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02/06/2008
entrevista
Cuestionamientos al Plan de Reforma en la Salud Mental del GCBA
Por Cecilia Litvin (Red Eco Alternativo)

El 1ero de abril de este año el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, presentó el “Plan de Reforma del Modelo de Atención de la Salud Mental”. Entre sus principales lineamientos figura la creación de diez nuevos centros de internación psiquiátrica para 500 pacientes, de un Centro de Evaluación y Derivación, de doce nuevos hospitales de día y de casas de medio camino para la externación de pacientes. Pero la medida que causó quizás más rechazo fue la que propone cerrar en un plazo de dos años los actuales hospitales neuropsiquiátricos de la Ciudad: Borda (para hombres), Moyano (para mujeres), Tobar García (para menores) y los Talleres Protegidos que allí funcionan. Pocos días después, se conoció la intención del Ejecutivo porteño de mudar gran parte de sus dependencias al barrio de Barracas, más específicamente a los predios que quedarían libres al cerrarse los hospitales.

Esta seguidilla de anuncios generó diversas reacciones. Los principales damnificados; pacientes, familiares y trabajadores de los hospitales; dieron a conocer su fuerte repudio y desde entonces realizan permanentes medidas de fuerza y movilizaciones. Este legítimo reclamo apenas puede oírse en los principales medios de comunicación nacionales.
Daniel Blanco y Juan Carlos Ibarra trabajan en el área de administración del Hospital Borda y son delegados de ATE. Ellos critican no sólo el Plan presentado por Macri, sino también cómo lo dieron a conocer y la manera en que piensan implementarlo. Además, aclaran que esta desidia hacia la salud mental no es propia de este gobierno, sino que se remonta hacia largos años atrás…


Daniel Blanco: El desencadenante del conflicto que vivimos ahora tiene una clara raíz en lo que ha propuesto el gobierno de Macri, una serie de enunciados que pretenden ser un plan de salud mental, pero que nosotros consideramos que no lo es. Un plan de salud mental requiere por lo menos de un estudio epidemiológico. Estudio que no lo ha hecho ni este gobierno, ni los anteriores. Para tener un plan de salud se tiene que saber qué población tenés en riesgo, cuáles son las patologías, cuál es la proyección de esa patología. Nosotros ya tenemos una norma desde hace más de diez años, que es la Ley de Salud Mental, que la hemos discutido y que, como con toda norma, no todos acordamos todo, pero está, existe. De hecho, la norma nunca fue probada porque nunca se puso en práctica. Esta norma fija el hospital monovalente, y una serie de sectores, dispositivos que se tienen que crear para que el hospital funcione; fija también una red, que incluye casas de medio camino para los pacientes que se van a socializar, veinte camas psiquiátricas en cada hospital general. Nada de esto se ha hecho nunca, lo único que sigue estando son estos hospitales específicos, con el desborde lógico, y el abandono que tienen, porque si la salud en sí estuvo siempre postergada, ni hablar de la salud mental, años y años de congelamiento de vacantes, siempre los insumos con lo justo, lo mínimo e indispensable.


¿Por qué consideran que nunca se puso en marcha la ley y por qué creen que siempre se dejó de lado la salud mental?

DB: Poner en marcha la ley requiere presupuesto, atención, armar dispositivos. Por ejemplo, armar una casa de medio camino no es contar con un edificio, requiere esfuerzo, presupuesto, gente trabajando. Otro ejemplo, los profesionales del hospital dicen que el 1% de la población mundial es psicótica. El psicótico requiere de tres o cuatro internaciones por año, y para eso en parte está el hospital. Tratar de hacerlas más cortas está bien, pero se requieren. Acá hay infinidad de temas que tienen que ver con la salud mental. El tema del Alzheimer, Buenos Aires tiene una de las poblaciones más viejas, la proyección es que va a haber más Alzheimer, y el Alzheimer termina en la demencia, cómo va a ser tratado. La cantidad de enfermos mentales que están ocultos en los geriátricos. Vos vas a un geriátrico y es muy común encontrar mujeres hablando solas, que es demencia senil, y eso está oculto en un geriátrico. Por otro lado, Buenos Aires tiene mucha población joven, existe la droga y el alcohol, que terminan en psicosis, cómo se va a resolver. Nosotros esto lo vemos acá a diario, hace veinte años no era este hospital que es hoy, hoy hay muchos chicos jóvenes, drogadictos, alcohólicos, que hay que tratarlos, pero eso también implica plata, no se hace así nomás y el Estado lo tiene totalmente abandonado. Entonces, un plan de salud mental que hoy pueda dar resultado es uno que contemple todas estas cosas, y que contemple el medio en el que se desarrolla, porque si te vienen con lo que se hace en Italia, no sirve, hay que contemplar la Argentina y sus características, sus fuentes de trabajo, la oferta educacional, con todos estos datos se puede hacer una proyección lo más cercana posible. Hay que hacer un plan asentado en la realidad.

Antes del anuncio público, ¿se acercó alguien del gobierno de Macri al Hospital para explicar en qué consistía el Plan?

Juan Carlos Ibarra: De hecho no. Pero además existe una actitud elitista con referencia a los trabajadores de la salud, y de salud mental en particular. Pero no es una cuestión del gobierno de Macri sino que viene de gobiernos anteriores. La interpretación es que para discutir un plan de salud mental los protagonistas tienen que ser solamente los profesionales de la salud mental, los no profesionales es como que no existen, como que no tienen que ver con el trato diario de los pacientes. Entonces, esto lleva a que se tomen medidas unilaterales. Desde el gobierno convocaron, no discutieron, sino que se limitaron a informarle a medias lo que querían hacer a las Asociaciones Profesionales, como Médicos Municipales, Federación Médica de Capital, pero las demás organizaciones gremiales no han sido convocadas, ni consultadas. Ante esto que ellos plantean, nosotros decimos que hay que hacer un poco de historia. En época de su gobierno, Alfonsín, pidió que venga al país Mauricio Goldemberg, un psiquiatra con trayectoria y propuestas muy interesantes, que también estuvo en el Servicio de Psicopatología del Hospital de Lanús, hoy Evita. Goldemberg hizo una serie de lineamientos para un plan de salud mental, que era lo que Alfonsín quería en ese momento, y que sucesivas gestiones lo anunciaban en forma teórica, pero nadie puso en práctica. Esa teoría que se presentó tiene que ver con lo que sacan hoy en forma salpicada: las casas de medio camino, la familia sustituta, la granja de resocialización, todo este tipo de cosas en las que todos podemos estar de acuerdo, pero que nunca pusieron el presupuesto necesario para implementarlo. La Ley de Salud Mental hace siete años que salió, nosotros discutimos el anteproyecto con los legisladores, y la mayoría de los legisladores decían que estos hospitales tenían que desaparecer paulatinamente, o sea ya apuntaban a eso. Ese era el pseudo progresismo de izquierda que planteaba el cierre de los hospitales porque no tenían sentido, basándose en las experiencias de Trieste, en Italia. Nosotros decimos que toda esa política venía de la época de Ibarra, de Telerman, de ese “progresismo de izquierda”, respetando lo que es la izquierda y el progresismo, de De la Rúa.

Ahora es como que toma la posta lo que nosotros decimos la derecha del macrismo, acá vemos cómo los extremos se juntan, lo que uno teorizaba el otro lo quiere concretar, pero no por una cuestión ideológica, ojalá fuera así, los intereses son otros, no quieren reformar, modificar estos hospitales, el interés es otro, el negocio. Acá, por ejemplo, tenemos una inversión que hizo el Banco Interamericano de Desarrollo, una cantidad determinada de millones de pesos para determinadas obras de refacción en hospitales de salud mental. En el Borda comenzaron a hacer obras, con el presupuesto asignado, y de repente se paralizó todo en medio de la transición, entre que gana Macri y finaliza el gobierno de Telerman. Han terminado y refaccionado algunos servicios, pero de repente se paraliza todo y no se pone más plata para esto, cuando esa plata ya estaba asignada, junto con eso estaba por salir los nombramientos del personal, profesionales y no profesionales, para cubrir las áreas necesarias. La mayoría de los que aquí trabajan tienen un promedio de 50 años, no ha habido renovación en estos últimos años. Había para nombrar jefes porque estaban las propuestas, los concursos, el listado de gente, todo eso lo congelaron. Fue promesa de este ministro de Salud, cuando asumía, que en 90 días iba a terminar los edificios que estaban en danza y que iba a nombrar al personal necesario. Nada de eso se hizo y no hay vistas de que se haga. Al contrario, están hablando de cerrar los hospitales.

¿Cómo presentaron el Plan los funcionarios del Gobierno de la Ciudad a los profesionales del Hospital?

DB: Hubo algo que generó mucha bronca en la gente. Cuando le presentan el plan a Médicos Municipales y a Federación Médica, ni bien terminan de hacer todos estos enunciados, le dan paso al ministro de Desarrollo Urbano (Daniel Chain) que también estaba en esa reunión que era de Salud. Este ministro les informa lo que van a hacer con estas tierras, “porque ya que van a estar libres…”. Después, en la presentación del Plan a los medios, un periodista le pregunta al ministro de Salud porteño Jorge Lemus cuántas camas tienen el Borda y el Moyano, y él no supo contestar, pero ya había hecho un plan de salud mental. Eso generó mucha enervación, y además un daño muy profundo a los pacientes. Hay que ser muy cuidadoso en cómo se discuten estas cosas, hay que dar un mensaje más contenedor, ya que le estás diciendo a un paciente que, aunque lo trasladen a un palacio, los van a cambiar de la noche a la mañana del lugar donde están, de las personas con quién están.
JCI: Según nos cuentan hoy los enfermeros y los médicos, desde el anuncio del gobierno de la Ciudad de la posibilidad de cierre de los hospitales, la mayoría de los pacientes están alterados, preocupados, porque el hospital no deja de ser su hogar, y ellos viven aquí, se atienden aquí. Todo esto causó una alteración muy grande en la gente que todavía está internada, es como si esto no interesara, como tampoco interesa, cuando se habla del cierre del hospital, el destino de las personas que necesariamente tienen períodos de internación, así sean breves, hay enfermedades que necesitan internación, no se puede inventar algo nuevo o mágico, se cierran los hospitales y ya está, se curan en las casas, en el barrio, en el club. O la otra opción que plantean, la de las familias sustitutas, hacerse cargo de la nada de pacientes con determinadas características, es imposible. Plantean cosas irrealizables.

¿Cuál sería el interés del gobierno porteño por las tierras en donde hoy están los hospitales psiquiátricos?

DB: Teóricamente, lo que ellos anuncian es que se va a trasladar acá todas las dependencias del gobierno de la Ciudad, lo que daría un gran empuje a la zona. Se revalorizarían las tierras.
JCI: Hace unos años atrás ya hubo un intento de declarar áreas vacantes estos espacios, además del Muñiz y las vías del ferrocarril. Esto tuvo una pelea muy grande, una resistencia muy importante por parte de los hospitales, y cuando ya estaba Aníbal Ibarra en el gobierno de la Ciudad anuló ese decreto. Después estuvo la Corporación del Sur que también venía sobre esto, incluso ha venido gente de la Corporación a charlar con nosotros, disfrazaron el discurso, hubo resistencia y no pudieron hacer pie. Pero esto es una constante, el querer quedarse con estos terrenos porque son muy valiosos.

Una vez anunciado el plan, ¿se volvió a acercar alguien del gobierno?

DB: Nosotros hablamos de esquizofrenia con este gobierno porque, por ejemplo, el otro día en un programa de radio estaba el viceministro de salud y dijo que nadie está pensando en cerrar los hospitales. Paralelamente, en otra radio, estaba Macri diciendo que en 24 meses cerraban los hospitales. Es verdad que el ministro de salud Jorge Lemus en ningún momento dijo que se van a cerrar los hospitales, pero se sienta al lado del jefe de gobierno que dice que sí van a cerrar, no sé, uno supone que es que Macri tiene más claro el negocio. Lemus tendrá todavía algún dejo de ética por el juramento hipocrático.
JCI: Aparte, Lemus es un hombre que viene de una institución, de la salud, fue director de un hospital público (el Hospital Fernández). Es otra la concepción. Suponemos que tiene un límite y que más de ahí no puede avanzar. Un cargo de conciencia.

¿Cómo fue en general la reacción de familiares, trabajadores, ante el Plan presentado por el PRO?

DB: Luego del anuncio hubo mucha reacción, nosotros hace tiempo que no veíamos algo así. Antes, para hacer una asamblea teníamos que recorrer, avisarle a la gente, solamente para que vinieran. Hoy tenemos una exigencia terrible para que hagamos algo ya. La gente está muy indignada. Y sabiendo que en cierta medida esto implica un gran porcentaje de privatización es más que obvio, ya de por sí por los números que tiran. Acá tenemos dos mil personas internadas, más los 180, 200 mil consultas en consultorios externos por año. Sacar todo eso y armar diez, doce clínicas con 50 personas, 500 camas, ya tenés 1500 que vaya a saber a dónde van a parar. Y con el descuido que tiene la medicina social, la obra social, la prepaga porque tienen un límite, el PMO te indica un tiempo de tratamiento. Ante esta realidad de que nadie discute sobre salud mental, nosotros hicimos una jornada, aún antes de estos anuncios, para discutir para dónde vamos, qué queremos, y un jefe de docencia del Moyano decía que hace unos 30 años atrás había 4000 camas en estos hospitales, con una población mucho más chica ¿Qué hizo que hoy tengamos un hospital de mil camas teniendo en cuenta el aumento infernal de población que hubo? Y él decía que eso era debido al avance científico tanto de fármacos como de terapias, eso hizo que un montón de gente que antes estaba internada, hoy con una cierta atención ambulatoria pudiera vivir normalmente en la sociedad. Como esto ahora se detuvo, también por cuestiones presupuestarias, cada vez hay menos investigaciones, este es el último reducto que queda como investigación neuropsiquiátrica estatal. Cerrando esto se debería esperar un enorme retraso en ese plano…

¿Cómo piensan continuar esta lucha?
JCI: El acuerdo que tenemos entre todos es que si no se anuncia en el más alto nivel de la Ciudad de Buenos Aires que estos hospitales no se van a cerrar, que es un requisito indispensable, no hay posibilidad de diálogo, no nos sentamos a discutir absolutamente nada. Así se vaya a una reunión con el Ejecutivo en forma individual, separados por gremios, todos iremos con el mismo discurso. La intención también es llegar de alguna manera al ministro, con una nota o una carta abierta en la que esté planteada nuestra posición, para que no se diga que no buscamos el diálogo sino todo lo contrario. Además, tenemos una serie de actividades encaminada a mostrar a la comunidad todos los aspectos positivos que existen en estos hospitales o institutos de salud mental, talleres protegidos en donde se pone en evidencia todo lo que hace al mejoramiento del paciente a través de laborterapia, de la confección de telares, de la huerta, reciclaje de elementos, todo esto que se viene haciendo y produciendo desde hace muchos años, y que no se conoce. La idea es hacer una exposición pública lo más grande posible, donde podamos a su vez explicar a todo el mundo las características de estos hospitales públicos, lo que se hace, la conveniencia de que estén abiertos.