08/07/2008
vinculada a la pobreza y la malnutrición
Otra vez la tuberculosis
Por Néstor Sappietro, Agencia Pelota
de Trapo
Algunos investigadores atribuyen a la tuberculosis el triste
privilegio de ser la primera enfermedad de la humanidad conocida
por algún vestigio encontrado en restos óseos
que datan en torno a 5000 años antes de nuestra era.
El recorrido invicto de la enfermedad empezó a tambalear
en 1882, cuando Robert Koch, un médico alemán,
presentó al mundo al denominado mycobacterium, luego
conocido como bacilo de la tuberculosis. De ahí en más
se dejó de pelear contra algo indefinido, el parásito
comenzó a hacerse ver y la antigua lucha parecía
estar cerca de resolverse.
Más adelante, en pleno siglo XX, llegaron avances que
sirvieron como métodos de prevención de la enfermedad,
la vacuna (BCG), la pasteurización de la leche, la penicilina,
drogas, antibióticos y tratamientos específicos
que conseguirían convertir a la patología más
antigua de la humanidad en algo curable en la mayoría
de los casos.
Casi podríamos cerrar esta crónica con un final
feliz, pero no es así. La ciencia hace lo que puede pero
hay asuntos que escapan a su alcance, se escabullen por las
grietas de inmoralidad que los científicos no alcanzan
a cerrar.
La noticia llega de Misiones, y cuenta que la cantidad de casos
de tuberculosis detectados en algunas zonas se incrementó
un 20 por ciento en 2007 en relación al 2006. Durante
el 2007 se registraron en Misiones 258 casos, contra los 214
detectados en el 2006 en toda la provincia, es decir 44 casos
más que el año anterior.
La información agrega un dato que agrava la situación,
se considera que por cada caso diagnosticado, hay otras nueve
personas que padecen la enfermedad sin saberlo. Los especialistas
advierten que la tuberculosis está directamente vinculada
a la pobreza y va de la mano con la malnutrición.
A esta altura del partido no se puede hablar de la eficacia
de la bacteria para escaparse de los avances científicos.
La enfermedad podría haberse erradicado del planeta en
el siglo pasado.
Las “bacterias” que causan la pobreza y la malnutrición
pueden detectarse sin necesidad de microscopios. Los hambreadores,
cómplices de la enfermedad, dejan ver su impunidad a
plena luz del día.
Así como los villanos de las películas de terror
que no terminan nunca de morir, el “Mycobacterium”,
encontró en Misiones un paraje donde desarrollarse y
multiplicarse.
Allí, donde están los vulnerables, los condenados
al hambre y la soledad. Allí, donde la perversidad del
sistema entrega a los excluidos como una ofrenda. La tuberculosis
es una de las enfermedades que castiga a los pobres, a los organismos
sin defensas y, mal que nos pese, sobrevivirá en cada
lugar donde habite la miseria.