20/04/2008
la iglesia católica reconoce
pero no previene
"Benedicto: Proteja a los chicos de
futuros abusos"
Por Alfredo Roberti
Más de 4000 casos y 2 mil millones
de dólares después —sólo en los Estados
Unidos— el Papa abordó el tema de los curas abusadores
en su visita al paìs del Norte. El Pontífice optó
por circunscribir la cuestión a un país, en lugar
de pronunciarse "urbi et orbi" desde el Vaticano.
"No es una sorpresa que el Papa haya abordado el tema
del abuso sexual por sacerdotes en su primera visita a los Estados
Unidos. Bastante más de 4000 sacerdotes han sido acusados
de abuso a menores en USA desde 1950 y la iglesia ha pagado
más de 2.000 millones de dólares, la mayor parte
en los últimos seis años.
El caso en Boston de un sacerdote abusador serial y el fracaso
del Cardenal Law en hacer algo al respecto ganó atención
nacional e inspiró a muchas víctimas a presentarse.
Seis diócesis fueron a la quiebra por las compensaciones
pagadas. La iglesia católica de los Estados Unidos ha
perdido muchos fieles no sólo por los abusos cometidos
por sacerdotes, sino también por su incapacidad para
tratar el problema y a veces por participar en encubrimientos.
Es una enorme tragedia que aun reconociendo su casi total
fracaso en proteger a los niños del abuso sexual de los
sacerdotes, la Iglesia Católica –debido a una profunda
raíz homofóbica– aún siga manejando
el asunto de una forma totalmente errónea. Generaciones
de niños, padres y feligresías compasivas continuarán
pagando por el error" (Benedict:
Protect children from future abuse por Rev. Susan Brooks
Thistlethwaite, The Washingotn Post 20/04/2008). "Está
bien que el Papa Benedicto se haya reunido con algunas de las
víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes ...
pero necesitamos saber del Papa cómo se evitarán
futuros abusos". comenta la autora en la nota aparecida
hoy en el influyente periodico norteamericano.
El caso Grassi
En la Argentina el caso emblemático del cura Julio
César Grassi aún no ha llegado al juicio oral
a pesar de haberse iniciado en noviembre de 2002 cuando fue
acusado de abuso deshonesto agravado contra un mismo adolescente
y corrupción de menores en dos casos, por la jueza Mónica
López Osornio, y la fiscalía que entiende en la
causa haya pedido ya a fines de ese año la elevación
a juicio oral.
Desde entonces fueron apareciendo otras denuncias y el cura
tiene ahora once nuevos cargos en su contra por los delitos
de abuso sexual agravado y corrupción de menores.
“La causa cuya instrucción acaba de cerrarse
es una de las tres que pesan sobre el sacerdote que presidía
la Fundación Felices los Niños. La primera —por
abuso sexual de dos chicos— ya espera fecha para juicio
oral y, según fuentes judiciales, podría sumársele
ésta para la instancia definitiva. La restante se tramita
en los tribunales de Santa Cruz”.(Otros
once cargos de abuso sexual Página/12, 29/03/2008).
Pocas esperanzas
Es harto improbable que mientras Ratzinger gobierne el Vaticano
haya algún avance en materia de prevención de
la espinosa cuestión de los curas paidófilos,
en vista de su cerrado conservadorismo.
El panorama en la Argentina es igualmente desalentador. ¿Qué
se puede esperar de una Jerarquía que no sólo
ignora la sexualidad de los religiosos sino que intenta impedir
que los lacios aprendan acerca de la suya?: la Iglesia Argentina,
y en esto está confortablemente alineada con su jefatura
vaticana, se ha pronunciado en contra de la educaciòn
sexual en la escuela. ¿Cómo esperar que sea obligatoria
en los seminarios donde se forman adolescentes para la carrera
sacerdotal?
La Iglesia Católica barre el sexo bajo la alfombra y
con eso espera verlo desaparecer. Cree razonable la abstinencia
y una abominación los preservativos para impedir la propagaciòn
del SIDA. Decreta la abstinencia sexual antes del matrimonio
y el celibato sacerdotal, pero la historia se sigue escribiendo
sin bendiciones ni permisos y en su aspecto más sórdido
en el confesionario o la sacristía.