Luego de un año y medio de negociaciones se anunció
que el 14.9 % de las acciones de la petrolera YPF son adquiridos
por el grupo Petersen, holding del empresario argentino Enrique
Eskenazi. ¿Argentinización o reprivatización?
El viernes 21 de diciembre, en Madrid, y después de
más de un año y medio de negociaciones enmarañadas
de muchas intrigas, especulaciones y certezas, se anunció
la venta del 14,9% de las acciones de YPF (perteneciente a la
transnacional española Repsol) al grupo Petersen, propiedad
del empresario argentino Enrique Eskenazi.
El holding argentino fue fundado en 1920 y creció de
la mano de la construcción a partir de una activa participación
en licitaciones públicas, para luego acomodarse en la
agroindustria, transporte y servicios, fundamentalmente financieros
(es dueño de los bancos Santa Cruz, San Juan, Santa Fe
y Entre Ríos).
El acuerdo, además, establece una opción de compra
por otro 10,1% de las acciones, a adquirir en los próximos
cuatro años. A esta situación se suma el hecho
de que los españoles quieren desprenderse de otro 20%
de la ex compañía estatal.
La intención de varios gobernadores provinciales de incorporarse
a la torta accionaria sería bien visto por los españoles,
a la luz de una razón trascendental: que desde fines
de 2006, a causa de la “provincialización”
de los recursos, son justamente los gobernadores los encargados
de renegociar directamente los contratos con las petroleras.
Renegociaciones que seguirán la pauta de los escandalosos
acuerdos por Loma de la Lata (durante el gobierno delarruísta)
y Cerro Dragón (firmados este año).
Más allá de intenciones improbables, la reestatización
de YPF no fue considerada una opción a seguir. Entonces,
el nombre, de por sí confuso, adjudicado a la operación,
fue el de “argentinización”: esto es, el
ingreso a YPF de capitales privados argentinos. Ahora, esta
hipótesis resulta aún más confusa si se
observa la compleja operatoria financiera montada para concretar
el traspaso accionario.
Porque el grupo Petersen no disponía de capital suficiente.
Entonces, y esto supuestamente ha justificado la demora en la
concreción de la venta, Eskenazi ha debido acercarse
al aporte de entidades financieras como Crédit Suisse,
BNP Paribas, Goldman Sachs y Banco Itaú. Pero no sólo
eso. La propia Repsol financiará con un crédito
hasta US$ 1.050 millones. Es decir, el grupo español
haría un gran esfuerzo para sacarse de encima el 14,9
por ciento de la firma.
Félix Herrero, del Grupo Moreno (que preside “Pino”
Solanas) explica que la operación “se trata de
la venta parcial de YPF SA, que no afecta la conformación
accionaria de la empresa matriz Repsol YPF SA, que seguirá
teniendo el control de la filial local.”
Según este economista y abogado, resulta “extraño
que el grupo financiero que asesoró y colocó en
las plazas internacionales del gran dinero (Nueva York, Luxemburgo,
Suiza) los dólares obtenidos por la venta de las acciones
de YPF de Santa Cruz, no reconozca que se trata una operación
de tipo financiero, que debería denominarse ‘reprivatización’”.
El valor de la operación fue de US$ 2.235 millones (calculado
sobre un valor total de la empresa de US$ 15.000 millones).
Al momento de que Repsol se hiciera del control casi total de
YPF en 1999, la empresa tenía el mismo valor, a pesar
de que hoy el precio internacional del barril de crudo es mayor
en 500% al de aquél año.
Esta desvalorización real se debe, fundamentalmente,
a la brutal caída de reservas en el país, situación
que llevaría a la Argentina, en pocos años más,
a convertirse, luego de mucho tiempo, en importador neto de
petróleo.
“¿Por qué no readquiere el Estado argentino
lo que le fuera vendido como fruto de un saqueo, y que sigue
provocando el desamor de los argentinos por lo español?,
pregunta Herrero; y continúa inquiriendo: “¿Por
qué no nacionalizar utilizando la ley de expropiación,
pagando ese 10 por ciento que puso Eskenazi? ¿Por qué
no renacionalizar restando ganancias remitidas y el capital
amortizado? ¿Por qué un país que tiene
reservas monetarias por valor de 45.000 millones de dólares,
lo que supera 3 veces el capital de YPF SA, valuado por el Citigroup,
no actúa para recuperar lo perdido? ¿Por qué
el Estado no toma créditos para comprar y desendeudarse
luego con los beneficios, como hizo Repsol antes, y ahora repite
Eskenazi?
Entonces, ¿“Argentinización” es igual
a continuidad de modelo privatista en un sector que la Nación
debería gestionar como inversión social y estratégica?.