| www.laurdimbre.com.ar 12/12/2004 INTOLERANCIA Por Alfredo Roberti Pequeños grupos de católicos ultramontanos han protagonizado incidentes violentos de un tiempo a esta parte. Su última aparición fue ayer viernes en un debate sobre el aborto en el Teatro San Martín. Antes habían dañado obras de una cuestionada muestra en La Recoleta. Semanas atrás hostilizaron a manifestantes por el orgullo gay. Son católicos, pero bien podrían ser musulmanes, judios o protestantes. Su denominación religiosa es secundaria. Aquí en la Argentina el fanatismo religioso es de cuño católico, en Israel hebreo, en EE.UU. protestante, en los países árabes musulmán. No al Aborto Al grito de ¡Viva Cristo! la versión vernácula de la intolerancia provocó ayer disturbios en el transcurso de un debate sobre el aborto en las salas del Centro Cultural Sarmiento, del complejo del Teatro San Martín. En el debate participaba la doctora Gomperts, miembro del equipo del barco holandés que distribuye la píldora abortiva fuera de las aguas jurisdiccionales. "La presencia de esta médica fue incitada por el partido del señor (Luis) Zamora y creo que es una provocación hacia nuestra legislación, hacia la forma de pensar que tienen una gran parte de los argentinos", señaló la diputada Ferrero de Recrear. El arribo del barco reinstaló el debate. En la Argentina se estima en 500 mil la cantidad de abortos ilegales por año. Un número indeterminado de mujeres – la gran mayoría pobres– muere víctima de las consecuencias de prácticas médicas clandestinas y falta de atención hospitalaria posterior. El derecho a la libre expresión
también estuvo cuestionado en estos días por manifestaciones
de intolerancia. La Iglesia intentó impedir la muestra del artista
León Ferrari, una parte de la cual "es una critica a la idea
del cristianismo de castigar al diferente" según el propio
autor. Nótese esta conjunción entre realidad y arte. El
intento de la Jerarquía debería incluirse en la obra del
artista como una realización confirmatoria del castigo al diferente,
con el mismo Ferrari como víctima propiciatoria de esta "performance".
La muestra se inauguró y algunas obras fueron dañadas. En
el templo contiguo al Centro Cultural Recoleta –la Iglesia del Pilar–
se ofició una misa de desagravio. Desde luego, no a Ferrari ni
al resto de la sociedad que no tiene problemas con artistas disidentes
o al menos no se escandalizan con sus realizaciones. La Directora del
Centro Cultural le habría respondido al obispo de San Isidro –quien
le recriminó no haber sido consultado– "Ud. no nos consultó
para confesar a Videla". También los homosexuales recibieron su parte. Libre elección En los tres incidentes relatados es el derecho a elegir el que está bajo cuestión: el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo, el derecho del público elegir qué clase de arte quiere ver y el derecho de las personas a manifestar su identidad sexual. En sus declaraciones la diputada Ferrero y Monseñor Aguer impugan a las minorías. Ferrero calificó de "provocación (la presencia de la médica) a la forma de pensar que tienen una gran parte de los argentinos", en tanto Aguer dijo que "la muestra vulnera los sentimientos entrañables de la inmensa mayoría de los argentinos, que son católicos". Como dicho, de manera alguna sostenemos que los católicos sean intolerantes sino que los intolerantes religiosos suelen ser católicos, como así también musulmanes o judíos o de cualquier otra denominación. Los episodios ocurridos en Buenos Aires son –apenas– manifestaciones inocuas de concepciones que han regado la historia de la Humanidad con los más atroces crímenes en nombre de la fé. Esperemos que al menos aquí sean también brotes anacrónicos de una intolerancia que no nos merecemos como sociedad. |
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