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04/02/2010
La Nación anuncia el Golpe Destituyente en la Argentina
Por Pablo Ignacio Lombardi

“La lección” y el “por venir”

Dos artículos editoriales aparecidos en el tradicional órgano de prensa de la oligarquía terrateniente argentina, el matutino La Nación, llaman explícitamente a la oposición política local a instrumentar las medidas necesarias para realizar un golpe institucional que termine con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Esto no es nada nuevo, pero sí es destacable que el llamado sea explícito.

Debemos tener en cuenta que este órgano de prensa nutre de análisis e ideas a las capas dirigentes de nuestro país, en todos los órdenes (empresarial, político, cultural, periodístico, militar, religioso, etc.). O, dicho en otras palabras, es el órgano de prensa por el que la oligarquía terrateniente argentina transmite las directrices hacia las capas gerenciales en todos los órdenes. No es un agitador de masas (no es Clarín), por lo tanto, su “bajada de línea” es más explícita, ya que no tiene que convencer a nadie. Quien lo lee, en general, ya está convencido. A través de sus páginas no se “agita”, sino que se dirige.

El otro elemento a tener en cuenta es que ambos artículos son de carácter editorial: el primero de ellos, a través de la pluma de Joaquín Morales Solá, aparece en la tapa del diario. El segundo, en la tradicional columna editorial del diario, a cargo del editor general del mismo.

Comencemos por analizar lo que dice Morales Solá, en una selección de los principales párrafos de su nota.

La Nación, 2 de febrero de 2010

Lo peor está por venir - Joaquín Morales Solá

La tan inútil como grave crisis del verano desenmascaró a un gobierno estéril y a una sociedad maltratada. Ninguna perspectiva es buena cuando esa mezcla es el resumen que prevalece entre tantos culebrones simultáneos.
El conflicto sólo ha empezado: la Justicia funciona a pleno desde esta semana, después de la feria de enero, y el Congreso comienza a desentumecerse por los preparativos del período de sesiones ordinarias que se abrirá el 1º de marzo. La enorme crisis de enero contó, a pesar de todo, con apenas un puñado de jueces y con otra pequeña porción de legisladores. Lo peor está por venir.
Contra todo lo que se prometió, el gobierno de Cristina Kirchner será reconocido en la historia como uno de los períodos de mayor desdén institucional.
A Cristina Kirchner le quedan casi dos años de mandato. Será un período difícil y demasiado arduo si no cambiaran las personas del gabinete, los modos de gobernar y el sistema de toma de decisiones.
La propia oposición no podrá resignarse por mucho más tiempo a la opción entre lo malo y lo peor en la que la colocó el kirchnerismo: o es desestabilizadora para el Gobierno, si ejerce con plenitud su función, o es impotente ante los ojos de la sociedad, si no lo hace.

Entonces…

1. Hay un “gobierno estéril” –en el sentido de inútil, o sea, que no sabe qué hacer– y una “sociedad maltratada”.

2. El Congreso y la Justicia son los nuevos ejes opositores. Recién comenzaron a actuar. Ahora van a ir con todo. “Lo peor está por venir”.

3. El gobierno de CFK es el de mayor “desdén institucional”.

4. Quedan 2 (dos) años de mandato de CFK. Es demasiado tiempo a no ser que cambie, y no está dispuesta a cambiar.

5. La oposición está en una encrucijada: o es “impotente ante la sociedad” –es decir, no sirve para nada–, o “ejerce con plenitud su función” y destituye al gobierno de CFK.

Observemos ahora una selección de los principales párrafos de la nota editorial mencionada.

La Nación, 2 de febrero de 2010

Editorial I

La lección de Honduras

Porfirio Lobo Sosa acaba de asumir la presidencia de Honduras. Se ha cerrado así, después de siete meses, lo que en el acto de juramento, en el Estadio Nacional, en Tegucigalpa, el nuevo mandatario calificó de la peor crisis en la historia democrática del país.
Todos esos capítulos han hecho olvidar un tanto que el golpe militar fue la derivación inmediata de una gravísima rebeldía del entonces presidente hondureño. Rebeldía de Zelaya frente al Congreso, rebeldía ante el Tribunal Supremo de la Nación , que lo había conminado a dar marcha atrás en un referéndum inconstitucional, concebido para autorizarle a ser candidato en las siguientes elecciones presidenciales.
Al deponer a Zelaya, el Ejército actuó, aunque mal, con la espontaneidad de la fuerza pública ante una violación flagrante de la ley.
La mejor lección de la dolorosa encrucijada que padeció Honduras ha sido la reacción mundial en nombre del respeto por el orden constitucional. En adelante, ese ideal, que ya figura en términos prácticos en los compromisos políticos del Mercosur, debe ser perfeccionado aún más.
Sanción para los golpes militares. Sanción, también, para los gobernantes civiles o militares democráticamente elegidos que, al ignorar la independencia y facultades constitucionales del Poder Judicial, el papel del Congreso en una república y el sagrado derecho ciudadano a la libertad de expresión, se arroguen, como vulgares dictadores, la suma del poder público. Una y la otra; no sólo una. De lo contrario, más que principios, habría una farsa; más que coherencia, lagunas disparatadas del derecho y la diplomacia internacional.
Cuando la Organización de los Estados Americanos (OEA) disponga, como corresponde, la reincorporació n de Honduras en la plenitud de su representatividad, debería abrir un debate a fin de reflexionar sobre esa nueva doctrina. Habrá de suponerse que al secretario general de la organización, José Miguel Insulza, tan activo en el caso que acaba de cerrarse, no le incomodará hacerlo, por más que esto irrite a Hugo Chávez y sus émulos. Algún precio deben pagar ellos por la lección de Honduras.

Por lo tanto…

1. Honduras fue un globo de ensayo. Hay que sacar las conclusiones pertinentes: aprender “la lección”.

2. Un golpe, aunque esté mal, es justificado cuando un presidente se rebela contra el Congreso y contra la Justicia. Es la fuerza actuando porque “se violó la ley”.

3. Los presidentes que se rebelen contra el Congreso y la Justicia –garantes estos últimos, por su independencia, del “orden constitucional”– deben ser sancionados. Conclusión: debemos usar la fuerza, sabiendo que después habrá que sancionar a los golpistas. Es un sacrificio al que la Patria convoca.

4. Esto debe ser garantizado por los organismos internacionales como la OEA. Se necesita de una fuerza internacional para frenar a “Chávez y sus émulos”.

Si suena descabellado que tal cosa pueda suceder en la Argentina , sobre todo teniendo en cuenta el aparente alejamiento del Partido Militar de la política doméstica, sólo debe recordarse que hace menos de dos semanas, el ex presidente Eduardo Duhalde llamaba al uso de las Fuerzas Armadas para resolver conflictos internos. Nótese, además, la coincidencia en el hilo argumentativo de las declaraciones realizadas por Duhalde al diario La Nación 14 días antes de que aparezcan, en este mismo matutino, los editoriales ya analizados.

Veamos…

La Nación, 20 de enero de 2010

"La salida a la crisis es la reconciliación"

Eduardo Duhalde afirmó que la presidenta Cristina Kirchner es la que tiene “menor consenso en toda Sudamérica".
La Presidenta "tomó como modelo" a Hugo Chávez, y atribuyó a esta posición “todo ese enfrentamiento con todos los sectores importantes de la vida nacional", entre los que citó la oposición y la Iglesia.
También Duhalde advirtió que se "humilla" a las Fuerzas Armadas argentinas.
Al hablar de la crisis institucional desatada en el Banco Central, el ex presidente señaló que "éste es otro enfrentamiento por no entender que hay organismos que le son autónomos, que están separados; tanto la Justicia , con la que también está teniendo problemas, tanto el Parlamento, con el que también está teniendo problemas".
"Nos debemos los argentinos una reconciliación”

Y seis días más tarde, La Nación y Duhalde insistían:

La Nación, 26 de enero de 2010

Duhalde reclamó por las FF.AA.

La más resonante de sus definiciones fue un airado reclamo al Gobierno para que "no humille a las Fuerzas Armadas", y sugirió que ponga a los militares a colaborar en la lucha contra la inseguridad.
"Necesitamos reconciliarnos. Si el próximo gobierno a partir de 2011 sigue siendo un gobierno de pelea, nos vamos a ir al fondo del mar". Y completó: "Todo es enojo o crispación. No hay grises: todo es blanco o es negro".

En consecuencia…

1. El de CFK es un gobierno “sin consenso”, que emula a Chávez.

2.Los argentinos nos debemos una “reconciliación” (cerrar la crisis democrática).

3.En vez de esto, se humilla a las Fuerzas Armadas y se avanza sobre la independencia de las instituciones de la República (Justicia y Congreso).

4.Las Fuerzas Armadas deben intervenir en cuestiones de seguridad interna.

Conclusión

En la Argentina, un gobierno que no sabe qué hacer maltrata a la sociedad y ataca a las instituciones (Justicia, Parlamento, Banco Central).

Éstas, las instituciones (no personas de carne y hueso, por lo tanto no la subjetividad de las personas sino la objetividad de las instituciones republicanas) , se defienden.

Quedan dos años de CFK: es mucho tiempo y no va a cambiar (en realidad, aquí queda implícito que el riesgo de los próximos dos años, para los sectores dominantes, es que se profundicen los cambios iniciados en 2003 y que, por lo tanto, la sociedad le dé continuidad al proyecto a través del voto). Por lo tanto, la oposición la debe destituir.

Pero… ¿cómo hacer esto? ¿Qué camino seguir?

La “lección” –el golpe cívico-militar en Honduras– nos dice que debe darse un golpe, justificado por el avance del presidente sobre los otros poderes (Congreso y Justicia). Este avance consiste en querer modificar el statu quo, y por lo tanto cualquier intento de reforma será un justificativo suficiente.

Fuerzas civiles y militares deberán sacrificarse en pos del “orden constituido” –aún sabiendo que luego serán condenadas– y así poder “cerrar la crisis democrática” que alteró dicho “orden”.

Pero esto aún no es suficiente. Hace falta que esto quede reglamentado a nivel regional, por lo cual, se necesita un caso que sacuda el tablero continental y que permita la intervención internacional restauradora.

Las Fuerzas Armadas de nuestro país deben intervenir en este proceso, para lograr “la reconciliación”.

Mensaje decodificado: Se debe preparar el escenario para un golpe cívico-militar (Parlamento - Corte Suprema-Fuerzas Armadas - Medios Masivos de Comunicación) en la Argentina. Será un sacrificio que ciertos sectores deben realizar, en pos de garantizar el orden establecido, ante la amenaza de que el gobierno de CFK profundice los cambios, emulando al gobierno de Chávez en Venezuela.