“La historia se repite, una vez como
tragedia y otra como farsa. Carlos Marx. Dieciocho Brumario”
En el marco del 60 aniversario de la nacionalización
de los Ferrocarriles Argentinos se ha sancionado la Ley de Reordenamiento
Ferroviario.
(Red Eco) Argentina— La Industria del Transporte Automotor
ha festejado; ha sido honrada con la aprobación de la
Ley de Reordenamiento Ferroviario. Su representante en el gobierno
es el Secretario de Industria, Fernando Fraguío, ex presidente
de ADEPA (Asociación de Empresas de la Industria Automotor)
y ex—Director de IVECO (multinacional italiana que fabrica
vehículos para transporte de carga). Este hombre, del
riñón de esa organización corporativa que
obra como un “cartel” y es parte de los factores
de poder, está satisfecho.
La corporación de inmobiliarias, que han esperado como
aves de rapiña la liberación de las propiedades
del ferrocarril, también festejan este engendro que comenzó
a constituirse en tiempos de Carlos Menen. Por entonces el interventor
de los Ferrocarriles Argentinos era Ordóñez Giménez
Zapiola, hombre de estirpe, que pertenece a la corporación
inmobiliaria, como su nombre lo indica. La ley se aprobó
con 153 votos afirmativos de cipayos, contra 73 que representan
diferentes corrientes políticas e ideológicas
y 3 abstenciones cobardes.
Esta aprobación de la Cámara de Diputados pone
todo el sistema ferroviario en manos del titular de Planificación
Julio de Vido. Se coloca el control bajo este personaje. Es
decir, han enviado al zorro a cuidar a las gallinas. Esa ley
es la empaquetadura final del proyecto entreguista del gobierno
de Carlos Menem, que cumplió a rajatabla los mandatos
del imperio. Proyecto presentado durante la gestión de
Néstor Kirchner, esta ley crea dos sociedades del estado
(la Administración de Infraestructuras Ferroviarias —AIF—
y la Operadora Red Ferroviaria —ORF) que podrán contratar,
sin necesidad de llamar a licitación pública,
o vender libremente el patrimonio ferroviario. Esta ley legaliza
un gran negocio inmobiliario donde no habrá controles.
Además, no van a considerar a los trabajadores de estas
empresas como empleados públicos. Se les aplicará
la ley de contrato de trabajo, que rige para el ámbito
privado. ¿Qué dicen los sindicatos, comisiones
de reclamos, comisiones ejecutivas, sobre este engendro que
satisface a los concesionarios y empresarios cartelizados? Silencio.
No podemos hablar de una derrota del movimiento obrero ferroviario.
No, porque no se luchó como en las huelgas de 1991 y
1992 en que fuimos derrotados al final, defendiendo la ciudadela
ferroviaria codo con codo, espalda contra espalda. Fue una derrota
honrosa. No se lucha en los salones compartiendo discursos con
el progresismo pacato, se lucha en los rieles, en los talleres,
en los andenes, en los terraplenes, en las estaciones junto
al pueblo, todos juntos. No se lucha compartiendo tribunas con
los que son funcionales al Proyecto de marras como el Personal
de Dirección de los Ferrocarriles. Cuestión lastimosa,
es que la Asociación del Personal de Dirección
del Personal del Ferrocarriles Argentinos festejara la aprobación
del proyecto.
Esta Ley no soluciona el grave problema de los ferrocarriles
en la Argentina, ni contribuye a la solución de los problemas
en el sistema de transporte nacional colapsado. El Mo.Na.Re.FA
(**) rechaza enfáticamente el proyecto de ley del kirchnerismo,
que bajo una retórica “progresista” profundiza
la privatización, la entrega y el saqueo vil de los ferrocarriles
iniciada en la década menemista. Desde el Mo.Na.Re.FA
decimos que el ferrocarril no tiene solución si no vuelve
al Estado, se caen las concesiones otorgadas tanto de pasajeros
como de carga y se vuelve a constituir un Sistema de Integrado
de Transporte Ferroviario, de Industria y de Comunicación.
Perón nacionalizó hace 60 años los Ferrocarriles
Argentinos. Toda una paradoja histórica con la realidad
actual. Porque la misma iconografía y simbología
utilizada por Perón para su nacionalización, hoy
es utilizada para la aprobación de la nefasta Ley de
Reordenamiento Ferroviario. Ley que legalizará impunemente
el saqueo y destrucción definitiva de los ferrocarriles.
Con la nacionalización se recuperaron las tierras cedidas
a los ingleses, y franceses, hoy serán enajenadas a precio
vil, donadas o regaladas. Como los talleres Rosario, estación
de pasajeros de Santa Fé, F.C. Belgrano, la planta de
llantas y ejes en Córdoba.
Todo ocurre en estos tiempos, cuando esa iconografía
se esgrime y se utiliza para la reorganización del Partido
Justicialista. ¡Cuánta hipocresía y mentiras
juntas!
*Miembro Fundador del Mo.Na.Re.FA – Movimiento
Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos
– Autor de El Ferrocidio.