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27/12/2014
el discutible status jurídico otorgado por la cámara de casación penal a un especimen del zoológico de buenos aires
La orangutana Sandra: ¿Sujeto no humano o sujeto de la Naturaleza?
Por Alfredo Roberti

El fallo fue impulsado por la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (Afada). Si bien se trata de un fallo novedoso, desde luego se aplica a un solo individuo y no a la especie. Tampoco rige para otros zoológicos, menos aún para el único hábitat natural de los orangutanes, la isla de Borneo. Allí impera la tala indiscriminada de la selva, que acelera el peligro de extinción de la especie.

El fallo de los jueces argentinos ha sido catalogado de “histórico por la antropóloga y defensora de los derechos de los animales Susana Pataro, quien aseguró que “abrirá las puertas a un debate profundo sobre nuestra responsabilidad en el planeta con otros seres sensibles”.

En materia de seres sensibles no deberíamos olvidar a los niños, protegidos —como se sabe— por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (Los derechos del niño son un conjunto de normas de derecho internacional que protegen a las personas hasta determinada edad. Todos y cada uno de los derechos de la infancia son inalienables e irrenunciables, por lo que ninguna persona puede vulnerarlos o desconocerlos bajo ninguna circunstancia. Varios documentos consagran los derechos de la infancia en el ámbito internacional, entre ellos la Declaración de los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño. Wikipedia).

¿Habrá impedido esta hermosa Declaración, desde que fue acordada por los países miembros, que persona alguna “pueda vulnerarlos o desconocerlos (a los derechos de los niños) bajo ninguna circunstancia”? Una futura Declaración Universal para proteger a los sujetos no humanos ¿tendría algún efecto práctico sobre la vida de los animales? Y en todo caso cuál sería el límite de la protección. Por ejemplo, ¿Alcanzaría a toda la familia de mamíferos, de la que formamos parte con los orangutanes, o las vacas y cerdos quedarían afuera y se los seguiría criando para comerlos? Éstos son algunos interrogantes que plantea la calificación de "sujeto no humano" que recibió la orangutana Sandra.

Los magistrados de la Sala II de la Cámara de Casación Penal no abundan en detalles al disponer que Sandra sea trasladada a un santuario en Brasil en un ambiente de semi libertad, conforme a lo peticionada por la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales. Dicen: "A partir de una interpretación jurídica dinámica y no estática menester es reconocer al animal el carácter de sujeto de derechos, pues los sujetos no humanos (animales) son titulares de derechos, por lo que se impone su protección en el ámbito competencial correspondiente". Eso es todo: un fallo minimalista.

En buena hora si esto ayuda a abrir, en principio, la discusión sobre el cautiverio de los animales en zoológicos, más allá del maltrato a un individuo en particular que esgrimió la querella en el caso que nos ocupa. Habría que empezar por preguntarse por qué a esta altura nuestra sociedad sigue tolerando el modelo decimonónico de animales privados de su libertad, enjaulados y sometidos al estrés de una vida sin estímulos. La mentalidad del siglo XXI es muy distinta a la del siglo XIX, a pesar de todo hemos ganado en sensibilidad y tolerancia o al menos estas ideas se han instalado y se expresan en muchos otros órdenes de la vida. Tenemos además la posibilidad de ver a los animales en la Naturaleza en miles y miles de fascinantes videos disponibles en Internet. Hacia allí deberían orientar los padres a sus hijos, una mejor salida que llevarlos a familiarizarse con el espectáculo de mamíferos, felinos o paquidermos despojados de su verdadera condición, la de “sujetos de la Naturaleza” de la que forman parte de un modo indisoluble.