El film de Alberto Marquardt es una travesía por un período
de la historia argentina de la mano de Alice Domon, una religiosa
francesa perteneciente a la congregación Hermanas de las
Misiones Extranjeras, que vivió en Argentina desde 1967
y fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura
militar por su compromiso social junto a los pobres.
La visión de la propia Alice sobre esos años
difíciles es narrada a través de la lectura de
las correspondencia que ella mantuvo con su familia. Sus cartas
revelan la confrontación con una sociedad en crisis y
el avance de su compromiso con la realidad que le tocó
vivir.
El jueves 6 de diciembre a las 20:30 hs. en Av. Belgrano
3540, con entrada libre y gratuita.
EN HOMENAJE A LOS DESAPARECIDOS DE
LA IGLESIA SANTA CRUZ
La tarde del 8 de diciembre de 1977 unos quince familiares
de detenidos—desaparecidos estuvieron reunidos en la Iglesia
de Santa Cruz. Desde hacía tiempo consideraban que era
más seguro encontrarse allí.
La iglesia de la Santa Cruz, base de los padres pasionistas,
se había convertido en el centro de reunión de
personas cuyos familiares habían sido secuestrados por
la dictadura militar. Astiz se infiltró entre ellos
Una mañana, temprano, varios agentes de la Marina fueron
distribuidos en distintos puntos de la Iglesia mientras se realizaba
la misa de Primera Comunión. La orden: detener a quienes
habían sido señalados previamente por Astiz. Así
se hizo.
El jueves 8 de diciembre de 1977 a las ocho y media de la noche
un grupo de hombres vestidos de civil, que se identificaron
como policías, interceptó a los familiares de
desaparecidos que salían de la Iglesia de la Santa Cruz,
donde habían estado ultimando los detalles y recolectando
la plata para una solicitada que saldría en el diario
La Nación dos días después. Se llevaron
a nueve personas: la religiosa francesa Alice Domon, Angela
Aguad, María Esther Ballestrino de Careaga, Raquel Bullit,
Eduardo Gabriel Horane, José Julio Fondevilla, Patricia
Cristina Oviedo, María Eugenia Ponce de Bianco y Horacio
Aníbal Elbert. Ese mismo día desapareció
de su atelier Remo Carlos Berardo, quien también participaba
de las reuniones de la Santa Cruz. Dos días después,
cuando iba a comprar el diario para ver la solicitada, fue secuestrada
Villaflor. Al mediodía se produjo la detención
de la compañera de Domon, Leonie Duquet.
Astiz fue la pieza central que permitió que los marinos
concretaran el operativo que tenía como objetivo descomponer
el incipiente movimiento de derechos humanos que se estaba organizando
en el país en plena dictadura militar. El “Angel
Rubio” se presentó ante las Madres de Plaza de
Mayo con la identidad falsa de Gustavo Niño, hermano
de desaparecido y comenzó a participar de las reuniones
de los familiares. Proporcionó los datos que guiaron
a la patota de la ESMA hasta la Santa Cruz y terminó
su tarea marcando a sus víctimas con un beso. A la salida
de la reunión, varios fueron secuestrados por un grupo
de tareas de la ESMA. Entre ellos estaban las madres María
Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga.
Dos días más tarde secuestran a Azucena Villaflor.
La Iglesia de Santa Cruz fue la última tierra que ellas,
las Madres recuperadas, pisaron en libertad.
Alrededor del 20 de diciembre de 1977 comenzaron a aparecer
cuerpos en la costa del Océano Atlántico, entre
Santa Teresita y Mar del Tuyú, que fueron presurosamente
enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle, Provincia
de Buenos Aires”.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF),
informaron el pasado viernes 8/7, en un conmovedor acto - conferencia
de prensa, que las identidades de los cuerpos hallados en el
cementerio de la localidad bonaerense de General Lavalle pertenecen
a estas tres mujeres, fundadoras de la organización Madres
de Plaza de Mayo.
El 24 de Julio, en un pequeño jardín lateral
de la Parroquia Santa Cruz, fueron inhumados los restos de Esther
Ballestrino de Carega y Mary Ponce de Bianco.
Los restos de Ballestrino de Careaga y Ponce de Bianco descansan
en el jardín de la iglesia.