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26/10/2010
La condena de sobrevivir al Gatillo Fácil
Organización Social y Política Comedor Los Pibes

Con la participación del director de la película, Enrique Piñeyro y el abogado defensor de Fernando Carrera, Federico Ravina, el lunes por la tarde proyectamos la película “El Rati Horror Show”, que describe el mecanismo que la Policía Federal –en este caso la Comisaría 34- y el Poder Judicial ponen en marcha cada vez que disfrazan un caso de gatillo fácil para acusar a la víctima y justificar una ejecución.

El caso de Fernando Carrera, más conocido como “La Masacre de Pompeya” –tal el nombre que le dieron los medios de comunicación, que en su mayoría también aportaron a instalar la farsa de culpabilizar a la víctima-, tiene una característica adicional: los ocho disparos que en Enero de 2005 recibió Carrera de parte de policías de civil no terminaron con su vida. A partir de entonces, por una causa que ahora deberá ser revisada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Fernando Carrera enfrentó un juicio que derivó en una sentencia a 30 años de prisión. El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 14 lo condenó por el asesinato de tres personas a las que el auto de la víctima embistió luego de que este quedara inconsciente tras recibir el primero de los balazos en el maxilar, disparado por policías de civil que pretendían interceptar a un auto de similares características al de Carrera desde un vehículo particular, sin identificarse, apuntándole con una Ithaca.

Desde esta Organización, además de conversar con el director y el abogado sobre el devenir y el contexto de esta causa y de la situación que atraviesan Fernando Carrera y su familia, nos comprometimos a difundir los hechos y nos solidarizamos –además porque también somos víctimas del accionar de la policía que liberó la zona para que mataran a nuestro compañero Martín Oso Cisneros y para el reciente asesinato de Mariano Ferreyra- a seguir trabajando para que la policía y el Poder Judicial dejen de actuar corporativamente cada vez que alguien de este pueblo es víctima del accionar criminal de integrantes de las fuerzas de seguridad, que tiene como únicos fundamentos el prejuicio y el abuso de poder.