La única verdad: a diez días de haber asumido
la Jefatura de Gobierno, 2300 trabajadores fueron despedidos
por Macri.
La realidad: Sutecba (Sindicato único de trabajadores
y empleados de la Ciudad de Buenos Aires) denuncia que son las
mismas víctimas de los contratos “basura”
que existen en la Ciudad desde hace muchos años. Tantos
años como ellos, los representantes gremiales de esos
mismos trabajadores, legitimaron con su silencio cómplice
tales condiciones laborales.
Hoy no hay ningún canal de conversación que contemple
la situación de estos trabajadores que ya pueden llevar
en sus solapas la pesada insignia de haberse convertido en los
primeros damnificados de un Gobierno que se toma atribuciones
que no le otorgó ningún voto ciudadano.
Por otra parte —el pato de la boda— las Obras Sociales,
son de los trabajadores y no le compete —a menos que sea
trabajador del gremio— a los vecinos de la Ciudad opinar
sobre la forma de dirigir sus destinos. Por lo cual al señor
Jefe de Gobierno ningún vecino le pedirá que se
ocupe de este tema.
Las noticias que informan lo que el Ejecutivo y los burócratas
sindicales del gremio que nuclea a la mayoría de los
trabajadores municipales de la ciudad que "cada día
está más buena", no dicen todo lo que deben
decir. En realidad dicen solo lo que deben decir para confundir
lo suficiente a un vecino que se siente muy gratificado si le
contamos por todos los medios que "vamos a terminar con
la corrupción en la administración pública".
No hay discurso más entrador para el vecino de la Ciudad
de Buenos Aires que decirle que vamos a dejar trabajando solamente
a los trabajadores que tengan una función para la que
fueron designados. Basta de ñoquis, basta de corrupción,
basta de vagos, basta de protegidos políticos. Es un
discurso que cualquier vecino compra con facilidad. Sobre todo
si subestimamos al pueblo de esta ciudad pensando que lo más
importante puede ser tapado por una enorme bomba de humo que
entretiene, distrae la atención, desvía la mirada
sobre los primeros pasos de un Gobierno que va a dar bastante
de estos signos mientras en el fondo de las cuestiones se tejen
las decisiones que darán la verdadera identificación
política de la gestión de Macri. Que quede claro:
un sólo trabajador despedido es mucho más importante
que los 35.000 baches de la ciudad que aún no han sido
reparados.
2300 trabajadores quedaron cesanteados, Genta y sus muchachos
organizaron un paro de actividades y se detuvo la administración
por tres días. Ante este desastre administrativo, el
Ejecutivo decidió bajar a conversar con el gremio y se
resolvió una tregua, donde las partes levantaron cada
una sus medidas. Así salió en los diarios, entonces
se entiende que se retrotraen los despidos y por ese motivo
el gremio levantó el paro. Esta noticia está lejos
de contar la verdad de los hechos.
Los 2300 trabajadores siguen cesanteados (entiéndase
despedidos). El Ejecutivo se compromete a censar a todos los
contratos que se encuentren vigentes y evaluar caso por caso
quienes merecen seguir en sus puestos de trabajo y quienes no,
con la vara de la justicia absoluta puesta en sus manos. En
SUTECBA por su parte, están muy ocupados en negociar
con el menor margen de derrota posible, la desregulación
de su Obra Social.
Nada se dice de los 2300 despedidos que ya están en
la calle. Trabajadores que cobraban sueldos que apenas pasaban
los $1000. Ninguno de estos es un "protegido político"
que se haya "enriquecido con las arcas del Estado".
El sol sólo se puede tapar con una mano muy grande y
los medios han aportado las suyas para desinformar sobre un
tema que en definitiva no suma solidaridades en el distrito
que quiere por todas las formas posibles diferenciarse del Gobierno
Nacional.
Esta forma en que vamos a ver “estar bueno” a Buenos
Aires puede parecerse mucho más a decisiones de dictadura
que a las de un gobierno electo por el 60% de los porteños.
Va a estar dura Buenos Aires.