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29/01/2010
Polémica por la compra de pistolas Taser X 26 para la Policía Metropolitana
Por Alfredo Roberti

El anunciado uso de pistolas Taser X 26 por efectivos de la incipiente Policía Metropolitana podría inscribirse en la categoría UCEP, el disuelto grupo de choque contra indigentes en situación de calle. Los patoteros de la UCEP empleados por el ex Ministro del área, Piccardo, sacaban a patadas y empellones a familias de indigentes de plazas y veredas donde solieran pernoctar.

Por su parte, a los nuevos integrantes de la flamante Policía se los proveería de pistolas que disparan dardos paralizantes contra sospechosos de delitos que ofrecieran resistencia y no pudieran ser reducidos por otros medios. (Desde luego, quedan excluidos los sospechados de delitos económicos, malversación de fondos o incumplimiento de los deberes de funcionario público, por citar algunos casos fuera del alcance de las pistolas Taser). O sea, serán empleadas para cauterizar violaciones al "orden constituido" que intenten llevar a cabo presuntos delincuentes, ¿manifestantes enardecidos que resistan ser subidos al móvil policial? ¿detenidos que se niegan a confesar? ¿reincidentes que dan mucho trabajo y a ver si con esto aprenden?

En fin, por ahora, las variantes en el uso de violencia física mediante el peligroso recurso de aplicar una descarga eléctrica anonadante, con dardos que alteran el sistema nervioso central produciendo contracciones musculares incontrolables, son meramente especulativas.

El Ministro Montenegro ha declarado su intención de probar las cinco unidades que compró, antes de decidirse a encargar el resto de la partida. Sin embargo, el legislador Tito Nenna repudió que Guillermo Montenegro, aprobara la compra de las armas "a la firma Buccello por contratación directa y por el monto de 121 mil pesos".

Montenegro sostuvo, por Radio Mitre, que la Ciudad adquirió para prueba "cinco pistolas con descarga eléctrica de bajo amperaje, que no pueden provocar lesión". Se impone una pregunta de rigor: ¿Quiénes serán los sujetos de la prueba? ¿Ésta se desarrollará en condiciones reales o simuladas? ¿Será puesto a prueba el equilibrio emocional del agente encargado de disparar los dardos eléctricos, para que no abuse del recurso o su sentido de la ética a fin de que no se tiente a experimentar con algún pibe chorro preso en la seccional?

La cuestión tiene otro costado. Se proveería a efectivos de un adminículo que no es otra cosa que una picana eléctrica portátil tecno. Esto en un país, cuya historia reciente registra el uso masivo del homólogo fijo conectado a los 220 volts y aplicado sobre detenidos por razones políticas en la década del 70, en manos de fuerzas de seguridad de la dictadura militar.

Como si esto fuera poco, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires acaba de vetar la ley 3298 de la Legislatura porteña… una decisión ¿incomprensible? dado que la ley creaba un Comité contra la Tortura.

Pronunciamientos

Integrantes de la oposición ya han salido a repudiar la iniciativa oficial. Desde el Ministerio de Justicia de la Ciudad, Montenegro asevera que la pistola Taser se utiliza en muchos países. Por su parte, Amnesty Internacional suministra estadísticas sobre los graves daños y muertes que ha provocado el uso del artefacto en cuestión en varios de esos países donde se han realizado investigaciones serias sobre el tema. También se conoció un estudio con recomendaciones a las autoridades de la provincia de British Columbia, en Canadá, cuyas fuerzas policiales la utilizan.

Según informa la Agencia Telam, la investigación Braidwood se inició tras la muerte del inmigrante polaco Robert Dziekanski en el aeropuerto de Vancouver en octubre de 2007 minutos después de recibir cinco disparos de Taser efectuados por agentes de la Real Policía Montada de Canadá. Es uno de los 26 casos de muerte tras el uso de armas Taser en Canadá desde 2003. En Estados Unidos se han documentado más de 360 muertes por los mismos motivos desde 2001.

Aunque la mayoría de las muertes se han atribuido a factores como la intoxicación por drogas o el denominado estado de “delirio exacerbado”, examinadores y peritos médicos han concluido que las descargas con Taser fueron la causa o un factor contribuyente en más de 50 muertes en Estados Unidos.

La investigación Braidwood hizo 19 recomendaciones encaminadas a la restricción, vigilancia y presentación de informes sobre el uso de armas Taser en la Columbia Británica. Según informes, tales recomendaciones han sido aceptadas por el gobierno de esa provincia. El informe Braidwood instaba además a la realización de nuevos estudios sobre seguridad, incluida la revisión de toda nueva arma de energía conducida.

Entre sus conclusiones, el informe Braidwood señalaba que muchas de las personas sometidas al uso de armas Taser por la policía sufrían trastornos emocionales y citaba el testimonio “unánime” de los expertos en salud mental de que la respuesta adecuada se basaba en técnicas de desescalada e intervención en situaciones de crisis, y no en las armas de electrochoque.