un repudio a un funcionario extranjero podría
ser entonces un delito de lesa humanidad imprescriptible e imposible
de encuadrar como hecho político, mientras que el terrorismo
de Estado no debe ser obstáculo para una “definitiva
reconciliación”
El proyecto permite la utilización de agentes encubiertos
a los que se garantiza la impunidad por los delitos que pudieran
cometer -siempre que fuera “para evitar un mal mayor”-
regula los “Colaboradores de la Justicia” –llamados
“arrepentidos” en otros proyectos-) y los informantes
o confidentes a sueldo. La causa AMIA, que De la Rúa
usó como excusa para aprobar la “ley del arrepentido”,
demostró que estos instrumentos, lejos de ser útiles
para investigar, sólo sirven para encubrir los hechos.
Por último, el 19 de septiembre de 1999, en la nota
“Rehenes de la violencia”, publicada en el diario
“La Nación”, Burzaco se refirió a
la masacre de Ramallo (que el califica como “tragedia”,
atribuyéndola a “delincuentes y policías,
unos con el afán de quebrar la ley y otros por la ineficiencia
en el modo de aplicarla”, negando el eje de ese hecho:
los policías bonaerenses intervinientes no mataron por
ineficacia, sino porque trataron de aniquilar a rehenes y secuestradores
para esconder su participación en el crimen.
En definitiva, Burzaco es un hombre vinculado a los Estados
Unidos y a las grandes empresas, que busca el cierre de las
causas contra el terrorismo de Estado (el cual no reconoce como
tal), desea imponer penas de cárcel aún a niños
que hubieran cometido un delito cuando eran menores de 14 años,
favorable al uso de agentes encubiertos, arrepentidos y confidentes,
que cree necesario reprimir a los piqueteros. Los lectores quedan
invitados a descubrir las diferencias con Palacios. No valen
la edad ni la falta de uniforme.
* CADeP (Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos
del Pueblo)
LADH (Liga Argentina por los Derechos del Hombre)