En los últimos tres años,
Argentina destinó 1 de cada 4 pesos de lo que produjo al
pago de deuda. Sin embargo, cuando termine el 2007, deberá
una cifra similar a la que existía cuando Kirchner la renegoció
mediante el canje del 2005.
"Cuanto más se paga más se debe", enuncia
un documento elaborado por el Foro Argentino de la Deuda Externa.
En marzo de 2006, cuando cancelamos la deuda con el FMI —apenas
un 7% de lo que debíamos— se anunciaba sin embargo
que el cáncer había sido extirpado.
En el "sentido común" de nuestro pueblo se
ha instalado la idea de que la deuda ha dejado de ser un problema.
Nada más lejos de la realidad. No hace falta dar muchas
vueltas para comprenderlo.
Algunos ejemplos son contundentes:
Pero estos pagos no son solo por viejos compromisos cancelados
para "desendeudarnos" . Porque la deuda sigue creciendo.
El gobierno no sólo continúa tomando préstamos
con organismos financieros internacionales (especialmente con
el Banco Mundial y BID) sino que además emite bonos para
proveerse de fondos que eviten tocar las reservas del Banco
Central, destinadas a sostener un dólar competitivo para
los exportadores.
Estos bonos atados a la inflación, al CER y al PBI
incrementan la deuda año a año. Por cada punto
de inflación la deuda aumenta casi 2 mil millones de
pesos. Actualmente el Banco Central tiene emitidos papeles de
deuda (Lebacs y Nobacs) por 60 mil millones de pesos.
Se viene un panorama sombrío: en el 2008 vencen deudas
por 43 mil millones de pesos; en el 2009 serán 53 mil
millones, en el 2010 deberemos pagar 54 mil millones y en el
2011, 59 mil millones más. Si a esto sumamos el arreglo
inminente que se cerrará con el Club de París,
estas cifras aumentarán en 3 mil millones de pesos más
por año. Y si le sumamos un arreglo con los bonistas
que no entraron en su momento en el canje, se agregarían
550 millones de pesos anuales.
Hoy la deuda representa el 73% de lo que el país produce
en un año. La deuda está aquí para quedarse,
vivita y coleando. La deuda sigue siendo impagable.