Los diarios y en especial las revistas han sido hasta hoy
el vehículo más directo para que el humor llegue
a la gente. La crítica política, la vida en general,
los acontecimientos y todo aquello que nos rodea, puede ser
tratado a través de la mirada satírica del humorista.
En el siglo XIX revistas como El Mosquito, Caras y Caretas o
Fray Mocho reflejaron la vida política y los personajes
que en ella actuaban, a veces casi sin piedad, pero con un rigor
y una síntesis admirable.
En cuanto al reflejo humorístico de nuestra vida, son
varios los ejemplos que podemos recordar. Sin duda, los grabados
de César H. Bacle con las imágenes de una lejana
Buenos Aires poblada de señoras tocadas por enormes peinetones
que impiden la visión en el teatro o dificultan el paso
de los sufridos peatones sean los que más rápido
nos lleguen a la memoria.
De los años pasados no debemos olvidar a los grandes
dibujantes como Demócrito, Heráclito, Henri Stein,
Aurelio Giménez, José María Cao, Mario
Zavattaro, entre otros, que iniciaron el camino del humor gráfico
argentino, aunque muchos de ellos hubieran nacido en otros países,
todos supieron vernos en nuestra propia realidad.
A través de los años y hasta hoy el humor gráfico
sigue haciéndonos ver la vida mucho más divertida,
esta muestra del Museo del Dibujo y la Ilustración que
presenta el Museo de la Ciudad es una prueba contundente.
La muestra podrá visitarse de lunes a domingos y feriados
de 11:00 a 20:00, con entrada general de $1, lunes y miércoles
gratis