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09/03/2010
ciudadano ilustre de la ciudad en 2009
El adiós a Enrique Oliva, un valiente de la palabra
Por Silvina Pedreira *

Ha muerto quien con la sugerente y enigmática máscara de François Lepot cubrió guerras y cumbres, entrevistando a personalidades relevantes del siglo pasado, como Juan Pablo II, Indira Gandhi, Lech Walesa o el actual presidente israelí Simon Peres. Ha muerto Enrique Oliva, porque Lepot era Oliva y Oliva era Lepot, un mendocino nacido en la década del veinte, de honda vocación periodística y profundas convicciones políticas.

Doctor en Ciencia Política y miembro de número de la Academia Nacional de Periodismo, Oliva dejó de militar con su palabra, a los 87 años, el sábado 27 de febrero. Fue la suya una larga y fecunda vida, jalonada de cargos y distinciones, recorrido en el que, sin lugar a dudas, nada pudo compararse, para él, con el honor de haber servido a la causa nacional y popular, y ser recordado por su compromiso con un proyecto nacional con el que se identificó desde su juventud, al integrar la Resistencia Peronista.

Seguramente, si Don Enrique Oliva pudiera escribir éstas y otras palabras de despedida, no se presentaría como académico, sino como el Director del periódico “El Grasita”, tal eran las convicciones que lo llevaron a abrazar el peronismo.

Oliva fue un militante que conoció la cárcel y el destierro en épocas de la mal llamada Revolución Libertadora y que, en los años de la guerra fría, volvió al encierro por su radical oposición a toda forma de colonialismo. En las mazmorras de las pseudodemocracias, se le hizo pagar, durante largos cuatro años, su proclamada rebeldía y su derecho a opinar con libertad. Finalmente, la dictadura de Videla escribió el último capítulo del escarnio al secuestrar a sus hijos, y obligar a Oliva a partir a un nuevo exilio.

Pero ninguno de los castigos impuesto por la antipatria doblegó a don Enrique, prueba de ello son sus libros y artículos en los que abrazó, sin claudicaciones, la causa popular. En 1986, fue el primer periodista argentino que pudo pisar Malvinas después de la Guerra del Atlántico Sur. De la gesta de Malvinas, expresó: “los 649 compatriotas caídos en tierras y aguas argentinas luchando contra el colonialismo de las multinacionales” son mártires que “aún esperan, con los ojos abiertos, cobijarse en la bandera criolla”.

Las grandes causas de la patria siempre contaron a Oliva en la primera fila, dotado de su valiente palabra. Como un agudo observador de la realidad, a fines del año pasado, no dudó en señalar los males de la prensa escrita: “mecantilización de la información, adicción a la publicidad, pérdida de la credibilidad”, lo que lo llevó a apoyar incondicionalmente las necesarias reformas democráticas emprendidas por Argentina, Ecuador, Bolivia y Venezuela contra los “latifundios mediáticos de grupos privados en situación de monopolios”.

Fervoroso defensor de la Patria Grande, a mediados de diciembre del año pasado, en sus “Rebanadas de Realidad” alertó sobre los avances de la “colonialista Europa” que “se lanza sobre nuestros territorios y bienes naturales”. Entonces llamó a que los pueblos integrantes de Unasur reaccionaran frente a las nuevas y reiteradas manifestaciones de “la pura soberbia de la prepotencia imperial”.

En 2009, por una iniciativa de mi autoría, se honró a Enrique Oliva / Francois Lepot como Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Fue, quizás una de las últimas oportunidades, que tuvimos quienes tanto aprendimos de su palabra militante, de hacer público nuestro agradecimiento y respeto a un compañero de la histórica Resistencia, que pudo despedirse advirtiéndonos a argentinos y argentinas: “el pasado es el prólogo, nuestro pueblo tiene un pasado heroico a revalorizar con los bicentenarios”, porque para don Enrique Oliva, el legendario François Lepot, “de presentar un frente anticolonialista unido, Suramérica será invencible”.
Sus palabras, su homenaje.

*Legisladora de la Ciudad, bloque peronista.