“A la medianoche de ayer, respondiendo
a una organización, bandas de piqueteros agredieron a
los cerca de 3 mil manifestantes caceroleros que protestaban
contra las medidas del gobierno para el agro y los desalojaron
de la Plaza de Mayo. Los defensores del gobierno, encabezados
por Luís D'Elía y Emilio Pérsico, arrojaron
piedras, botellas y bombas de estruendo a los gritos de «¡Somos
los que aguantamos al gobierno nacional!» sobre los jóvenes,
algunos de ellos con niños en brazos. El conjunto se
alejó de la violencia y desalojó la plaza, sin
dejar de ofrecer alguna resistencia. (Ámbito
Financiero 26 de marzo).
Los hechos:
Las bandas son de delincuentes (o de músicos).
Los piqueteros suelen actuar en grupos. Los agredidos (en realidad
participantes activos de escaramuzas y no manifestantes que
se estuvieran retirando) no fueron 3 mil sino 3,
las bombas de estruendo se detonan no se arrojan
y los niños en brazos resulta un golpe bajo patético
en un medio de tirada nacional, aunque ya sepamos que distorsiona
la realidad tanto como el idioma de Cervantes.
Suena parecido
"No vamos a aceptar este punch
de derecha a los que nos tienen acostumbrado hace mucho tiempo.
No faltan los provocadores de siempre, no vamos a permitir otro
piquete de la abundancia", dijo Luís D'Elía,
en el momento que arribaba a la Plaza con una columna.
(Infobae 27 de marzo).
D’Elia dijo putsch, no punch.
Si el editor se Infobae conociera la diferencia se habría
precavido del error adjudicándoselo al autor mediante
el recurso de colocar “sic” después de la
palabra. Putsch es un vocablo alemán
que significa golpe de estado. La palabra se conoce en español
asociado al Putsch de Munich o Putsch de la Cervecería
que wikipedia define así:
Paro histórico:
Los canales TN y 13 del grupo Clarín, subtitulaban
así las notas sobre los cortes de ruta.
El adjetivo histórico denota en este caso un hecho que
podría figurar en el futuro
en el calendario histórico, pero su connotación
supone una valoración positiva por su proyección
futurista. Al 24 de marzo de 1976 no se lo recuerda como un
“golpe histórico”.
Pueblada:
Designación de Mariano Grondona refiriéndose a
los cortes de ruta ya antes de los cacerolazos.
Lock out:
El término está siendo usado —aun por sectores
favorables al Gobierno— para referirse al paro rural.
La expresión implica “poner candado” (lock)
y “dejar afuera” (out), o sea cuando los empresarios
cierran sus establecimientos fabriles impidiendo el acceso a
los obreros.
Lo que está ocurriendo en las rutas argentinas no es
sólo una huelga patronal o lock out. Hay un componente
de lock out en la medida en que los ruralistas no dejen salir
de sus campos vacas, leche, trigo, etc. , pero ese es el aspecto
menor. Lo que define el paro es la conducta sediciosa del sector:
mantienen rehenes a personas al impedir el paso de los camioneros,
en algunos casos desde el sábado último, y provocan
pérdidas millonarias por arruinar cargas de productos
perecederos en camiones con cámaras de frío. Perjudican
económicamente también a otros productores como
los lecheros obligados a tirar la leche que no puede salir del
tambo y a los consumidores de todo el país que tendrán
que pagar precios mucho más elevados ante la escasez
de mercaderías en las góndolas. En Córdoba
murió un hombre de 64 años a las dos horas de
ingresar con un episodio cardiovascular a un sanatorio tras
un largo rodeo por rutas alternativas en la ambulancia que lo
transportaba.
Todas estas conductas están tipificadas en el código
penal. Resulta llamativo que el Gobierno Nacional dude y demore
en la aplicación de la ley. Cuando lo haga y los productores
se retiren de la rutas podrán ejercerse su derecho a
practicar un lock out clásico.
Diálogo:
Término que por estos días utilizan profusamente
los periodistas de derecha instando a los productores y al Gobierno
a sentarse a una mesa de diálogo, omitiendo abrir juicio
sobre las violaciones perpetradas por los piquetes de ruralistas.
Cuando piqueteros convencionales cortan calles en la Ciudad
—una actividad comparativamente inocua— titulan recurrentemente:
“Caos en el tránsito porteño” y no
reclaman el diálogo sino la intervención de la
fuerza pública.