Presidenta argentina reclamó conducta
de países poderosos que violan resoluciones de la ONU y
OEA / Discurso ante la AN por Bicentenario de Venezuela destacó
la necesidad de unidad latinoamericana ante intenciones neo-colonialistas
/ Invitó a Chávez y a mandatarios aliados a celebraciones
del Bicentenario argentino el 25 de mayo
"En este segundo Centenario estamos en un mundo diferente.
Si en el siglo pasado estaba la contradicción que se
impuso en la región con la feroz doctrina de seguridad
nacional y la desaparición de centenas de personas y
el retraso económico más formidable del que se
tenga memoria, debemos decir que este Bicentenario encuentra
a los pueblos de América del Sur en una nueva etapa de
transformación, que denomino una Segunda Independencia".
Así lo manifestó la Presidenta de Argentina,
Cristina Fernández de Kirchner, durante su discurso de
orden en la Asamblea Nacional de Venezuela, para conmemorar
los 200 años de la gesta independentista revolucionaria
venezolana que el 19 de Abril de 1810 rompió para siempre
con tres siglos de colonialismo del imperio español.
Dijo que las ideas de autores universales fueron instrumentos
que sirvieron a los pueblos para construir sociedades más
justas y equitativas, y para más: transformar la historia.
"En 1810 tenía a una América que bullía
y fuertes levantamientos de los pueblos originarios", señaló
la mandataria suramericana, en el Hemiciclo del Parlamento venezolano
ante la presencia de los jefes de Estado y Gobierno de las naciones
ALBA, presentes en la ocasión junto con diputados, diputadas
y voceros del Poder Popular.
"La idea de igualdad y libertad no tienen nacionalidad,
son valores universales, incluso desde mucho antes de 1810",
dijo como análisis personal de las razones que llevaron
a la región suramericana a rebelarse en aquella época
de oscuridad colonial.
"Nada nuevo inventamos cuando hablamos de libertad e igualdad",
advirtió, pero de seguidas, recordó que en la
celebración del primer centenario de la epopeya de los
próceres, la mayoría de los libertadores suramericanos
terminaron exiliados, olvidados y perseguidos.
"El primer centenario de 1910, donde en casi toda la región
se habían consolidado repúblicas en un modelo
de división internacional del trabajo, en la que sólo
proveíamos materias primas que generaban riqueza y valor
muy lejos de estas tierras", cuestionó, recordando
que el sueño de los próceres libertadores era
precisamente lo contrario.
Ante ese hecho histórico, la jefa de Estado argentino
dijo que, en el siglo 21, el Bicentenario será la oportunidad
para revertir esa herencia que empobreció a los pueblos.
Consideró que el llamado "Consenso de Washington",
mecanismo de dominación neoliberal en la década
de 1990, auspiciado por EEUU, provocó la reacción
que se generó en América del Sur "y puso
en marcha numerosos procesos en donde la noción de libertad
se asoció a la de aquella de 1810.
"Tales son los valores que expresan, como pocos, lo que
sentimos los hombres y mujeres en América del Sur: una
sociedad más equitativa, igualitaria; donde sabemos que
no todos somos iguales pero que debemos dar oportunidad de igualdad
a todos los nacidos en estas tierras".
"No puede ser que por nacer en un hogar pobre se condene
a nuestros niños a cancelar su futuro".
Aprovechó para invitar a los dignatarios presentes y
al Presidente Chávez a acompañar al pueblo argentino
en la celebración que por el Bicentenario de su independencia
realizarán el 25 de mayo próximo.
Acabar con el doble estándar internacional
La presidenta Cristina Fernández aseguró que
el mundo neoliberal del siglo 20 se derrumbó en esta
nueva centuria y los viejos valores como los de Libre Comercio,
la desaparición del Estado y la preeminencia del mercado
como solución a todo, "se derrumbaron estrepitosamente.
Nos encuentra a todos en América del Su, no sólo
ante la responsabilidad histórica de conducir y dirigir
la voluntad democrática de nuestras sociedades, sino
también atrevernos como se atrevieron aquellos hombres
y mujeres a formular categorías de pensamientos propios,
códigos, ideas, elaborados por nosotros mismos".
Aseveró que lograr la unidad latinoamericana como objetivo
fundamental es una necesidad histórica, basada en el
respeto a la diversidad.
"No sé si esta realidad de hoy será igual
a la que soñaron nuestros héroes, pero estoy segura
de que se parece bastante más: a diferencia de la que
teníamos hace 15 años en la región. De
eso estoy absolutamente convencida".
Insistió en el caso de la ocupación colonial
de las Islas Malvinas por Inglaterra, cuya soberanía
reclama Argentina, y dijo que es necesario como causa universal
que los países de América Latina deben discutir
y debatir en todos los foros, para erradicar lo que llamó
el "doble estándar" de los países poderosos.
"Que se termine el doble estándar en el mundo,
donde los poderosos pueden violar las disposiciones de la ONU
o la OEA, y solamente estamos obligados lo que somos más
débiles o que no tengamos la fuerza necesaria para que
se nos respeten nuestros derechos".
"Se tiene que terminar el doble estándar internacional",
reiteró. "Si todos somos dignatarios de la Carta
de San Francisco y miembros de la ONU, ¿Por qué
algunos lo respetan y otros la violan una y otra vez, en forma
sistemática?", cuestionó.
Desterrar la clave colonial es una obligación
Concluyó que en el nuevo escenario internacional que
se está construyendo en el mundo del siglo 21, hay que
ejercer el multilateralismo en serio, y en todos los frentes.
"Una garantía de volver a ser una sociedad de justicia,
de derecho en términos universales".
"Tenemos que lograr que los derechos de todos sean respetados;
defender el concepto de paz y respeto de la voluntad democrática
de cada pueblo, expresada libremente, el respeto a la soberanía
popular es para nosotros una cuestión que está
en el ADN".
Comparó lo que ocurre en Las Malvinas, donde el imperialismo
inglés está ahora en pleno intento por explotar
yacimientos petrolíferos, con un espejo donde todos los
países del sur deben mirarse. "Y saber que la batalla
por los recursos naturales, por el agua, por la defensa de nuestros
recursos, tal vez sea una de las claves para entender el siglo
XXI".
Agradeció, por ello, la solidaridad expresa en este
tema por su homólogo de la República Bolivariana
de Venezuela y de todos y cada uno de los países de la
región ante una causa que aparentemente sólo atañe
a una nación.
"Desterrar la clave colonial es una obligación
universal", sentenció.
Recordó que recibió recientemente en su país
a un alto funcionario de la República Socialista de Vietnam,
país al que calificó como ícono antiimperialista
al enfrentar y vencer a cada una de las potencias que la pretendieron
ocupar, la última de las cuales fue la norteamericana.
"Lo importante que une toda la historia completa, aquí
y en el mundo, es que no hay poderío militar ni económico
que pueda con la decisión de un pueblo cuando decide
liberarse".
Finalmente, la dignataria argentina, al agradecer lo que calificó
como honor de ser invitada como oradora de orden ante la Asamblea
Nacional de Venezuela en tan magnífica fecha, aseguró:
"el mensaje de los hombres y mujeres que enfrentaron al
ejército más poderoso de 1810, es que lo que define
la libertad de los pueblos, nuestras sociedades, es el valor
y el coraje que tengan sus ciudadanos para defender los sagrados
derechos de la libertad y la igualdad".
"A nombre de esos valores vengo aquí a saludar,
ante esta Asamblea Nacional, digno lugar donde está representada
la soberanía popular de Venezuela, al coraje de sus hombres
y mujeres: los de 1810 y los de 2010".
"¡Gloria y honor a ambos. Muchas gracias. Viva la
Patria, Viva Venezuela, Viva Argentina, viva el Bicentenario!".