“Mi nombre es Andrés Zerneri, soy artista plástico
y llevo mi oficio como una espada empuñada en la mano
izquierda. Siempre entendí que el arte no es un fin en
sí mismo si no un medio, por ello dediqué una
buena cantidad de años a construir el primer monumento
de bronce a Ernesto Che Guevara de la Argentina, una obra que
no fue pedida sino regalada al Estado, que se construyó
como un símbolo entre 14.700 personas que donaron 75.000
llaves de bronce y se donó a la Ciudad de Rosario, a
nuestro patrimonio escultórico nacional.
Para realizarla se empleó una logística muy compleja
que requirió de camiones, grúas, barcos, decenas
de actos y actividades diversas que organizamos con mucho esfuerzo.
El objetivo fue construir un homenaje al revolucionario heroico
de la manera más legítima posible, con participación
del pueblo, con trabajo voluntario, sin dinero ni beneficios
personales, articulando los esfuerzos de una gran cantidad de
personas, organizaciones y organismos de diversos sectores.
Entre todos ellos destaco a Rubén Mosquera, a la Juventud
Guevarista porque estuvieron presentes desde los comienzos,
a Teresita Ramos en la difusión; también la CTA,
UST, ATE y la embajada de Cuba participaron activamente del
proyecto sin especulaciones. Paradójicamente ningún
partido de izquierda participó en la organización,
aunque algunos se sumaron recién cuando la obra ya estaba
terminada, intentando asumir algún tipo de rol de conducción
en el acto inaugural. Tampoco faltó el pícaro
que fue a Cuba a contar falsas historias acerca de su participación
en este proyecto y aunque por mi parte nunca tuve la oportunidad
de conocer la tierra del Che y de Fidel, espero tener la oportunidad
de contarle a los cubanos cómo y porqué hicimos
ese monumento de la manera en que lo hicimos. En aquella inauguración
de la obra, el 14 de junio de 2008, se reunieron 55.000 personas,
según lo informó el diario rosarino La Capital,
fue una fiesta auténticamente popular.
Inmediatamente después, el historiador Osvaldo Bayer
me propone realizar un Monumento a la Mujer Originaria de la
misma manera, con el mismo espíritu colectivo; indefectiblemente
respondí que sí y nos pusimos en contacto con
mujeres y hombres de pueblos originarios para consultar cómo
lo podíamos llevar a cabo. Definimos que esta obra sería
una estrategia de comunicación para visibilizar la presencia
originaria en nuestro país, su cultura, su historia y
filosofía.
Pero esta vez el proyecto tomó una dimensión más
grande y participativa. Alrededor de esta iniciativa se ha formado
un gran grupo de personas, estudiantes y profesionales de la
comunicación, docencia, sociología, arquitectura,
derecho y otras tantas disciplinas, para formar el MMO que significa
Monumento a la Mujer Originaria pero también Movimiento
Memoria y Organización. Tenemos una personería
jurídica, somos más de cien personas activas y
muchas otras colaborando, ya hay 200 centros de acopio en todo
el país y la dimensión de todo el trabajo de difusión
es cada vez más grande. Nuestra tarea es dejar bien en
claro que la escultura en bronce tendrá diez metros de
altura, que será donada a la ciudad de Buenos Aires y
que pediremos como condición que se emplace donde ahora
está el monumento al Gral. Roca, que se encuentra a 100
metros del Cabildo y la Plaza de Mayo. Siempre reafirmando que
la escultura propiamente dicha no es lo más importante,
que lo importante es la forma en que se construye, y toda la
información que propagamos acerca de la cultura de los
pueblos originarios en nuestro país, sensibilizando a
muchas personas acerca de su propia identidad con una obra que
nos integra, nos realiza.
Por todo ello es que quiero pedirles ayuda para acelerar este
proyecto independiente, que ya cuenta con la mitad del material
que se necesita para hacerlo realidad, cinco toneladas de bronce
solidario, que tiene declaraciones de interés de todos
los bloques de la Legislatura Porteña, del Senado de
la Nación, del Senado de la Provincia de Buenos Aires,
de la Secretaría de DDHH de la Nación, de un sinnúmero
de municipios de todo el país, del Ministerio de Educación
de la Nación y el indefectible apoyo de una muy basta
cantidad de comunidades originarias de nuestro país.
Así construiremos entre todos la escultura en bronce
más grande de la Argentina, lo haremos de la forma mas
autentica, democrática, popular y efectiva que existe.
Nuevamente sin dinero pero con una logística y una articulación
multisectorial imposible de igualar
.
Quiero pedirles que se sumen, que difundan y que sientan este
proyecto como propio, porque cuando esté terminado, sea
noticia y se genere el debate de sacar a Roca o no, cuando digamos
que estamos celebrando el triunfo, cuando hagamos esa caravana
para trasladar la obra por la calle Corrientes, con grúas
y camiones y colectivos y autos y motos y bicicleta y gente
a pie, y cuando entendamos que la escultura terminada es la
prueba física de la voluntad de cientos de personas,
sentirán mucho orgullo de haber creído en el proyecto
y de haber aportado una llave o ayudado a su difusión
cuando era sólo un sueño.
No descartamos que nuevamente en ese momento final del recorrido,
algún partido se acerque a especular, pero eso no es
lo importante, ni va a hacer mella en todo el trabajo realizado
en conjunto. Queremos celebrar una verdadera movilización
junto a nuestros pueblos originarios, celebrar que sí
somos un país con muchas naciones, que sabemos que hablamos
14 idiomas, que el 61% de nosotros tenemos un vínculo
genético con nuestros pueblos originarios y que toda
esa diversidad no nos separa sino nos une y nos enriquece. Una
vez más mi espada que es el arte se alzará victoriosa”.