
La automotriz Mercedes Benz deberá afrontar el juicio
que se realiza en los Estados Unidos por delitos de lesa humanidad
cometidos en la Argentina, después del fallo de la Corte
de Apelaciones de San Francisco que rechazó la apelación
de la empresa multinacional.
La demanda civil contra Mercedes Benz en ese país, iniciada
por familiares de catorce trabajadores desaparecidos y tres
sobrevivientes, permitirá una reparación económica
a los damnificados que, anticiparon, percibirán el tope
establecido por la ley, y el resto será donado para la
construcción de un hospital en la localidad de González
Catán, donde funcionó la planta.
Los familiares querellantes recurrieron en 2004 a la corte
estadounidense bajo la figura de la Ley de Reclamación
por Agravios contra Extranjeros (Alien Tort Claims Act), que
establece la posibilidad de demandar en territorio de los Estados
Unidos a personas o corporaciones que hayan violado leyes federales
allí o en países con los que tiene tratados celebrados,
como la Argentina.
En aproximadamente un mes, el caso se presentará en
los tribunales de San Francisco, después de las dos primeras
sentencias (de 2004 y 2009) que negaron la competencia geográfica
de los tribunales de California porque -supuestamente- hay un
“foro alternativo” (Argentina y/o Alemania).
Esa sentencia fue anulada en mayo de 2010 por la Corte de Apelaciones
para el Circuito Nueve de los Estados Unidos, que consignaba
que “Mercedes Benz colaboró con la dictadura militar
y las fuerzas policiales y que esta colaboración terminaría
en el secuestro, tortura, detención y asesinato de los
trabajadores”.
En diálogo con Télam, la periodista que investigó
el caso, Gaby Weber, consideró que la decisión
de la Corte “muestra que es posible juzgar a los responsables
económicos de delitos atroces” y advirtió
que “no se reparan sólo con dinero, sino que tienen
que decir qué pasó, con verdad y justicia, y reconocer
lo que hicieron”.
La automotriz, perteneciente a la multinacional Daimler, fue
acusada de complicidad con el terrorismo de Estado implementado
en la Argentina desde 1975, y por secuestros y torturas a 17
trabajadores -14 continúan desaparecidos-, incluyendo
la comisión interna de la planta ubicada en González
Catán.
También se la acusa por la apropiación de tres
niños y la sustitución de identidad de Paula Logares,
nieta recuperada por Abuelas de Plaza de Mayo.
Para el abogado Eduardo Fachal, que fue integrante y sobreviviente
de la comisión interna desaparecida, el fallo dado por
la Corte estadounidense “es muy importante porque permite
hacer conocer internacionalmente el genocidio y la persecusión
que sufrieron los trabajadores durante el terrorismo de Estado”.
En diálogo con Télam, el letrado que impulsa
la causa penal en la Argentina sostuvo que “es necesario
una reparación integral, no sólo en lo económico,
por la complicidad de las empresas con el genocidio implementado
en la Argentina”.
“Tocar las ganancias de la empresa es una forma de que
nunca más se repitan estos hechos en el mundo”,
afirmó.
Por su parte, el abogado de las víctimas, Terry Collingwort,
dijo en Washington, acerca del fallo, que “llegó
la hora de que responda la empresa alemana en los EE.UU por
los crímenes que pasaron en su fábrica”.
En Alemania también se inició un proceso judicial
contra la firma, que fue desestimado bajo el argumento similar
al utilizado por el dictador Jorge Rafael Videla, en cuanto
a la inexistencia de delito por no encontrarse los cuerpos de
los desaparecidos.
En la Argentina las desapariciones de trabajadores de Mercedes
Benz se comenzaron a investigar durante los juicios por la verdad,
en los que el tribunal no tenía facultad de condenar.
Luego, con la anulación de las leyes de obediencia debida
y punto final, la causa recayó en el Juzgado Federal
2 de San Martín sin que se hayan registrado avances en
los últimos tiempos. (Télam)