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26/10/2007
nota de opinión
Los Medios y las elecciones
Por Hugo Presman

Los medios fijan la agenda, establecen pautas culturales y políticas, pero afortunadamente no pueden aún cambiar el sentido mayoritario de una elección.

En otras épocas, Perón ganó con casi todos los medios en contra y fue derrocado con la casi totalidad de los medios a favor. Menem obtuvo un amplio triunfo en su reelección, con un amplio sector del periodismo denunciando la corrupción, que sin embargo ocultaba lo esencial: que se remataba el país.

En la reelección de Lula en Brasil, hubo una amplia campaña de un sector considerable de los medios para evitar su triunfo. Cuando logró el 52% de los votos, un periodista desilusionado expresó con claridad el cuadro de situación: “El pueblo votó contra la opinión publica”.

En América Latina, los partidos que representan directamente al establishment tienen dificultades enormes para ganar una elección. Muchas veces cuando accedieron al gobierno movimientos populares fueron interrumpidos por el accionar de fuerzas armadas que actuaron como el brazo armado de los sectores económicos.

En otras ocasiones hubo golpes militares de sectores nacionalistas que devinieron en gobiernos populares y que terminaron derrocados por sectores liberales de las propias fuerzas con instigación civil. Después de haber pasado por la experiencia terrorífica del terrorismo de estado las fuerzas armadas perdieron peso y surgieron democracias que en muchos casos aplicaron las recetas económicas de los gobiernos militares impopulares.

Imposibilitados de recurrir a su brazo armado, el establishment utiliza a la prensa y a los “especialistas” económicos como su poderoso brazo ideológico. Dice Marilena Chauí, filósofa brasileña en Debate número 235 de septiembre de 2007:

“La reducción del espacio público deriva de la forma neoliberal, pues el neoliberalismo es la decisión política de dirigir los fondos públicos para financiar el capital y cortar las inversiones en los servicios y derechos sociales.
Por eso, el neoliberalismo opera como el ensanchamiento del espacio privado a favor del mercado y el encogimiento del espacio público de la república, de los derechos y de la opinión pública. Esta se reduce así a la opinión de los medios de comunicación, que son empresas privadas con intereses articulados con sectores de la clase dominante… La experiencia ha mostrado que es muy difícil romper el poder de los medios, pues estos operan con dos procedimientos principales: por un lado, la invalidación de los individuos como sujetos racionales que detentan derechos y, por otro, la intimidación social por medio de la figura del especialista, cuyo supuesto saber sustituye la reflexión de los ciudadanos, los cuales sólo se sienten válidos si adoptan lo que es dicho por el especialista. De este modo, los medios pasan a ocupar con exclusividad la posición de sujeto pensante que conoce e interpreta los acontecimientos y el sentido de la realidad… Los medios son propiedad privada de apenas siete grupos que dominan la información en todo el planeta, que disponen de los recursos financieros y técnicos para la operación de nuevas tecnologías y que están articulados a los grandes intereses empresariales y militares”.

A su vez el ensayista Nicolás Casullo expresa en la Revista Debate número 239 de octubre 2007:

“Para entender cómo se mueven los sectores políticos en esta campaña hay que encarar el tema crucial de los medios para la vida de las democracias populares en América Latina. Por un lado: la incidencia de lo mediático en la político. Evidentemente esto no es nuevo pero si ha adquirido un cariz distinto: hoy lo mediático es la realidad. Por otro lado, el fenómeno es que los medios- que evidentemente forman parte de una concentración económica, de un establishment- se han convertido en los reales “partidos de la derecha”: son ellos los que hoy alcanzan gran presencia y capacidad de oposición en la escena política.

Entonces: estamos ante una nueva derecha- constituida a partir de la crisis de las viejas identidades partidarias- que tiene su agenda, sus lógicas y su verdadera organización en determinados medios de comunicación que pueden ser gráficos o canales de noticias que transmiten las 24 horas o aquellos que tienen en horario central un noticiero de alta audiencia. Sólo después de que estos espacios mediáticos se han obtenido, aparecen algunas figuras que los ocupen, pero no son López Murphy o Macri los verdaderos referentes sino los medios. Es un fenómeno que también se evidencia fuertemente en que en los últimos ocho o nueve meses hubo conflictos concretos vinculados a los medios de comunicación presentados como problemas políticos de primer orden en Méjico, Brasil, en Ecuador y en Venezuela...

Podríamos analizar como se produce esta incapacidad de lo político clásico para confrontar con lo mediático. La sociedad mediática cada vez trabaja en términos de géneros: hace audible sólo lo que viene a través del género informativo que a la vez se articula en géneros ficcionables. Por ejemplo: el género judicial debe estar presente en todo noticiero y ubica a la víctima, al victimario y a la protesta de determinada manera. Quiero decir que hoy no hay información si no está incluida dentro de un género constituido que la hace audible. La violencia es otro género: el comisario rodeado de micrófonos, una madre llorando, la escena de patrulleros y heridos, etcétera. O también: el Tercer Mundo es otro género transformado a través de lo turístico.

¿Quienes son los que tienen la capacidad de hacer entrar las cosas en determinados géneros? Obviamente los propios medios. El diputado, el senador o el ministro no lo saben hacer: por esto hoy tiene tanta más incidencia un cuerpo de locutores que un cuerpo de parlamentarios. La gente ni conoce ni quiere escuchar a los diputados, pero si ubica perfectamente a los movileros, por ejemplo. Hay una capacidad mediática de armado del relato que se va haciendo imbatible.

En este sentido si hay una crisis de la política y de lo político que debe ser pensada… La derecha liberal conservadora ha ganado la batalla, ha ganado el sentido común de la gente. Conversas con cualquier habitante de esta ciudad y tiene un sentido común de corte liberal, conservador y antipopulista… Esto quiere decir que no sólo hay una batalla en el campo de lo socioeconómico, sino también en lo cultural. Hasta tal punto que hoy, a diferencia de hace veinte años, no es automático que una mejora en lo económico se traduzca en un votante... te puede dar un voto errante que aún se indispone con su propia mejoría económica”.

El semanario colombiano “Semana” del 24 de septiembre realizó un esclarecedor reportaje a José Manuel Lara, presidente del grupo Planeta que acaba de comprar el único diario nacional El Tiempo de Bogotá. Expresa:

“Hoy la audiencia la tiene la televisión, pero la opinión la crea el diario… ¿ Por qué un empresario de ropa puede hacer prendas para niños, niñas, hombres y mujeres, y un empresario de medios no puede hacer diarios para personas de derecha y de izquierda? Lo que no podemos hacer es medios de comunicación de partido o de gobierno. Pero medios que tengan distintas ideas por supuesto que se puede hacer… Tengo la convicción y la esperanza de que El Tiempo no será siempre el único periódico nacional en Colombia... ¿ Por qué no puedo ser yo el que haga el segundo diario nacional?......Ya se ha acabado la competencia diario-diario, televisión-televisión, radio-radio. En los países más avanzados, la competencia es grupo- grupo… La gente está cada vez más en la cultura de lo fácil, instantáneo y gratuito”