21/07/2010
El juicio oral a Macri – parte I
Por Alfredo Roberti
En el marco de la causa en la que se investigan intervenciones
telefónicas presuntamente realizadas por un aparato de
inteligencia amparado por el Jefe de Gobierno, la estrategia
defensiva de Mauricio Macri y el PRO se basa en tres premisas.
1. Desacreditar el fallo unánime de la Sala I de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal
que dictó su procesamiento (“un mamarracho jurídico”);
2. Arrojar dudas sobre la honorabilidad de los magistrados
intervinientes (JORGE L. BALLESTERO, EDUARDO R. FREILER, EDUARDO
G.FARAH).
3.Responsabilizar a Néstor Kirchner de intervenir para
direccionar las sentencias (En conferencia de prensa, el Jefe
de Gabinete de Macri vociferó: “No nos van a parar”.
“Se lo digo a usted señor Kirchner que nos debe
estar viendo”).
El valor de los testimonios
El único análisis sobre el contenido del fallo
realizado hasta ahora por funcionarios y legisladores del PRO
es que éste incluye declaraciones testimoniales de opositores
a Macri, como es el caso de la legisladora Gabriela Cerruti,
y el adversario en el Club Boca Juniors, Roberto Digón.
Sin embargo, esos testimonios resultan mucho más verosímiles
que los utilizados semanas atrás por el propio Macri
para impugnar a Oyarbide. El ahora procesado Jefe de Gobierno
lo denunció por presunto mal desempeño en base
a declaraciones del ex senador Héctor Maya, quien aseguró
haber tenido una conversación con el juez en un restaurante
de Puerto Madero a fines del año pasado en la que Oyarbide
le habría confiado que se iba a «llevar puesto»
a Macri.
Gabriela Cerruti prestó testimonio en la causa aportando
abundantes datos corroborables en torno a la conexión
misionera de Macri, una distancia conceptual enorme si se la
compara con los dichos de un único testigo de una sola
“conversación” en una fecha indeterminada
y en un restaurante no revelado.
Las declaraciones de Cerruti se inscriben en el marco de los
inicios políticos de Macri quien pensó en su momento
presentarse como senador por Misiones, de la mano de su amigo,
el ex gobernador de la provincia Ramón Puerta. Entre
otros contactos logrados en la época que ganaba licitaciones
como titular de la empresa Socma, Mauricio Macri emplea actualmente
como presidente de la Corporación Buenos Aires Sur y
jefe de su campaña política 2011 a Humberto Schiavoni
hijo. Humberto Schiavoni padre fue uno de los dos integrantes
del jury misionero que votó en contra (hubo otros cinco
votos a favor) de la destitución de los ahora ex jueces
Rey y Gallardo, quienes fueron procesados por Oyarbide y deberán
enfrentar el juicio oral tras el fallo de Cámara. En
la página 122 de la sentencia de procesamiento a Macri,
Oyarbide transcribe declaraciones de Gabriela Cerruti:
“Asimismo, refirió que el titular
de dicha corporación era Humberto Schiavone, miembro
del Tribunal Superior de Justicia de la provincia de Misiones
durante el Gobierno de Puerta.-Agregó igualmente, que
la Fiscal que solicitó las escuchas en la causa de Misiones
era prima hermana del Gobernador Ramón Puerta, la cual
solía frecuentar la plantación del nombrado en
la localidad de Apóstoles, llamada “El Cruce”,
añadiendo que tanto la Fiscal, como Puerta, son oriundos
de dicho lugar.
Por otra parte, sostuvo que el domicilio fijado por MACRI en
Misiones era en esa plantación, refiriendo igualmente
que MACRI pasó muchos fines de semana en dicho lugar,
por lo que no le resultaba extraño que el nombrado
conociera a la mencionada Fiscal”.
Sin embargo, la Cámara no involucra a Macri en la conexión
misionera, o sea Macri no resulta el jefe de una asociación
ilícita conformada para escuchar a adversarios políticos,
económicos o familiares. La asociación ilícita
sería preexistente y en ella están comprometidos
los dos jueces destituidos, Rey y Gallardo, los detenidos ex
comisario Palacios y Ciro James y varios policías misioneros.
Dice el fallo de la Cámara:
“A ambos [Rey y Gallardo] se les imputa haber ordenado
indebidamente una serie de intervenciones telefónicas
–siete hechos se le atribuyen a Rey, y ocho a Gallardo-
cuyos antecedentes fueran aquellas requisitorias suscriptas
por los efectivos policiales de la Provincia de Misiones y
cuya falsedad condujera al procesamiento de Diego G. Guarda,
Raúl A. Rojas, David S. Amaral, Antonio C. Fernández
y Rubén A. Quintana”
Y agrega:
“Las defensas de los ex magistrados
no discuten la materialidad de esas órdenes sino que
pretenden demostrar que fueron víctimas de un engaño,
en un contexto de división de trabajo donde el juez debía
confiar en los informes de la fuerza de seguridad.
La existencia de un contexto de división de trabajo es
una premisa correcta que debe ser aceptada. De hecho, al valorar
la actividad de los Secretarios, este Tribunal estudió
especialmente qué se esperaba de ellos para luego poder
discriminar sus responsabilidades. Eso hizo que se revocasen
varios procesamientos.
Evidentemente quienes personificaban la jurisdicción
eran ambos jueces. Por eso tenían imperio: decidían,
daban las órdenes y ellas debían ser cumplidas.”
A esta altura del proceso, la situación judicial de
los dos jueces parece más comprometida aun que la de
Macri, ya que han sido destituidos de sus cargos y la participación
de ambos está ampliamente documentada.
Como dicho, a Macri lo acusan de delitos en relación
con las escuchas que habría propiciado sobre su cuñado
Leonardo y Sergio Burstein y como miembro de una asociación
ilícita. La Cámara lo encontró “coautor
penalmente responsable de los delitos previstos en los Arts.
153 (redacción Ley 23.077), 248 y 293, en una oportunidad,
en concurso real con el delito previsto en los Arts. 153 incisos
2° y 4° y 293 del código de fondo, en una oportunidad.
Asimismo, ambos concurren materialmente con el delito de asociación
ilícita en calidad de miembro, figura prevista en el
Art. 210 del Código Penal de la Nación”
Macri se habría valido de una banda dedicada al espionaje
de la que hasta ahora se ha descubierto la conexión misionera
y la pyme de Palacios y Chamorro, Consultora Estrategic Security
SRL, “que practicaba averiguaciones a través
del sistema NOSIS respecto de varios opositores al proyecto
político encabezado por Mauricio Macri”. El
hecho de haber utilizado los servicios de una organización
preexistente en funcionamiento lo colocan a Macri en la categoría
de miembro de esa asociación ilícita, agravado
por haber contratado con plata del erario público al
principal operador de la misma, el espía Ciro James y
nombrado a su jefe, Jorge A. Palacios, como máximo responsable
de la flamante Policía Metropolitana.
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