08/09/2009
conflicto por el centro cultural plaza
defensa
Carta abierta del Movimiento Afrocultural
Está dirigida a “las y los trabajadores,
artistas, vecinos y amigos del Centro Cultural Plaza Defensa”.
Entendemos perfectamente por lo que están pasando. Hace
tres años venimos planteando ante el GCBA, en especial
a Jaramillo y al Ministro de Cultura Ing. Lombardi, y al Ing.
Ibañez, Director de la Administración General
de Bienes, y a la Ex Vicejefa Michetti, el problema del CIERRE
Y DESALOJO DEL CENTRO CULTURAL AFRO DE HERRERA 313. Pueden ver
más información sobre esto en www.movimientoafrocultural.blogspot.com
En este desalojo se perderá el último Quilombo
Urbano de Buenos Aires, comparable con el Conventillo Medio
Mundo de Uruguay y con el Quilombo dos Silva, en Porto Alegre,
ambos protegidos por sus respectivos gobiernos en contra del
avance de los negocios inmobiliarios, habiendo el estado garantizado
los derechos de las personas afrodescendientes y originarias,
reconociendo sus derechos de propiedad y autonomía.
Ante la total ausencia de respuesta a nuestros reclamos durante
5 años, demandamos al Estado de la Ciudad en diciembre
del año pasado. Nuestro reclamo es que ante la negación
de nuestros derechos al inmueble de Herrera 313, por falta de
apoyo legal en el juicio de desalojo y en violación a
nuestros derechos humanos más elementales, la Ciudad
nos reconozca y nos otorgue un inmueble para poder continuar
desarrollando nuestra cultura ancestral, que es en comunidad
con la habitación de las familias que hacen y transmiten
la cultura afro originaria y los vínculos solidarios
que son su esencia y objetivo.
Herrera 313 es nuestro centro cultural y social y donde el movimiento
afrocultural desarrolla sus actividades desde hace por lo menos
10 de sus 20 años de existencia: luthería de instrumentos,
capoeira, candombe, una biblioteca, un museo de la tortura sufrida
por nuestros/as ancestros/as afro originarios, una escuela cultural
con juegoteca para las y los más pequeños, ferias
de arte y comidas, conmemoración de fechas importantes
para nuestra comunidad, que están abiertas permanentemente
a todas las y los habitantes de Buenos Aires sin ninguna distinción
ni discriminación. Es también nuestra casa, donde
vivimos 60 personas, la mayoría de ellas abuelos y abuelas
y mujeres jóvenes madres de hijas/os pequeños,
todas/os que se autorreconocen como pertenecientes a pueblos
afro-originarios, y varios maestros/as de diversas líneas
culturales que se transmiten allí mismo.
Hemos reclamado al Sr. Administrador General de Bienes que responda
los pedidos de información que le ha hecho el Juez, con
un listado de inmuebles de la ciudad que estén vacíos
y sin actividades programadas por lo menos durante 2009. Hemos
realizado por lo menos 10 manifestaciones frente al Ministerio
de Cultura, 5 de ellas entre abril y julio de este año.
La única respuesta que se nos ha dado es que por medio
de una resolución ministerial se crearía un Programa
Afrocultural, que el Movimiento Afrocultural debería
gratis desarrollar, bajo las restricciones administrativas del
Gobierno.
Ante la violencia segura de perderlo todo, con un desalojo que
se concreta en 3 semanas, sin una solución habitacional
para nuestrxs niñxs y abuelxs y maestrxs, aceptamos estas
restricciones como una medida en el plazo inmediato, para no
quedar en la calle y esperando la sentencia definitiva. Así
se gestó la Resolución 1083, que crea el programa
Afrocultural y lo pone en manos del Movimiento Afrocultural.
Solicitamos entonces que el Programa quedara a cargo directamente
de la Sra. Subsecretaria de Cultura, por su reconocida experiencia
con Bibliotecas comunitarias y proyectos colaborativos entre
el estado y los movimientos sociales, y por su conciencia sobre
los derechos de las mujeres. Ninguna de estas características
es compartida por Baltazar Jaramillo, quien nos insultó
públicamente llamándonos “usurpadores”
en los medios de comunicación.
Primero se nos dijo que desarrollaríamos este programa
afrocultural en Puente Alsina, hoy vacío, cosa que cuestionamos
dado que allí existe un gravísimo problema de
contaminación que perjudicaría a neustrxs niñxs
y abuelxs. Y luego, el 1ro de mayo de este año, se nos
dijo que el inmueble que se nos destinaría era el del
Centro Cultural Plaza Defensa, por sus características
edilicias y porque se encontraba con pocas actividades y en
virtud de nuestro derecho a no ser expulsadas/os del casco histórico
de la ciudad, primordial en nuestra historia como pueblos afro-originarios:
es aquí donde se reúnen semanalmente nuestras
comparsas, donde realizamos desde centenares de años
las llamadas de candombe, donde la dictadura nos persiguió
y donde resistimos durante años, donde nos vinculamos
con nuestras/os hermanos culturales del Río de la Plata,
donde contribuimos en la invención del Tango.
En virtud de ese derecho identificamos más de 10 inmuebles
en la zona que en principio parecen aptos para alojarnos, que
se encuentran en total desuso y abandono hace más de
un año, y que son propiedad del GCBA. Estas direcciones
fueron puestas a disposición del Juzgado diversas ocasiones,
y sobre esa base se solicitó a Ibáñez que
informara del estado de esas propiedades, cosa que nunca cumplió.
Sobre la misma base en la Legislatura existe un proyecto de
cesión de un inmueble a favor del Movimiento Afrocultural
que sólo el PRO no firmó, y que no pudo concretarse
por la negativa de Ibáñez a contestar el mismo
pedido de información sobre propiedades que le reiteró
la justicia en tres ocasiones.
Compartimos plenamente que la instalación de un programa
cultural nunca debería anular a otro. Planteamos desde
el inicio al Ministerio de Cultura la preocupación por
las y los trabajadores, las y los artistas, vecinas y vecinos
que se benefician de las actividades que se desarrollan en el
Centro Cultural Plaza Defensa. No es de ningún modo el
objetivo del Movimiento Afrocultural desplazar, negar o desvalorizar
expresiones y actividades culturales como las desarrolladas
en el Centro Cultural Plaza Defensa. Por el contrario, planteamos
desde siempre clara y abiertamente la incompatibilidad horaria
generada por la intensa carga y frecuencia de las actividades
desarrolladas tanto por el Movimiento Afrocultural como por
las diferentes agrupaciones que llevan adelante el programa
del Centro Cultural Plaza Defensa.
Ante esto, desde el Ministerio de Cultura se nos aseguró
en repetidas ocasiones que la ejecución de la propuesta
gubernamental que tomó 3 meses se debía a que
estaban siendo efectuadas las consultas, arreglos, compensaciones,
y todas las medidas necesarias para hacer compatible la continuidad
de las actividades del Movimiento Afrocultural tanto como las
que se desarrollan en el Centro Cultural Plaza Defensa actualmente.
Desde el inicio nos pusimos a disposición de las personas
a cargo para tener reuniones y conocer a las personas que llevan
a cabo estas actividades.
Creemos como ustedes que lo más coherente es buscar un
espacio físico cuya puesta a disposición del Movimiento
Afrocultural no lesione los derechos de nadie y por el contrario,
garantice ampliamente los derechos humanos. En respeto de nuestra
autonomía y por la intensidad de nuestras actividades,
y por nuestros valores y principios culturales, no es posible
reducirnos a un Programa y mucho menos ponernos bajo la órbita
de otro ya existente. Aceptamos esta propuesta porque es la
única solución que se nos ofreció a corto
plazo, frente al enorme daño que ya se ha causado a nuestra
comunidad –nuestras actividades llevan suspendidas 3 meses
y han sido reducidas en los últimos años a causa
del desalojo; frente a quedar en la calle en medio de la epidemia
de gripe porcina, y bajo la premisa que no se vulnerarían
derechos de otras personas. Si bien continuar con el Movimiento
Afrocultural en el Centro Cultural Plaza Defensa no nos ofrece
una solución habitacional, de su función social
y cultural depende la superviviencia cotidiana de las familias
que alli trabajamos y allí nos educamos. Sin solución
habitacional dispuesta por parte del Gobierno, y como somos
personas que pertenecemos a grupos cuyos derechos son históricamente
vulnerados, que no durmamos en la calle depende exclusivamente
de mantener una fuente de ingresos que nos permita mínimamente
pagar una cama de hotel, que cuesta entre $ 200 y 300 pesos
por persona por mes en los barrios más desvalorizados
de esta ciudad.
Nuestro reclamo es público, y desde el inicio nos pusimos
a disposición para coordinar la continuidad de las actividades
nuestras y las que actualmente se desarrollan en el Centro Cultural
Plaza Defensa, aunque sabemos que es una tarea casi imposible
que queden sin alteración, por la importancia y frecuencia
de ambas. Invitamos a reclamar por los derechos de todas y todos,
donde podamos participar las y los diferentes representantes
de los movimientos y grupos involucrados a fin de que se nos
garantice una solución compatible realmente con nuestros
derechos humanos, que no sea conflictiva ni genere enfrentamientos
entre pueblos y personas hermanas y con intereses compartidos.
Esperamos su respuesta y adhesiones para esta solicitud en grupoliberación@gmail.com
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